Editorial
Feria de Cali, un evento que enorgullece
Más de diez mil personas se gozaron de manera gratuita la Calle de la Feria, que durante dos noches les regaló artistas de primera línea. Entre tanto, otras 1500 asistieron cada día al agua’elulo que se organizó en el Obrero, para rememorar la cultura de los años 60.
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1 de ene de 2026, 12:10 a. m.
Actualizado el 1 de ene de 2026, 12:10 a. m.
Terminados los seis días de la Feria de Cali, el balance del evento más importante que se realiza cada año en la capital vallecaucana es muy positivo. Así lo corroboran las cifras entregadas este 31 de diciembre por los organizadores: casi dos millones de asistentes a los certámenes programados y más de 110.000 visitantes, 11 mil de ellos del extranjero, para una ocupación hotelera del 88 % y unos ingresos turísticos superiores a los 8,2 millones de dólares.
Pero más allá de las estadísticas está el amor por la ciudad y su ritmo insignia, la salsa, que supieron cultivar con mucho profesionalismo los más de diez mil artistas que, tras prepararse intensamente durante varios meses, dieron lo mejor así, incluso corriendo riesgos como el de bailar en una autopista pasada por agua durante el Salsódromo, pero manteniendo siempre una sonrisa y una actitud que eran la mejor recompensa para quienes, pese a la pertinaz lluvia, no quisieron perderse la inauguración del evento de merecido reconocimiento internacional.
Ahora bien, esta cita, la número 68, giró alrededor de un ícono muy especial: el Obrero, tradicional barrio del centro de Cali que principalmente está habitado por la salsa y otros géneros afines que han contribuido a darle un sitial de honor en el mundo de la música y el baile a la capital del Valle del Cauca. Más de diez mil personas se gozaron de manera gratuita la Calle de la Feria, que durante dos noches les regaló artistas de primera línea. Entre tanto, otras 1500 asistieron cada día al agua’elulo que se organizó en ese sector de la ciudad para rememorar la cultura de los años 60.
Sin embargo, lo más destacable allí y en el resto de la Sucursal del Cielo donde se desarrolló la programación del certamen ferial fue el buen comportamiento del público. En efecto, como lo resaltaron las autoridades en el balance, en el marco de los eventos llevados a cabo durante los seis días de intensa rumba hasta el amanecer no se registró ninguna muerte violenta.
Sin duda, a ello contribuyó la presencia de 1200 miembros de la Policía que estuvieron realizando labores de vigilancia en toda la ciudad, pero también algunas campañas de tolerancia y sana diversión que se impulsaron desde la Secretaría de Cultura de Cali y que se deberían volver permanentes en una urbe que el año que termina resultó muy golpeada por la intolerancia.
Porque es hora de que, apelando al espíritu festivo de los caleños, pero también al civismo que antaño caracterizara a la capital vallecaucana, la Administración Municipal siga desarrollando eventos artísticos y deportivos masivos que terminen de posicionar a la ciudad como un referente turístico en el que se puede disfrutar mucho y en paz.
Sobra decir que de esa manera se contribuiría también al fortalecimiento económico de Cali, como lo demuestra el hecho de que en esta versión de la Feria se haya generado un impacto económico de 45 millones de dólares, entre eventos públicos y privados, lo cual sin duda se logró tras una buena planeación y organización por parte de Corfecali de todos los eventos incluidos en la programación, entre los que es justo mencionar especialmente el Encuentro de Melómanos y Coleccionistas.
Eso sí, ojalá para la versión 69 se logre avanzar todavía más en la gratuidad de los desfiles, pues se escucharon voces que reclamaban por más espacios abiertos para ver el Salsódromo y el Carnaval del Cali Viejo, así como las carrozas de la Fiesta de Mi Pueblo y los Autos Clásicos y Antiguos, que ya son toda una tradición para los caleños y sus visitantes de fin de año.
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