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A propósito de una nueva encuesta
Este camino de radicalización y posible alternancia entre dos extremos solo afectaría los valores de la moderación y la búsqueda de discursos conciliadores para construir un país en que todos los sectores ideológicos puedan caber.
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12 de ene de 2026, 01:36 a. m.
Actualizado el 12 de ene de 2026, 01:36 a. m.
Este fin de semana Colombia conoció los nuevos resultados de la primera encuesta de AtlasIntel para la Revista Semana. Dada la novedad de la escasez de estudios de la opinión pública en esta contienda electoral, estos resultados ofrecen una mirada valiosa sobre la competencia por la Presidencia cinco meses antes del día clave.
Tal vez el más llamativo y determinante resultado de la encuesta es que el candidato gobiernista Iván Cepeda, a pesar de la enorme ventaja que le ha ofrecido la propaganda de gobierno, no sigue creciendo y su intención de voto registra un 26,5 %, un número muy parecido al porcentaje de aprobación del Gobierno, que también se encuentra por debajo del 30%.
A su vez, el rápido e inesperado crecimiento de la candidatura de De la Espriella debe entenderse como una clara respuesta de los electores de derecha frente a la retórica impuesta por el petrismo, con un tono tan radical y desafiante como cada palabra divisiva que el presidente Petro ha pronunciado desde su orilla contra todos sus críticos. Esto es apenas un síntoma de la ley de acción y reacción en la política. Pero debemos entender que este camino de radicalización y posible alternancia entre dos extremos solo afectaría los valores de la moderación y la búsqueda de discursos conciliadores para construir un país en que todos los sectores ideológicos puedan caber.
Sin embargo, la noticia clave de la encuesta está en otro lado, y para hallarla es necesario sacar una calculadora de bolsillo. Es natural que en las encuestas las candidaturas que ya son oficiales crezcan con un ritmo mayor, mientras que las que participarán en consultas y las de los precandidatos que aún concursan por avales muestren una menor intención de voto en la medida en que hay menos certeza sobre su futuro. Los encuestados prefieren apostarle a candidaturas que saben que irán hasta el final, en vez de señalar que votarán por candidatos cuyo futuro aún no se ha definido. Por eso, la noticia es que entre todos los precandidatos opositores al petrismo que hacen parte de la Gran Consulta por Colombia superan el 16 % de intención de voto, aun cuando se trata de precandidatos que concursan por un único aval.
Es posible pronosticar que luego de las consultas presidenciales de marzo, cuando se definirá un candidato único entre todos los participantes de la Gran Consulta, la proclamación de un nuevo vocero de la oposición al petrismo para la contienda de 2026 podrá cambiar el panorama, crecer mientras Cepeda parece estancarse y plantear una alternativa más conciliadora e institucionalista frente al discurso de De la Espriella. Si algo han demostrado los procesos electorales de años recientes en el país es que llevar la delantera durante varios meses es una tarea de inmensa complejidad y que los candidatos del segundo y tercer lugar de intención de voto aún cuentan con mucho espacio y tiempo para dar sorpresas.
La nueva encuesta revelada por la más reciente edición de Semana también debe hacernos preguntar a qué juega el candidato Sergio Fajardo insistiendo en seguir solo mientras de la Espriella y Cepeda le sacan una ventaja tan amplia. A Fajardo lo he apoyado en elecciones anteriores y respeto mucho su decencia como dirigente, pero en esta ocasión debemos llamar la atención por la forma en que su candidatura aislada fragmenta la unidad de toda la oposición, que poco a poco se ha organizado alrededor de la Gran Consulta por Colombia. Aunque en la política los votos no se suman como en la aritmética, sí sería una alianza definitiva la combinación de su 9 % de intención de voto con el 16 % –casi igual a la intención de voto que registra Cepeda– que suman los precandidatos de la Gran Consulta. Si los colombianos queremos una alternativa a este escenario de radicalismos que desde ya dibujan las encuestas, Fajardo debe acercarse a la consulta, donde tendría una muy alta posibilidad de ganar y ser proclamado candidato de un segmento tan amplio de la política nacional.
Para consolidar una tercería aún queda tiempo, y por eso lo esencial es no seguir desperdiciándolo.

Politólogo de la Universidad de los Andes con maestría en Política Latinoamericana de University College London. Es analista político para varias publicaciones nacionales e internacionales, y consultor en temas de política pública, paz y sostenibilidad.
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