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Cuando las barbas de tu vecino veas cortar…

La acción norteamericana tendrá impactos en el mercado global de hidrocarburos, erosionará la presencia china y rusa y debilitará las redes del terrorismo islámico en el continente.

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Rafael Nieto Loaiza
Rafael Nieto Loaiza. El País. | Foto: El País.

4 de ene de 2026, 01:02 a. m.

Actualizado el 4 de ene de 2026, 01:02 a. m.

Habrá discusión sobre la legalidad a la luz del derecho internacional de la operación de los Estados Unidos contra el régimen chavista. De lo que no hay duda, y es más relevante para nosotros, es de sus consecuencias geopolíticas.

La acción norteamericana tendrá impactos en el mercado global de hidrocarburos, erosionará la presencia china y rusa y debilitará las redes del terrorismo islámico en el continente, le quitará aire a las dictaduras de Cuba y Nicaragua. El reloj corre contra ellas. No habrá chance de que se concreten las amenazas chavistas sobre el Esequibo guyanés. La ecuación política en la OEA cambiará.

Trump ladra y muerde. La izquierda carnívora latinoamericana, esa que gana en las urnas y después maniobra para quedarse permanentemente en el poder, queda advertida. Esos tiempos, los del Gobierno norteamericano perezoso, indiferente o negligente, que miraba para otro lado, se acabó.

Para Colombia, los efectos serán inmediatos. Cesará la migración de venezolanos a nuestro país y muchos seguramente se devolverán a su país, de manera que bajarán la demanda de servicios públicos y la competencia con nuestros connacionales sobre el empleo. Las empresas que fueron expropiadas podrán recuperar los activos de los que fueron despojados. Será paulatino, pero recuperaremos un mercado que alcanzó los ocho mil millones de dólares en exportaciones. La reconstrucción del país es una oportunidad para los inversionistas y las compañías de infraestructura y servicios públicos colombianos. Los grupos criminales colombianos y el narcotráfico dejarán de tener en el territorio venezolano un refugio y soportes logísticos seguros y un paraíso de complicidades. La movilización de los bandidos hacia Colombia se producirá más pronto que tarde y ello supone un desafío adicional en materia de seguridad para nosotros. Con las políticas de Petro de favorecer a los violentos, es previsible que nuestra Fuerza Pública nada o muy poco haga ahora para contener ese flujo violento y para combatirlo. Pero será una tarea que deberá acometer el próximo obierno. A mediano plazo, las fronteras deberían ser más seguras, en especial si los Estados Unidos logran que en la transición la Fuerza Armada de Venezuela corte sus lazos con los criminales colombianos.

Petro bien haría en recordar el refrán popular: cuando veas a tu vecino las barbas cortar, pon las tuyas a remojar. Trump se lo dijo clarísimo ayer: puede ser el próximo. Cualquier intento del gobierno por evitar que se realicen las elecciones o de hacer fraude en ellas, tendrá respuesta contundente por parte de Washington. Así que habrá elecciones. El reto para nosotros, los que defendemos la democracia y las libertades, es evitar que recorramos el trágico de Venezuela y ganar tanto el Congreso como la Presidencia. Y hay que hacerlo a pesar de las maniobras tramposas, muy tramposas, que viene haciendo Petro para ayudarle al Pacto Histórico.

Abogado socioeconomista, especializado en derecho constitucional e internacional y derechos humanos. Fue viceministro de Justicia.

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