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Cali: Varias familias afectadas y una gran extensión de montaña incineradas deja como resultado el incendio presentado en la zona alto de Menga, la campiña y barrios aledaños. Los operativos de control de los focos aún persistente continúan.
Cali: Varias familias afectadas y una gran extensión de montaña incineradas deja como resultado el incendio presentado en la zona de Altos de Menga, la Campiña y barrios aledaños. | Foto: Cali: Varias familias afectadas y una gran extensión de montaña incineradas deja como resultado el incendio presentado en la zona alto de Menga, la campiña y barrios aledaños. Los operativos de control de los focos aún persistente continúan.

Editorial

¿Manos criminales?

Ayer el panorama era desolador. Se calcula que 50 hectáreas fueron consumidas por la conflagración, siete viviendas habrían quedado destruidas o afectadas y decenas de familias tuvieron que ser evacuadas de la zona por el riesgo en el que estaban.

23 de septiembre de 2023 Por: Redacción El País

El del jueves fue un día infernal para Cali. El fuego ardió en varios frentes de la ciudad, con un costo ambiental aún incalculable, daños materiales por cuantificar y un número de damnificados directos o indirectos que están por determinarse. Son incendios que en su mayoría no son casuales, los provocan manos criminales con intereses particulares, que no dimensionan la catástrofe ni el perjuicio que causan a la población.

Despuntaba ese día cuando se lanzó la primera alerta sobre una conflagración en el sector de La Buitrera, al sur, cerca al lugar donde una semana atrás se realizó el desalojo a la fuerza de cientos de personas que pretendían invadir el lugar. Cinco horas después el Cuerpo de Bomberos Voluntarios logró controlarlo, aunque la tranquilidad no duró mucho. Al medio día, al otro lado de la ciudad, en Altos de Menga, comenzó otro conato de llamas que se extendió rápidamente y sin control por los cerros del Norte.

La ciudad fue testigo de lo que se vivió a partir de ese momento. Vio cómo en la tarde el fuego se propagó empujado por los vientos que vienen del Pacífico y atraviesan a esa hora la Cordillera Occidental, mientras a su paso consumía algunas de las viviendas esparcidas en la montaña. Varios barrios residenciales estuvieron en riesgo de ser alcanzados por el incendio, lo que se pudo impedir gracias a la pericia de los Bomberos y a la solidaridad de las comunidades cercanas.

Ayer el panorama era desolador. Se calcula que 50 hectáreas fueron consumidas por la conflagración, siete viviendas habrían quedado destruidas o afectadas y decenas de familias tuvieron que ser evacuadas de la zona por el riesgo en el que estaban. Los últimos puntos calientes que aún estaban prendidos, pudieron apagarse en la tarde del viernes.

Es difícil creer que incendios como los de las semanas recientes sean fortuitos o eventos derivados de las altas temperaturas que por estos días afectan a la capital del Valle. En lo que va corrido del año se han presentado 546 conflagraciones forestales, 300 más que las ocurridas en todo el 2022, un indicador preocupante sobre lo que de verdad puede estar pasando en la ciudad.

No parece casualidad que ayer circularan en redes sociales imágenes de personas que habrían empezado a demarcar lotes en los terrenos consumidos por las llamas, porque ese modus operandi, el de iniciar el fuego en sectores que se pretenden invadir, se repite con frecuencia. Basta con botar una colilla de cigarrillo encendido para que se prenda un incendio devastador como el de ayer en Altos de Menga y eso lo saben bien quienes promueven las tomas ilegales de propiedades privadas o que le pertenecen al Municipio.

Según las autoridades, el 99% de las conflagraciones son intencionales o producto de descuidos como no apagar bien una fogata. A esos criminales y también a los inconscientes hay que identificarlos, perseguirlos y aplicarles la ley con rigor porque son los causantes de las tragedias que a diario vive Cali por cuenta de los incendios en sus cerros y montañas.

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