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Que tiemblen los porteros…
También pierden las empresas exportadoras de productos agrícolas (flores, aguacate, café) que, con un peso muy revaluado, van a despedir gente para poder seguir compitiendo.
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4 de ene de 2026, 12:56 a. m.
Actualizado el 4 de ene de 2026, 12:56 a. m.
Era lo que se decía el siglo pasado cuando el Gobierno cambiaba de partido político y hasta los empleados más rasos eran despedidos para nombrar a los partidarios de los nuevos dueños del poder. Ahora va a pasar lo mismo, pero tiemblan no solo los porteros, sino también los meseros, los mensajeros o las empleadas de servicio doméstico, para no mencionar sino a algunos de los grupos que van a salir perdiendo con la exagerada alza del salario mínimo.
Llevar más de 20 años escribiendo y argumentando contra los economistas ortodoxos que en determinadas circunstancias el salario mínimo puede subir por encima de la inflación sin que cause más inflación o desempleo me da la tranquilidad para criticar la última alza sin temor a que me descalifiquen por neoliberal o uribista.
Y no la critico porque se haya subido el salario real, sino porque la magnitud de un cambio puede ser perjudicial. Como dijo el exministro Cristo, subir el salario mínimo por encima de la inflación sí, pero no así.
Mi crítica parte de dos hechos evidentes: uno, que en economía no hay leyes universales ni verdades absolutas que sean aplicables en cualquier circunstancia y, dos, que en cualquier decisión de política económica siempre hay ganadores y perdedores, y que las decisiones acertadas son las que tienen más beneficios que costos.
En este caso hay varios ganadores. Los directos son los 2,5 millones de trabajadores que ganan el Smlv y los que reciben pensión mínima igual al Smlv. También hay ganadores indirectos, como los constructores de vivienda VIS y VIP, que van a poder aumentar sus precios en 23 %, o los importadores, pues con la revaluación del peso una buena parte del aumento de la demanda que generen los mayores salarios se va a ir a comprar productos de China y no de la industria nacional.
Pero los perdedores son más numerosos. Mencioné los porteros y los meseros porque son dos grupos donde se van a producir despidos. Con el encarecimiento de los servicios de vigilancia, no solo por el Smlv sino por la reducción de la jornada y los recargos nocturnos, ya en muchos edificios de clase media se están planteando reducir turnos, contratar vigilantes informales o reemplazarlos con cámaras.
Lo mismo está pasando en los restaurantes, donde si no cierran, van a reducir personal o contratarlos informalmente, y el sindicato de empleadas del servicio doméstico advierte que se va a incrementar la contratación informal. También pierden las empresas exportadoras de productos agrícolas (flores, aguacate, café) que, con un peso muy revaluado, van a despedir gente para poder seguir compitiendo.
Se podrían dar muchos más ejemplos concretos, pero en general se puede decir que los grandes perdedores son los trabajadores que van a perder sus empleos formales, y todos aquellos cuyos ingresos solo subirán con la inflación y sus gastos se incrementarán más, es decir todos los trabajadores informales y la clase media vulnerable.
Y perderemos todos los colombianos, pues según el Ministro de Hacienda, el costo fiscal del aumento del salario mínimo será de siete billones de pesos, que pagaremos con mayores impuestos.
Entonces, que tiemblen los porteros y todos los perdedores por el error del Presidente de hacer campaña electoral con decisiones económicas como el alza exagerada del salario mínimo, que sí le pueden dar un par de millones de votos, pero a costa del bienestar de millones de colombianos.
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