Por: Erika Lara - Colprensa.

Tras el reciente accidente de un avión Hércules C-130 en Putumayo, una de las tragedias aéreas más graves de los últimos años en el país, el modelo de cooperación y transferencia de equipos militares entre Colombia y Estados Unidos volvió al centro del debate público, luego de que el presidente Gustavo Petro calificara como “chatarra” a la aeronave accidentada.

La afirmación abrió una discusión que trasciende lo coyuntural. ¿Qué tipo de equipos recibe Colombia?, ¿de dónde provienen?, ¿en qué condiciones llegan? y, sobre todo, ¿qué tan precisa es la idea de que se trata de material obsoleto o inservible?

La entrega de equipos militares estadounidenses a Colombia no es un fenómeno reciente. Su origen se remonta al 17 de abril de 1952, cuando ambos países firmaron el Acuerdo de Asistencia Militar, que estableció las bases jurídicas para el suministro de material, servicios y entrenamiento.

Ese acuerdo, que sigue vigente en su esencia, fijó condiciones claras: los equipos deben utilizarse para fines específicos, no pueden ser transferidos a terceros sin autorización y, en muchos casos, requieren acompañamiento técnico del país que los entrega.

En 1961, un Canje de Notas aterrizó esas disposiciones, definiendo cómo se realizarían las transferencias en la práctica.

Acto de entrega de dos aeronaves C-130 Hércules, donadas por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos a la Fuerza Aérea Colombiana. | Foto: ALEXANDRA RUIZ
A bordo de un C-130 Hércules de la Fuerza Aeroespacial Colombiana llegó el sistema contraincendios Guardian Caylym Foto: Fuerzas Militares | Foto: Foto: Fuerzas Militares

Desde entonces, la cooperación se ha sostenido bajo tres mecanismos principales: donaciones, ventas directas y asistencia técnica.El esquema tomó mayor dimensión a partir del año 2000 con el Plan Colombia, un programa que canalizó miles de millones de dólares en apoyo militar y que permitió la incorporación de helicópteros Black Hawk, Huey, sistemas de inteligencia y tecnología de combate.

Los registros oficiales del gobierno de Estados Unidos permiten dimensionar la magnitud de esa cooperación.El informe “EDA Deliveries FY20 - Section 655 Final Report”, que recopila transferencias entre 2013 y 2023, evidencia que Colombia ha sido un receptor constante de equipos bajo la modalidad de donación.

En ese periodo, las entregas se concentraron principalmente en aeronaves de transporte y vehículos blindados provenientes de inventarios excedentes del Departamento de Defensa.

En 2018, por ejemplo, Colombia recibió un avión C-130H con un valor original cercano a los 30 millones de dólares. Según el documento, ese mismo modelo fue transferido nuevamente en 2020 y 2021, con la anotación de que, para ese último año, se incluyeron 20 vehículos blindados M1117.

En 2022 se registró una de las mayores transferencias del periodo: 114 vehículos MRAP MaxxPro, diseñados para resistir minas y emboscadas. Y en 2023 se sumaron 46 vehículos M1117 adicionales.

Entre esas aeronaves, entregadas en 2020 y 2021, se encuentra el avión Hércules C-130 que se accidentó el pasado 23 de marzo en Putumayo y que desató la controversia política actual.El programa EDA: ¿qué significa realmente “equipo excedente”?

En el centro de esta discusión está el programa Excess Defense Articles (EDA), el mecanismo mediante el cual Estados Unidos transfiere equipos militares que ya no necesita.Lejos de una entrega arbitraria, el EDA es un sistema regulado por leyes como la Ley de Asistencia Exterior de 1961 y la Ley de Control de Exportaciones de Armas.

Bajo este esquema, los equipos que se transfieren son aquellos que el propio Departamento de Defensa declara como “excedentes”, es decir, que ya no hacen parte de sus necesidades operativas.

Esto no significa que sean inútiles o inservibles. En la práctica, se trata de equipos que han sido reemplazados por versiones más modernas dentro de las Fuerzas Armadas estadounidenses, pero que aún pueden cumplir funciones en países aliados.El programa funciona bajo una lógica específica: los equipos se entregan “tal como están y donde están”.

Es decir, Estados Unidos no asume costos de modernización o transporte. Los países receptores, como Colombia, deben cubrir gastos de traslado, adecuación y, si es necesario, reacondicionamiento, tal y como lo explicó el comandante de la Fuerza Aeroespacial, general Carlos Fernando Silva Rueda en el más reciente Consejo de Ministros.

El proceso de asignación tampoco es automático. Involucra varias etapas: identificación del material disponible, notificación a países aliados, solicitudes formales, evaluaciones técnicas y políticas, y en muchos casos, revisión del Congreso estadounidense.Además, los países receptores deben demostrar que tienen la capacidad de operar y mantener esos equipos.

Incluso pueden inspeccionarlos antes de aceptarlos, en lo que se conoce como inspección visual conjunta.Donaciones recientes:Más allá de los registros del programa EDA, en los últimos años Colombia ha recibido nuevas donaciones confirmadas oficialmente por el Gobierno y las Fuerzas Militares, muchas de ellas en ceremonias públicas.

En 2022, poco después de la llegada de Gustavo Petro a la Presidencia, el país recibió una flota de 12 helicópteros Black Hawk, eventualmente bautizados como ‘las guacamayas’.Aunque el proceso de adquisición venía desde el gobierno anterior del expresidente Duque, fue la nueva administración la que los integró a su estrategia.

Dos años después, en 2024, se concretó una nueva entrega de 12 helicópteros Black Hawk de los años 80, destinados a fortalecer las operaciones contra el narcotráfico y los delitos ambientales.

Y en 2026, tras un encuentro de alto nivel entre los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, fueron entregados 11 vehículos blindados M1117 al Ejército Nacional.Donación de equipos militares: ¿Una práctica que también existe en Colombia?

En Colombia, las Fuerzas Militares también aplican mecanismos similares bajo una figura administrativa conocida como “ofrecimiento de material susceptible de baja”.

En esta, instituciones como la Fuerza Aeroespacial ponen a disposición de otras entidades del Estado un conjunto de bienes militares que ya no serán requeridos en sus operaciones.

Estos elementos son dados de baja por diferentes razones, ya que, pueden estar fuera de servicio, resultar obsoletos, innecesarios o incluso ser inservibles, de acuerdo con los lineamientos establecidos en el Manual de Procedimientos Administrativos y Contables del Ministerio de Defensa, actualizado en 2021.

Pero lejos de tratarse simplemente de descarte, el procedimiento contempla una fase previa en la que antes de eliminar definitivamente los bienes, estos se ofrecen gratuitamente a otras entidades públicas que puedan utilizarlos.

Este simple ejemplo pone en perspectiva las donaciones de equipos militares, sea nacional o internacional, pues su complejidad técnica y operativa responde a evaluaciones, protocolos y mecanismos de control que están lejos de ser “chatarra”.