Murga en La Sucursal
Después de nueve discos que retrataron la vida marginal en las ciudades, por los que fue apodado ‘El Malo’ del Bronx, narrando en ellos —con la voz jíbara de Héctor Lavoe— las historias de ladrones carismáticos, matones legendarios, amantes resentidos, mujeres fatales, mafiosos de caricatura, prófugos de la policía y calles peligrosas, finalmente Willie Colón estaba dentro de una cárcel y debía cumplir “una condena simbólica”: brindar un concierto a los reclusos, entre los que muchos bien podrían ser los personajes de sus canciones.
Era julio de 1979, Willie Colón y su orquesta, junto a Rubén Blades, habían llegado por primera vez a Cali para dar un espectáculo musical en el Coliseo Evangelista Mora. El año anterior habían lanzado ‘Siembra’, obra maestra de “la salsa consciente”. Ambos, Colón y Blades, seguían siendo terrenales, aunque eran la dupla más innovadora de la salsa, todavía no se convertían en estrellas inalcanzables.
Como cuenta Óscar Jaime Cardozo Estrada, melómano y director del Museo Planeta Salsa, aplicaba en Colombia por esos días una “ley de compensación” que exigía a los artistas extranjeros realizar —además de la contratada— una presentación gratuita en la ciudad.
“Esto impidió por años que grandes artistas se animaran a venir al país, pero la mayoría de los que nos visitaban optaban por cumplir esta condición presentándose en lugares que no afectaran la venta de entradas, y donde más se ajustaba era en las cárceles”, comenta Mario Jursich Durán, periodista cultural y escritor.
Otra versión de aquella primera visita de Colón y Blades afirma que ocurrió en 1978, para un concierto en Las Vallas. Pero aquí me basaré en el relato de Carlos Molina, el legendario fotógrafo caleño que acompañó a los artistas por esos días.
“El concierto en el Coliseo estuvo lleno pero no duró lo que todos esperaban, ya habían tocado varios números con éxitos que sonaban fuerte en la ciudad, como ‘Plantación adentro’, ‘Plástico’, ‘Pedro Navaja’ y ‘Siembra’, todo pintaba pa’ largo hasta que un aficionado lanzó un pedazo de silla al escenario y le pegó a Willie Colón en la pierna. Hasta ahí llegó la presentación, porque a él le dio mucha rabia, se bajó de la tarima y no volvió a salir”, recuerda don Carlos, también fundador del Museo de la Salsa en el barrio Obrero.
A la mañana siguiente fueron a “pagar su pena” en la antigua cárcel de Villanueva, en Cali. “Iban muy dispuestos con la orquesta, pero cuando llegaron les dijeron que no había energía, estuvieron un par de horas ‘matando tiempo’ a ver si volvía. Al final no se pudo hacer nada, así que se regresaron para el Hotel Petecuy, donde se habían hospedado”.
Unos años después, el 5 de septiembre de 1985 en Medellín, Willie Colón y su orquesta fueron puestos realmente tras las rejas, en medio de otras circunstancias. Al parecer, por retrasos en los vuelos —y problemas contractuales—, llegaron tarde y el público desesperado decidió acabar con el coliseo, destruyeron sillas, lámparas y parte de la infraestructura. Por estos daños y el incumplimiento, la Policía decidió capturar al artista y su banda, llevándolos hasta una estación del antiguo F2, allí los encerraron en la celda número cinco.
No estuvieron mucho tiempo, pero fue suficiente para que la experiencia se convirtiera en tema de la canción ‘Especial No. 5’, que Colón compuso para su disco ‘Contrabando’ de 1986. Fue la segunda vez que nuestro país protagonizó su música, la primera fue en ‘Pa’ Colombia’, compuesta por Tite Curet Alonso, pero grabada por Colón y Lavoe en ‘La gran fuga’, de 1971.
