Editorial

El futuro de los venezolanos debe ser la prioridad

Si bien parece haber consenso alrededor de que la Vicepresidenta tome las riendas del Gobierno del vecino país, hay interrogantes en torno a su supuesta participación en la operación que terminó con la detención del Mandatario chavista...

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Boceto judicial realizado por la artista Jane Rosenberg que muestra a Nicolás Maduro y a Cilia Flores durante su comparecencia ante un tribunal federal en Nueva York.
Boceto judicial realizado por la artista Jane Rosenberg que muestra a Nicolás Maduro y a Cilia Flores durante su comparecencia ante un tribunal federal en Nueva York. | Foto: Tomado de internet

6 de ene de 2026, 01:48 a. m.

Actualizado el 6 de ene de 2026, 01:48 a. m.

Pasados tres días desde la captura y el traslado a Estados Unidos del presidente Nicolás Maduro y su esposa, para ser juzgados por cargos de narcoterrorismo en una corte de Nueva York, la incertidumbre sobre el futuro de Venezuela casi que sigue intacta.

Si bien parece haber consenso alrededor de que la Vicepresidenta tome las riendas del Gobierno del vecino país, hay interrogantes en torno a su supuesta participación en la operación que terminó con la detención del Mandatario chavista, tras conocerse que Delcy Rodríguez conversó con el Secretario de Estado de la Casa Blanca de manera previa a la captura de Maduro, en medio de unos bombardeos que causaron la muerte de al menos 40 personas y que no generaron mayor respuesta bélica por parte de las tropas oficialistas.

Sin embargo, el hecho de que las Fuerzas Militares venezolanas, supuestamente leales todavía al líder chavista, hayan respaldado a su segunda llevaría a pensar que el círculo más cercano al Palacio de Miraflores no la considera “traidora”, como la han tildado otros sectores más reacios a Washington.

Pero la realidad es que mientras de manera comprensible la diáspora de Venezuela en el mundo celebra la captura del sucesor de Hugo Chávez, los habitantes del vecino país todavía no tienen ninguna claridad sobre si sus condiciones de vida realmente van a mejorar, porque para ellos es palpable que el régimen que los estaba oprimiendo sigue en el poder.

De hecho, el Ministro de Defensa llamó al pueblo de Venezuela a que retome sus actividades económicas, laborales y educativas y dijo que “la Patria debe encaminarse sobre su riel constitucional”, pero la verdad es que los mensajes que durante esta coyuntura han recibido los venezolanos tanto desde los Estados Unidos como de parte de la Presidenta interina no han sido para nada claros.

De un lado, Donald Trump fue enfático al asegurar que su país asumirá la administración de Caracas hasta que haya una “transición segura, apropiada y sensata”, pero no explicó cómo se llegará a ello ni en cuánto tiempo, lo que genera reservas en el ciudadano común y corriente, que, después de décadas de sometimiento al régimen, merece tener la certeza de que sus libertades individuales y colectivas no le volverán a ser arrebatadas por ningún gobierno nacional o extranjero.

Y la verdad es que los mensajes enviados por Delcy Rodríguez desde la madrugada del sábado 3 de enero también han resultado confusos, en el sentido de que ese mismo día exigió “la inmediata liberación” de Maduro, pero este lunes invitó a Estados Unidos “a trabajar conjuntamente en una agenda de cooperación, orientada al desarrollo compartido, en el marco de la legalidad internacional y una convivencia comunitaria duradera”, lo cual no suena mal, pero sí lleva a preguntar si esas palabras representan a todo el chavismo que permanece en Venezuela y en su gobierno, específicamente.

Por todo ello, tan importante como que avance el juicio en contra de Nicolás Maduro y su esposa, será prioritario que todos los implicados en la normalización de la vida en el vecino país se ocupen de manera urgente de las tareas correspondientes, empezando, por ejemplo, por la liberación de los presos políticos, a fin de que su población no sienta que el objetivo de la acción militar del sábado era tener acceso al petróleo y el negocio que representa, pero no devolverle la dignidad a los venezolanos que permanecen en su país ni a los que siguen deambulando por el mundo, Colombia en primer lugar, en busca de los sueños que les fueron arrebatados por un régimen que los llevó al extremo de la pobreza y los sometió por la vía de la violencia.

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