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No a la indiferencia frente al populismo

Hago parte de los que creemos que hay que cerrar las brechas de la inequidad social.

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Eduardo José Victoria Ruiz.
Eduardo José Victoria Ruiz. | Foto: El País.

4 de ene de 2026, 12:59 a. m.

Actualizado el 4 de ene de 2026, 12:59 a. m.

Las medidas tomadas por el presidente Petro, con un incremento irresponsable del salario mínimo y cargas impositivas a través de la cuestionada emergencia económica, son muestra del riesgo inminente que corre el país hacia la debacle, especialmente por lo que le viene al aparato productivo.

Hago parte de los que creemos que hay que cerrar las brechas de la inequidad social. No creo en el discurso de las desigualdades por carentes de lógica y de realidad, pero sí estoy convencido de que tenemos mucho que hacer con la inequidad y por mejorar el acceso a la vivienda propia, a la educación superior, a la seguridad en el campo, a la competitividad de los pequeños agricultores, al mejoramiento del ingreso familiar. Pero no puede ser que la solución sea vapulear a los generadores de empleos, haciéndoles inviables sus negocios.

El incremento desmesurado del salario mínimo es irresponsable, no tuvo en cuenta el impacto en aquellas empresas donde la mano de obra es su mayor activo; tampoco las maquiladoras que ocupan miles de trabajadores, pero en las cuales las maniobras para retener al comprador internacional son mínimas, pues competimos permanentemente con otros países con mano de obra baratísima. ¿Qué tal los pensionados que sostienen sus enfermeras o empleadas del servicio? Mientras a ellos la pensión se les incrementará solo el 6%, a sus empleados les subirá entre el 18 % y el 23,7 %. Los ejemplos de negocios de todos los tamaños que tambalearan son innumerables. Pero lo más grave es que a Petro esto le importa un pito, porque él ve un enemigo en cada empresario y a un votante en cada trabajador. Es la estrategia populista para perpetuarse en el poder a través de sus resentidos camaradas. Lo más grave es que les va resultando.

El discurso contra los ricos cala porque la envidia es más frecuente que la gripa. La perorata del país fallido tiene encanto para los amargados: es más fácil contemplar hoy con frustración el paisaje donde quisiéramos estar sin hacer gran esfuerzo que hacer una mirada retrospectiva a nuestras ‘constelaciones familiares’, quienes eran mis abuelos y mis padres y qué tanto estudio tuvieron. Qué oportunidades he tenido y cuáles son las de mis hijos. Este ejercicio termina en una bella saga épica de crecimientos generacionales en los que hay más triunfadores, apoyos solidarios y esfuerzos compensados por las instituciones. Son muy pocos los casos en los que termina con saldo negativo, es decir, que las generaciones anteriores fueron exitosas y mi contertulio está por debajo.

Confidencialmente, en varios de estos casos la conclusión de ellos no es la incapacidad de sus antepasados para conservar la riqueza, sino que buscan cómo echarle la culpa a factores exógenos, y de allí ese resentimiento que al final los hace Mamertos.

Preparémonos: la propaganda estatal diciendo que este es el único Gobierno que se ha preocupado por los de abajo será inevitable, y esas mentiras abundarán; el resentimiento se incrementara y vendrán unas elecciones que requerirán de personalidades fuertes que demuestren que devolverán el orden a la casa, con un alto compromiso social. Si no ganamos en la primera vuelta, el riesgo de perder en la segunda jornada es muy alto. Actuemos con inteligencia. Me sorprende tanta gente culta que todo el tiempo raja de los candidatos con opción en el lado del orden: que no votarían por un uribista, tampoco por un exministro de Santos; que prefieren a Cepeda que a un costeño nuevo rico en el poder.

Escucho tanta insensatez en momentos en los que el país está al borde del naufragio. Hemos aguantado cuatro años, pero no lograremos permanecer ocho años con esta ideología sin convertirnos en la fracasada Venezuela. Reaccionemos, con votos, con apoyo económico, con amplitud de pensamiento, con la convicción del salvavidas en medio del tsunami.

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