Terrorismo en el Cauca

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Terrorismo en el Cauca

Septiembre 03, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Como si faltara algo para confirmar la alarmante situación que padece el departamento del Cauca, el pasado domingo se cometió una masacre contra Karina García, su señora madre y tres personas, líderes sociales y vinculadas a su campaña por la alcaldía de Suárez. Es el resurgimiento de las peores formas de violencia e intolerancia, que se pretenden justificar con razones políticas.

A la señora García Sierra la habían amenazado, la Policía había advertido sobre ello, la publicidad de su campaña fue destruida y miembros de su movimiento habían sido interceptados para notificarlos sobre las intenciones de quienes la asesinaron. Luego, su vehículo fue retenido, tiroteado e incendiado con sus cinco integrantes adentro, en una demostración de la barbarie a que están dispuestos a llegar los criminales que tratan de tomarse al Cauca y causar daño a todos sus habitantes y a toda la región, no sólo los territorios indígenas como lo quieren dar a entender en las altas esferas oficiales.

No hay ni puede haber ninguna clase de justificación para semejante atrocidad. Sus autores, sean del grupo que sean, son criminales de la peor laya que pretenden sembrar el terror y atemorizar a los habitantes de una región sumida en la vorágine de quienes hacen la guerra para tener el control del narcotráfico y todas las formas de delincuencia. Y su objetivo es apoderarse de zonas que consideran vitales para el transporte de las drogas ilícitas, además de sembrar la confusión con una masacre disfrazada de motivaciones electorales.

Para ello aprovecharon la manera irresponsable en que los contradictores de la candidata García usaron los medios de comunicación para acusarla de toda clase de delitos como llevar el paramilitarismo a Suárez o quitarles las tierras a los campesinos. Ese fue el sembrado de odio perfecto para que los asesinos perpetraran la atrocidad que enluta a ese Municipio, al Cauca y a toda Colombia.

Y aunque es notorio el esfuerzo de la Fuerza Pública por detener la embestida de los salvajes que se visten de disidencias con contenidos políticos, lo cierto es que la escalda reclama los refuerzos que sean necesarios para detenerla y para desterrar el terrorismo del Cauca. Son esos grupos de delincuencia común que parecen ver en la debilidad del Estado en ese departamento la oportunidad para ejercer el dominio sangriento contra los colombianos sin consideración de raza, credo, condición social o capacidad económica.

Es la escalada de la irracionalidad que desafía al Estado y a la Democracia y siembra la incertidumbre en el suroccidente del país. Frente a ella no debe existir consideración distinta al compromiso de las autoridades de combatirla hasta las últimas consecuencias en cumplimiento de su deber de defender la vida, honra y bienes de los colombianos.

La muerte de Karina García Sierra, de su madre Otilia Sierra, de Yeison Obando, Aidé Tróchez, Héctor González y Lavedis Ramos, no puede quedar impune. Como las personas asesinadas en el Cauca y los miles que padecen la amenaza del terror en la región, ellas claman justicia y presencia de la autoridad legítima.

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