Columnista

Ruge, luego existe

Su programa apuesta por seguridad intensiva, reducción drástica del Estado e impulso al fracking, pero no delimita alcances, costos fiscales ni límites claros de actuación.

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Álvaro Benedetti
Álvaro Benedetti | Foto: El País

1 de mar de 2026, 11:38 p. m.

Actualizado el 1 de mar de 2026, 11:38 p. m.

Me debía una mención a Abelardo De la Espriella y vaya que cuesta no respirar hondo cuando aparece ‘El Tigre’, elocuente y calculado, siempre listo para escena. Su voz suele imponerse antes que sus argumentos; primero ocupa el aire y, si hay suerte, la idea. Hace rato no vemos buenas telenovelas, pero esta se defiende: su protagonista aún no decide si será el héroe del orden restaurado, villano de sobremesa o cameo glamoroso de sí mismo.

Traje a la medida, mirada ensayada y un GPS que repite ‘recalculando’ cuando la conversación deja el eslogan. Su campaña se parece a un restaurante italiano de mantel almidonado, carta en impecable pronunciación y platos de nombre largo, con anfitrión de cortesía ensayada, pero sin cocina comprobable ni precios a la vista. Faltan los ingredientes, la receta y la cuenta clara al final.

Bombardeos, fumigaciones, economía ligera… le sobran palabras de alto voltaje. Nadie puede negar que esas fórmulas debilitaron estructuras criminales y ayudaron a capotear el Estado fallido de principios de siglo; también es cierto que dejaron litigios, costos fiscales persistentes y heridas aún abiertas.

No veo aquí un dilema moral, sino un problema de diseño y ejecución. Su programa apuesta por seguridad intensiva, reducción drástica del Estado e impulso al fracking, pero no delimita alcances, costos fiscales ni límites claros de actuación. No define salvaguardas jurídicas, impactos territoriales ni métricas claras, ni cómo integraría esas decisiones con estabilidad, inversión y empleo sostenible.

En el bus de la primera vuelta lo acompañan veteranos de otras carpas que no lograron encender la taquilla y ahora buscan segunda temporada bajo nuevo letrero: varios excongresistas sin lista propia, dirigentes del conservatismo residual, ‘cabales’ figuras recicladas del uribismo más mediático. No es delito cambiar de tolda; es tradición nacional, pero tampoco llamemos renovación a lo que huele, más bien, a oportunismo de franquicia.

En coherencia con aquel ‘principio fundacional’, sostengo que cada quien puede expresarse como bien le parezca: cantar, brindar con el licor predilecto, cultivar gustos cosmopolitas. En este Macondo nuestro caben por igual el mamerto y el dandy, el moralista y el libertario, el patriota auténtico y el de utilería. Por tanto, qué de malo tendría proclamarse abogado exitoso y empresario ganador, y defender —como corresponde al oficio— a clientes luego cuestionados por la justicia.

Tan elásticos somos que fue libre de mirar el ajiaco con desdén, lamentar el supuesto mal gusto nacional y marcar distancia frente a costumbres y valores que considera menores. Cuesta no advertir la ironía de que, tras tanto menosprecio cultural, ahora aspire a gobernar ese mismo país que durante años intentó corregir desde la tribuna.

Si volvemos al terreno político, y para ser equilibrados, en la otra orilla Cepeda exhibe mayor coherencia programática y menos dependencia del eslogan. Sin embargo, su rigidez ideológica y su dificultad para sintetizar pesan cuando la plaza aprieta, y también termina apelando a consignas amplias que no siempre traduce en propuestas concretas.

En el pulso que hoy concentra la competencia, ese contraste no favorece a El Tigre, lo empequeñece, minimiza su rugido. ¿Le alcanzará el tiempo para traducir volumen en estatura política real?

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Claridades: Mientras discutimos decibeles, lamento que las encuestas releguen a Enrique Peñalosa y Mauricio Cárdenas —a mi juicio, los perfiles más sólidos en contienda— hoy sin margen para despegar y expectantes de un improbable milagro de movilización en las urnas. No ignoro que este mercado electoral premia identidad y relato; el carácter vende más que la hoja de vida y la solvencia técnica casi nunca arranca aplausos. Eso dice mucho de nosotros, no solo de ellos.

*Consultor internacional

Consultor internacional, estructurador de proyectos y líder de la firma BAC Consulting. Analista político, profesor universitario.

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