Editorial
El mundo debe mirar a Irán
Desde el pasado 28 de diciembre, ya no son solamente los hombres y las mujeres sino también los jóvenes y los iraníes que están en el exterior quienes están denunciando los abusos del régimen liderado por el Ayatolá Jomeine.
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13 de ene de 2026, 01:23 a. m.
Actualizado el 13 de ene de 2026, 01:23 a. m.
Más de 500 manifestantes muertos y al menos 10.600 detenidos, así como cuatro días de total incomunicación vía internet y amenazas a los pocos gobiernos que han exigido moderación ante los abusos cometidos en contra de quienes piensan distinto, obligan al mundo a mirar con atención lo que está aconteciendo en Irán.
Porque es hora de que la comunidad internacional en pleno reaccione ante las protestas que han venido a recordar al más de medio millar de víctimas fatales que ya dejaron las luchas que tuvieron lugar durante el 2022 en la República Islámica en solidaridad con una joven kurda que fue detenida por no llevar el velo islámico correctamente.
Solo que esta vez, aunque en este momento ellas también son parte fundamental de las manifestaciones, la inconformidad no ha tenido únicamente rostro de mujer. De hecho, fueron los comerciantes los que se revelaron contra el Gobierno los últimos días del 2025, debido a los altos índices que alcanzó la inflación en Irán y a que la moneda nacional llegó a mínimos históricos.
Desde el pasado 28 de diciembre, ya no son solamente los hombres y las mujeres sino también los jóvenes y los iraníes que están en el exterior quienes están denunciando los abusos del régimen liderado por el Ayatolá Jomeine, quien se hizo al poder tras la revolución de 1979 y desde entonces mantiene sometidos a los habitantes de la República Islámica a partir de cuestionables ideologías religiosas que le coartan el libre desarrollo de la personalidad, entre otros derechos, especialmente a las mujeres.
Es por eso que, a pesar de la fuerte represión de la que están siendo objeto, en unas dimensiones de las que hoy no se sabe su realidad exacta debido al bloqueo que las autoridades iraníes ordenaron sobre las comunicaciones al interior del país y con el exterior, se han podido conocer imágenes de valientes mujeres que en protestas públicas se han atrevido a quemar el velo que deben llevar obligatoriamente como símbolo de una sumisión absurda a los hombres.
Eso, en medio de grabaciones clandestinas que muestran traslados irregulares de cadáveres en bolsas negras y capturas de manifestantes en las calles por parte de tropas oficialistas.
Pero hasta ahora el heroísmo de quienes se atreven a levantar su voz en contra del régimen ha quedado reducida en sus efectos a amenazas a Irán por parte del Gobierno de los Estados Unidos y a advertencias de Teherán a Israel, gran aliado de la Casa Blanca en la región, en un juego político verbal que no soluciona en nada las violaciones a los Derechos Humanos de los que viene siendo objeto la población de la República Islámica.
Es hora entonces de que los estados europeos asuman el liderazgo que les corresponde con respecto a esa zona del mundo, de manera que el futuro de los hombres y las mujeres de Irán no quede supeditado únicamente a las formas poco ortodoxas de resolver los problemas que tiene el presidente Donald Trump ni tampoco a la tiranía del Gobierno dominado por Jomeine.
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