Volviendo a Cali, lo cierto es que, desde aquel momento, la relación del que sería llamado con toda razón “el arquitecto de la salsa” con nuestra ciudad, fue de amor incondicional, ningún problema o desplante alteró la veneración de los caleños por el gran artista neoyorquino.
En una entrevista del 2010, realizada por la periodista Alda Livey Mera Cobo cuando Willie Colón acababa de cumplir 60 años, afirmó: “Aquí todos conocen mi música, llega un momento y ya no puedo cantar porque todos tararean las canciones y que me apoyen así, llena mucho. La industria de la salsa le debe mucho a los caleños porque cuando ha estado por debajo, ellos nunca la sueltan, no la abandonan”.
El pasado 21 de febrero, a los 75 años finalizó una carrera de seis décadas, que había iniciado cuando el desconocido trombonista William Anthony Colón Román, de apenas 15 años, grabó con el Conjunto La Dynamica un sencillo con dos canciones que pasaron desapercibidas, excepto para Johnny Pacheco y Jerry Masucci, quienes reconocieron la potencia de ese sonido rudo y callejero propio de los latinos en Nueva York, por eso, en lo que sería una decisión histórica dentro de la salsa, no dudaron en contratarlo para la Fania Records.
En adelante fueron encuentros gloriosos para el género: sus trabajos con Héctor Lavoe y Rubén Blades, así como sus discos en solitario, bastan para ubicarlo en el olimpo de la música latina, pero su legado como productor y arreglista no es menor, la obra de Willie Colón es inagotable.
Fue justamente en Cali donde dio uno de sus últimos conciertos, el 27 de diciembre del 2023, en el marco de la Feria. Aquella noche, ya con 73 años, el maestro tuvo que retirarse del escenario durante 20 minutos, debido a un problema de descompensación por el agotador viaje para llegar a la ciudad, como él mismo explicó.
Poco a poco, el artista dejó de aparecer en público, aunque se mantuvo activo en las redes sociales. Pero, durante la última semana de febrero del 2026, tras unos días de silencio, en medio de rumores sobre su delicada salud, su familia confirmó que había fallecido en el Hospital Presbiteriano de Nueva York en Bronxville.
Aquel día, ‘El Malo’ encontró la respuesta para su “tema incompleto” y nada nos cuesta “creer o no creer” que se armó tremenda murga en el cielo. Mientras que para todos nosotros aquí, solo queda dar las gracias y decir: “Amén”.
Datos curiosos
La salsa y rock son dos culturas musicales con más en común de lo que la mayoría de puristas suponen, en este sentido, el disco ‘Siembra’, para Jaime Andrés Monsalve, causó una revolución cultural en Latinoamérica equivalente al ‘Sgt. Peppers’ de The Beatles, y la canción ‘Pedro Navaja’, clásico que por más quemado en las emisoras, películas y hasta obras de teatro, no deja de fascinar, es nuestro ‘Bohemian Rhapsody’.
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Antonia Román Pintor, doña Toña, era la abuela materna de William Anthony Colón Román, fue quien le compró su primera trompeta con la esperanza de que la música mantuviera al niño alejado de las calles y sus peligros. También —según Monsalve— fue doña Toña quien firmó el primer contrato de la Fania Records con su nieto, puesto que para 1967 cuando la compañía lo fichó, Willie Colón apenas tenía 16 años.
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Cuando Willie Colón escuchó la orquesta de Joe Cotto, quedó impresionado por la interpretación del trombonista Barry Rogers. De acuerdo con el periodista Petrit Baquero, la canción que llevó a que dejara la trompeta y se dedicara al trombón fue ‘Dolores’, una pachanga twist de 1961. En ‘Tiempo pa’ matar’, se puede escuchar la referencia a ‘Dolores la pachanguera’.
Pero la influencia no acabó allí, Colón también se guió por la sección de vientos que usaba Mon Rivera y su orquesta, adaptando para la propia un formato de dos trombones y sin utilizar trompetas. Así definió el llamado “sonido de Nueva York”, característico de sus primeros discos con Héctor Lavoe.
