La violencia escolar

Marzo 29, 2022 - 11:55 p. m. 2022-03-29 Por: Editorial .

Los colegios cumplen la función de enseñar a los niños y jóvenes en edad escolar. Pero son ante todo el espacio donde el Estado forma a sus ciudadanos para la sana convivencia y en el respeto hacia los demás. Si ello no se produce y las instituciones educativas se quedan como simples reproductores del conocimiento, fallan en la que es su misión principal.

La reflexión anterior surge debido a los casos de violencia que se están presentando en instituciones educativas de Cali y el Valle. En Jamundí el 18 de marzo pasado se produjo una riña entre 50 jóvenes de un colegio del barrio El Rodeo, que obligó a la intervención del Esmad de la Policía. Y en Cali se han reportado tres confrontaciones en lo que va del mes, una de las cuales terminó en enfrentamientos entre estudiantes y la Fuerza Pública. Son casos extremos pero no los únicos si se tiene en cuenta que, según las autoridades, cada semana se atienden entre cuatro y cinco problemas relacionados con agresiones dentro de los colegios de la ciudad.

¿Qué ha pasado para que se llegue a esos niveles de violencia en los lugares donde se educa y forma a las nuevas generaciones? Lo que se está viendo es un aumento de casos tras el retorno a la presencialidad en las aulas luego de los dos años de virtualidad a los que obligó la pandemia por el Covid-19. Las consecuencias de ese aislamiento obligatorio en niños y jóvenes se pueden estar reflejando en su salud mental y emocional, y ahora, con el retorno a los colegios se genera otro choque que da pie a una mayor intolerancia y a que los conflictos se multipliquen y las formas de resolverlos fallen.

El sistema educativo debería estar preparado para el manejo de esas situaciones de cambio y los efectos que producen. Ahí es cuando se ve la necesidad de que las instituciones educativas se enfoquen no sólo en la transferencia de conocimientos, sino y ante todo desde la perspectiva de formadores de ciudadanos que eduque para la tolerancia hacia la diferencia, la convivencia ciudadana y el respeto hacia el otro.

Con los casos que han sucedido recientemente se debe analizar así mismo la función de la Policía para resolver esos conflictos que se están presentando entre colegiales. Sin duda, la Fuerza Pública debe intervenir en los casos de violencia para evitar que se conviertan en problemas de proporciones mayores. Pero antes que recurrir a la represión se debe contar con el apoyo y el trabajo de profesores, sicólogos y familias para detectar los riesgos, entender y tratar las consecuencias del aislamiento que se vivió durante más de un año y profundizar en la formación como miembros de una sociedad a quienes están en edad escolar.

Es claro que lo que sucede en los colegios de Cali y el Valle no es un problema de clases sociales. La violencia en las instituciones educativas tiene un fondo mucho más profundo que no puede enfocarse como un asunto de orden público. La sociedad se equivoca si en la solución frente a las disputas escolares no priman el diálogo, la formación en los valores que promueven la convivencia y el respeto antes que la represión.

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