Editorial
Más pasajeros y menos hurtos: señales positivas para el MÍO
Los datos de Cali Cómo Vamos muestran avances en el sistema de transporte masivo de Cali, único en crecer entre las principales ciudades.
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27 de feb de 2026, 12:59 a. m.
Actualizado el 27 de feb de 2026, 12:59 a. m.
El más reciente informe de Cali Cómo Vamos sobre el desempeño del MÍO deja un mensaje claro: el sistema masivo de la ciudad está dando señales de recuperación, pero aún no alcanza la estabilidad que necesitan sus usuarios. Que en 2025 haya sido el único sistema masivo que creció en número de pasajeros en las cinco principales ciudades del país no es un dato menor. Es una noticia alentadora en medio de un panorama nacional complejo para el transporte público.
Según la Encuesta de Transporte Urbano de Pasajeros (ETUP) del Dane, el MÍO movilizó en 2025 un total de 89,3 millones de pasajeros, el mayor registro de los últimos seis años y 1,5 millones más que en 2024. El crecimiento, aunque moderado, demuestra que existe una base ciudadana que sigue confiando en el sistema y que está dispuesta a volver a usarlo cuando percibe mejoras en el servicio.
Sin embargo, el contraste con 2019 es contundente. En el 2020, antes del confinamiento por la pandemia del Covid y el impacto devastador del Paro Nacional de 2021 —que dejó estaciones destruidas y decenas de buses fuera de operación durante semanas—, el sistema movilizaba 135,1 millones de pasajeros al año. Hoy apenas alcanza el 66 % de esa cifra. La recuperación, por tanto, no puede darse por sentada: requiere decisiones firmes, inversiones sostenidas y una estrategia clara de fortalecimiento.
Un factor clave para esa recuperación ha sido la reducción de los hurtos al interior del sistema durante 2024 y 2025. La seguridad es determinante en la decisión de usar el transporte público. Si los usuarios perciben que pueden desplazarse sin temor, es mucho más probable que opten por el MÍO para ir a trabajar, estudiar o cumplir citas médicas, que son precisamente los principales motivos de uso, según la Encuesta de Percepción Ciudadana.
Y es que no se trata de viajes ocasionales. El 56 % de los pasajeros lo utiliza para ir a trabajar; el 18 %, para estudiar; y el 11 %, para asistir a citas médicas. Es decir, el MÍO sostiene la cotidianidad productiva y social de la capital vallecaucana. Por eso, cada avance en seguridad y confiabilidad impacta directamente en la calidad de vida de miles de caleños.
En ese contexto, la anunciada renovación de la flota para 2026 es una oportunidad que no puede desaprovecharse. Modernizar los buses no solo mejora la experiencia del usuario en términos de comodidad y reducción de tiempos de viaje, sino que también envía un mensaje simbólico de renovación institucional. Un sistema con buses nuevos, eficientes y bien mantenidos transmite confianza y compromiso con el servicio público.
No obstante, la recuperación no se logrará únicamente con más buses o con mejores cifras anuales. Es urgente aumentar la frecuencia de las rutas, especialmente las alimentadoras que ingresan a los barrios. Allí es donde se concentran las mayores demoras y donde muchos usuarios sienten que el sistema no responde con la agilidad necesaria. Las troncales pueden mostrar eficiencia, pero si el ciudadano tarda demasiado en llegar a ellas, el incentivo para usar el MÍO disminuye.
Cali necesita un sistema masivo estructurado, seguro y eficiente. Los datos de 2025 muestran que es posible avanzar, pero también recuerdan la magnitud del reto: recuperar los niveles de 2019 y superar el golpe de la pandemia y del aro Nacional. El crecimiento en pasajeros y la reducción de hurtos son pasos en la dirección correcta.
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