César Miguel Rondón en ‘El libro de la salsa’ explica que “la presencia de los trombones respondió directamente a la primaria influencia de Mon Rivera y a los usos muy peculiares e importantes que posteriormente les dieron a este instrumento tanto Eddie Palmieri como Willie Colón. No se exagera si se dice que el trombón es el instrumento de viento que más ha caracterizado a la salsa”.
En 1975, Willie Colón grabó junto a Mon Rivera el disco ‘There goes the neighborhood’. Para sus discos con Rubén Blades, aumentó la sección de trombones a tres, creando un sonido inconfundible.
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Cuenta Mario Jursich Durán una anécdota que presenció el ingeniero Jon Fausty en los estudios de la Fania, cuando Colón y Blades grababan ‘Siembra’ y debido a la complejidad musical, a un sinnúmero de arreglos y la larga extensión de algunas canciones, estaban tardando mucho en terminar el disco.
Esto tenía desesperado a Jerry Masucci, quien no ocultaba su inconformidad, porque para él esas canciones tenían demasiada letra y, en una ocasión, entró a la sala de grabación y apurándolos les dijo: “Coño, estamos grabando un disco de salsa, no haciendo el New York Times del domingo”.
“En esa anécdota, me parece que se refleja mucho la ruptura profunda con la estructura tradicional de la salsa que se venía haciendo hasta ese momento”, acota el periodista cultural.
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Todos los comentaristas coinciden que otro gran talento de Willie Colón fue saber rodearse de los mejores artistas para sus proyectos musicales, “era un verdadero imán del talento”, afirma Jursich. Entre los muchos nombres destacados que colaboraron con él, se destaca el virtuoso pianista Marc ‘Markolino’ Dimond, músico neoyorquino de origen cubano, quien dejó memorables interpretaciones con Colón y Lavoe en los discos ‘The hustler’ (1968) y ‘Guisando’ (1969), pero no continuó con la orquesta debido a su drogadicción.
Markolino Dimond tenía un talento descomunal para el piano y al mismo tiempo era una persona de la vida callejera que terminó en muchos problemas, por eso, quedó retratado en la canción ‘Te están buscando’, donde canta Lavoe: “Te lo dije Markolino, que tuvieras más cuida’o, la jara te anda buscando, tú estás guisa’o”.
Para 1975, Willie Colón en calidad de productor vuelve a llamarlo para grabar los pianos en ‘La voz’, el primer disco en solitario de Héctor Lavoe. Fue el mismo año que Markolino lanzó su obra ‘Beethoven’s V’, un disco de culto donde está ‘Por qué adoré’. El pianista grabaría poco más en su vida, murió en 1985, a los 36 años, a causa de una sífilis cerebral causada por la heroína.
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Todos los caminos conducen a Colón: Rubén Blades intentó grabar con Ray Barretto, dado que ya habían trabajado juntos en dos discos anteriores donde Blades compartió voces con Tito Gómez. El panameño le propuso grabar la canción ‘Plástico’, pero el gran conguista rechazó la oferta por tratarse de una canción demasiado política. Según Petrit Baquero, esto llevó a que Blades insistiera más en colaborar con Willie Colón.
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Willie Colón tenía el rango de Teniente adjunto de la Policía del Condado de Westchester, también fue asesor y portavoz del alcalde de Nueva York David Dinkins.
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En su último disco en colaboración, ‘Tras la tormenta’ de 1995, Willie Colón y Rubén Blades interpretaron sus partes en solitario, en ningún momento compartieron el estudio de grabación.
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El gran artista neoyorquino solo recibió un premio Grammy honórifico, a pesar de sus indudables contribuciones a la música latina nunca ganó un premio en competencia. Muchos esperan que en la celebración de los Grammy Latinos de este año le rindan un homenaje a su gran legado.