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Respuestas que no satisfacen

Noviembre 27, 2019 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Las declaraciones del Director del Invías a este diario confirman algo muy preocupante: las obras de infraestructura tan necesarias para el Valle se quedaron para el 2020 o después, no hay nada definido sobre la nueva y urgente malla vial y de los recursos recaudados por los peajes de la región apenas una parte se está reinvirtiendo en sus carreteras. Frente a esa realidad hay que exigir que se le cumpla al Departamento.

Otro año más y la doble calzada Buga–Buenaventura sigue inconclusa. Esos 49 kilómetros que faltan por terminar siguen a la espera de que se adjudiquen las licitaciones correspondientes y que se decida de dónde saldrán los $1,6 billones que se necesitan para concluirla. Se ha dicho que las obras faltantes se incluirán en la concesión de la II Malla Vial, pero sobre ello tampoco se sabe mucho, es decir, más y más incertidumbre.

Mientras el Valle sigue a la espera de que se realice la licitación para entregar esa concesión, en veremos se mantiene no solo la finalización de la carretera a Buenaventura. Se necesitan con urgencia obras como la ampliación de los accesos a Cali, Palmira y Jamundí, la rehabilitación de la vía a Palmira–Candelaria y el mantenimiento de las vías, solo para nombrar algunas.

La misma incógnita se cierne sobre la vía Mulaló–Loboguerrero, que por cinco años se ha anunciado y en varias ocasiones se ha enredado en medio de las especulaciones o los obstáculos que se le ponen desde el mismo Gobierno central. Como el de ahora por la Agencia Nacional de Licencias Ambientales que decidió detener el inicio, otra vez, para resolver más dudas, un retraso que se calcula puede paralizar el proyecto un par de años más.

Y los vallecaucanos siguen preguntándose por la plata del recaudo de peajes, manejo que retomó el Invías en el trimestre final del 2018. De los $214.000 millones que se han recaudado desde el año anterior, apenas se han reinvertido en las vías del departamento $68.000 millones, cifra que confirma los temores iniciales: que la mayoría de esos dineros se irían para otros lugares por determinación del centralismo.

Mientras tanto, proyectos que se debían financiar con esos recaudos continúan en veremos, como la doble calzada entre Jamundí, Santander de Quilichao y Popayán, de importancia estratégica para unir el sur del país con el resto de Colombia.

Por ello no basta con que el Director del Invías diga que en el 2020 se invertirán $250.000 millones en el Valle, algo que no parece proporcional a los recursos que generan los peajes en la malla vial. Y tampoco alcanza para cubrir los proyectos que se requieren para acabar de conectar el suroccidente colombiano.

Es el momento para insistir en que se termine con el centralismo asfixiante. Lo que la nación debe garantizar a la región es el cumplimiento de los compromisos, es decir, la terminación de los proyectos pendientes, la adjudicación de la concesión de la II malla vial para que obras tan necesarias no continúen paralizadas y los cobros de los peajes que se hagan en la comarca se queden aquí para garantizar el mantenimiento de sus vías y la inversión que se requiere.

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