Victoria incompleta

Victoria incompleta

Noviembre 09, 2018 - 11:50 p.m. Por: Fernando Cepeda Ulloa

Sí, tanto para los republicanos (Trump) como para los demócratas. Pero un importante resultado constitucional: se fortalece la separación de poderes, el calendario electoral (no unificado como preferirían unos en Colombia) muestra sus virtudes. No conviene que un mismo partido controle todas las ramas del poder.

La idea de hacer fácil la tarea de gobernar es una aproximación equivocada. Eso es una dictadura, eso es un gobierno autocrático, eso es Fidel Castro, Stalin, Hitler, Franco, Chávez, Maduro, Pinochet y otros que no reconocen que el poder democrático tiene límites, propicia que haya límites.

Estados Unidos tiene un modelo político, diseñado por sus fundadores, que hace muy compleja la tarea de gobernar. Y por lo tanto hace necesario el diálogo, el compromiso.

Escuchando al presidente Trump y a la dirigente demócrata Nancy Pelosi, esto se hace evidente. Ambos plantean la necesidad de construir unidad en torno de algunos temas. Buscar acuerdos supone que hay desacuerdos legítimos y que éstos son respetables y convenientes.
Enriquecen la democracia. Para eso existen varios partidos políticos, congresos bicamerales o unicamerales, diferentes niveles de poder Ejecutivo, poder Judicial con diversas instancias, pluralidad de medios de comunicación, de gremios y asociaciones, de congregaciones religiosas, de universidades y tanques de pensamiento. Y para eso son las elecciones, para distribuir, una y otra vez, el poder entre todos los actores políticos y sociales.

Esta es la democracia liberal que está exhibiendo ahora signos de crisis, tanto en los países que eran un modelo como en los demás.
Estamos viviendo un proceso de ajuste, de reacomodamiento que, ojalá, redunde en su fortalecimiento. Es que fenómenos como la globalización y los avances tecnológicos se han caracterizado por una velocidad que no corre parejas con la evolución de las instituciones y de los procedimientos políticos tradicionales. Personalidades políticas como Trump, Macron, Duque, Bolsonaro y otros han logrado éxito político, siendo muy diferentes entre ellos, porque han desafiado la política tradicional, también con estilos y estrategias que van en contravía de los mecanismos convencionales de conquistar el poder. Anticonvencionales, sería el común denominador.

Es otro mundo político, otra forma de hacer campañas y de relacionarse con la ciudadanía. Las minorías juegan ahora significativo papel. Los medios de comunicación tradicionales ya no son tan influyentes.
Lo viejo (separación de poderes), lo nuevo (otros factores políticos que son ahora relevantes). Estamos desaprendiendo y aprendiendo. Escenarios nuevos, carreras políticas sorprendentes, partidos políticos consagrados que pierden o se convierten en minorías, partidos nuevos que se imponen, etc.

Alguna vez escuché a un dirigente colombiano expresar su perplejidad porque no entendía cómo si el país venía progresando en forma notoria, el comportamiento político de los ciudadanos expresaba descontento, insatisfacción, escepticismo, desencanto, rechazo. Es que es un error enorme asociar un comportamiento político tradicional como respuesta al progreso económico, social y cultural. Es bien probable que ocurra lo contrario. En la medida en que los sectores más pobres van accediendo a la clase media y ésta va consolidándose, se genera una espiral de expectativas que al no ser debidamente satisfechas induce un comportamiento crítico. Y cuando se produce un estancamiento en el proceso de satisfacción de esas aspiraciones de mejoramiento continuo y, peor aún, cuando hay deterioro de esas condiciones de vida, la actitud de esa clase media emergente o consolidada, se torna desesperada y muy negativa.

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