Columnistas
Una semana decisiva
En estas elecciones Colombia se debate entre la institucionalidad y el populismo.
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1 de mar de 2026, 11:48 p. m.
Actualizado el 1 de mar de 2026, 11:48 p. m.
Mientras escribo esta columna, no dejo de pensar en que a la misma hora, dentro de una semana, estaremos siguiendo la entrega de los resultados de las elecciones legislativas y de las consultas presidenciales. Estamos a menos de una semana del comienzo de la temporada electoral en la que Colombia se juega todo su futuro.
El panorama está lejos de ser alentador y precisamente por eso todos debemos votar. En vez de pelear con cada encuesta publicada, como algunos dirigentes y líderes de opinión insisten en hacer, es hora de entender que existe una tendencia y una realidad preocupante en la intención de voto. Una mayoría sigue apoyando al gobierno Petro a pesar de todos sus escándalos y errores inmensos. Ni el desfalco de la UNGRD, ni su llamado a reescribir la Constitución a su antojo, ni la retórica cada vez más violenta del presidente, ni el uso de los medios públicos como aparatos de propaganda parecen alejar a un 30 % del electorado de las promesas del petrismo. Pero no es la primera vez que esto ocurre en nuestra historia.
Muchos lo dijimos durante el gobierno Uribe y ahora es necesario repetirlo: el argumento del crecimiento en la popularidad de un gobernante de ninguna manera es señal de que se esté haciendo lo correcto en la política. El populismo siempre ha conocido la fórmula para conseguir algunos aplausos y no hay nada nuevo en eso. Lo que es urgente dejar claro antes de las elecciones legislativas es que la política nunca debe centrarse en los aplausos o abucheos, sino en los principios y la coherencia. Aplaudir esta larga lista de escándalos y crisis desatadas por el presidente Petro es darle un cheque en blanco a su partido para que siga haciendo con el país lo que se le antoja.
En ese sentido, las elecciones al Congreso serán ante todo una votación alrededor de la aprobación o el rechazo al gobierno petrista. Por eso todas las mediciones de intención de voto al Congreso –aun sabiendo lo difícil que es predecir una elección tan heterogénea como esa– señalan que las dos principales fuerzas políticas serían el Pacto Histórico y el Centro Democrático, mientras decenas de proyectos en el medio pierden fuerza y relevancia. Sin embargo, es aquí cuando debemos recordar otro punto esencial antes de las elecciones: que, más allá del antipetrismo, la oposición debe consolidar unidad y capacidad de sumar nuevos sectores a su proyecto. El problema es que su candidato más opcionado representa todo lo contrario a eso.
Cuando el país más necesita una oposición seria, capaz de sumar y representar a todos los sectores que no se identifican con Petro y su gobierno divisivo, ocurre todo lo contrario: un sector amplio ha decidido apostarle al candidato más radical de toda la oposición. Este es uno de los errores más grandes cometidos desde algunos sectores críticos del petrismo y que puede llevarnos a una segunda vuelta entre dos candidatos incapaces de plantear una propuesta de país donde quepamos todos’.
Por eso insisto en que todas las fuerzas y la esperanza deben estar en que la Gran Consulta por Colombia obtenga una votación muy alta el próximo domingo, que ojalá supere los dos millones de votos. Todavía estoy debatiendo mi voto entre Peñalosa y Cárdenas, dos líderes serios, con proyectos claros en la cabeza y a kilómetros de distancia de la moda de los discursos de resentimiento y división.
En estas elecciones Colombia se debate entre la institucionalidad y el populismo. Y nunca antes había tenido tan claro mi voto: apoyaré a quienes no proponen una constituyente al estilo chavista, como hoy ocurre desde el peronismo, que es la orilla más cercana al chavismo en la política colombiana. También es urgente reiterar que es inaceptable la manera en que el gobierno Petro ha usado todo su poder para promover las dudas en la institucionalidad electoral de la nación.
De esta oscura noche solo podremos salir si todos votamos, nos alejamos de las trampas del radicalismo y nos tomamos la democracia en serio.
@fernandoposada_

Politólogo de la Universidad de los Andes con maestría en Política Latinoamericana de University College London. Es analista político para varias publicaciones nacionales e internacionales, y consultor en temas de política pública, paz y sostenibilidad.
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