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El café también es joven
El deseo de experimentar, mezclar sabores y elegir ingredientes alternativos (como leches vegetales o suplementos funcionales) refleja un cambio profundo.
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6 de mar de 2026, 01:10 a. m.
Actualizado el 6 de mar de 2026, 01:10 a. m.
El café dejó de ser únicamente la bebida de la mañana de adultos apresurados. Hoy, los jóvenes están reescribiendo la historia de esta bebida milenaria, convirtiéndola en un símbolo de estilo de vida, comunidad y creatividad. Los datos lo confirman: en Estados Unidos, por ejemplo, el consumo de café ha alcanzado niveles históricos, con cerca del 66 % de los adultos tomando café cada día y el mercado total proyectando un crecimiento global que continúa impulsado por las preferencias de los consumidores más jóvenes.
La Generación Z, nacidos entre mediados de los 90 y principios de la década de 2010 y los Millennials que siguieron, están transformando la cultura del café con nuevas expectativas y comportamientos. Estos grupos no consumen café solo por su efecto energizante, sino por lo que representa: un elemento de identidad, tendencia y conexión social. Datos recientes muestran que los consumidores de entre 18 y 39 años lideran el crecimiento del café de especialidad en Estados Unidos, prefiriendo opciones innovadoras y experiencias fuera del hogar. Esta inclinación hacia bebidas premium y de calidad ha impulsado la expansión de formatos y ofertas que atienden a gustos más sofisticados, personalizados y funcionales.
El café frío, los formatos listos para beber (RTD) y las propuestas que combinan salud y conveniencia están en el corazón de esta revolución. La Generación Z ha mostrado una fuerte preferencia por bebidas frías y funcionales, que se ajustan a su estilo de vida dinámico y su búsqueda de bienestar. Además, el mercado global de café RTD está experimentando un crecimiento notable, valorado en más de 26 mil millones de dólares en 2024 y proyectado a crecer en más de un 7 % anualmente durante los próximos años, impulsado en gran parte por este segmento joven que valora la comodidad sin sacrificar la calidad.
Para muchos jóvenes, el café es también una declaración visual y cultural. La aparición de tendencias como coffeecore se ha convertido en un fenómeno social en plataformas como TikTok e Instagram, donde los consumidores comparten no solo bebidas, sino estilos de vida completos alrededor del café. Los locales cafeteros ya no son solo lugares para beber; son espacios para reunirse, trabajar, crear contenido o simplemente sentirse parte de una comunidad. La estética, el diseño de interiores, las barras con música vibrante y los sitios ‘instagramables’ se han vuelto parte esencial de la experiencia, convirtiendo a las cafeterías en destinos más que en puntos de venta.
Inevitablemente, estos comportamientos han empujado a las marcas a innovar. La personalización permite que cada joven ajuste su bebida según sus gustos, y se ha convertido en una expectativa estándar más que en una ventaja competitiva. El deseo de experimentar, mezclar sabores y elegir ingredientes alternativos (como leches vegetales o suplementos funcionales) refleja un cambio profundo.
Además, las generaciones emergentes están motivadas por valores como la sostenibilidad, la ética del origen y la autenticidad. Quieren saber de dónde vienen los granos, cómo se cultivan, quiénes los producen y qué impacto social o ambiental tiene su consumo. Esta conciencia creciente ha llevado a que muchas marcas reorienten sus narrativas de marketing y su propuesta de valor para comunicar claramente su compromiso con prácticas sostenibles y éticas.
Incluso dentro del entorno social, se observa que el café ha entrado a competir con otras bebidas sociales tradicionales. Varios estudios recientes sobre tendencias de consumo señalan que muchos jóvenes están eligiendo bebidas sin alcohol o con beneficios funcionales como parte de su vida social, reemplazando salidas centradas en el alcohol por encuentros más conscientes alrededor de cafés, mocktails o bebidas energéticas funcionales.
Hoy, el café es parte de la cultura joven porque es adaptable, versátil y socialmente relevante. Ya no se trata solo de la taza de la mañana, sino de la comunidad que se crea alrededor de cada sorbo: entre amigos, en espacios de estudio, en jornadas de trabajo o mientras se crea contenido. Si bien el mercado de café tradicional sigue siendo enorme, valorado en cientos de miles de millones de dólares y con un crecimiento constante proyectado hacia 2030, el papel de los jóvenes consumidores es cada vez más determinante. El café ya no se limita a una taza caliente por la mañana, sino a una experiencia global, estética y social que define tendencias y comunidades alrededor del mundo.
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