Cuestión de dignidad

Cuestión de dignidad

Junio 25, 2011 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"...la falta de servicios de saneamiento y agua genera mucho más que efectos negativos sobre la salud pública. Es el reflejo de qué tan bajo se puede hacer caer la dignidad humana; es una muestra de desigualdad social y falta de oportunidades...".

La meta de reducir a la mitad el número de personas que no tienen acceso a agua potable y saneamiento básico en el mundo antes del 2015, formulada en los Objetivos de Desarrollo del Milenio de Naciones Unidas, está lejos de cumplirse. Y si sigue la tendencia, en cinco años habrá más que los que se contabilizan hoy. Un fracaso para la humanidad y para los Estados que no han sabido o no han querido tomar las decisiones que se requieren.En el planeta hay 1.100 millones de personas que no tienen acceso al agua potable y 2.600 millones carecen de instalaciones sanitarias y servicio de alcantarillado. Como consecuencia, al año mueren 1,2 millones de niños menores de 5 años por enfermedades relacionadas con esas carencias, más que las muertes provocadas por el sida, la malaria y el sarampión juntos. A la diarrea, la desnutrición, las enfermedades respiratorias, se unen la limitación del desarrollo físico y de las capacidades cognitivas, causando un bajo rendimiento escolar de los menores de edad.Pero la falta de servicios de saneamiento y agua genera mucho más que efectos negativos sobre la salud pública. Es el reflejo de qué tan bajo se puede hacer caer la dignidad humana; es una muestra de desigualdad social y falta de oportunidades. Para los Estados, es la prueba de su ineficiencia y de su incapacidad de generar desarrollo. Sobre estos efectos y la obligación que tienen los gobiernos de brindarle a su población el acceso a estos derechos fundamentales, la ONU quiere llamar la atención con la campaña ‘Saneamiento sostenible para todos: 5 años para llegar al 2015’. Su intención es comprometer a todos los Estados a cumplir con la meta de Desarrollo del Milenio, y convencerlos de que resulta más costoso atender sus consecuencias en la salud física y mental, que construir la infraestructura para llevar agua potable, baterías sanitarias y un sistema de alcantarillado y tratamiento de aguas residuales. Ojalá, la intención del organismo internacional tenga eco en la comunidad de naciones.Para Colombia la meta no es insuperable. Según el Dane, la tasa de cobertura de acueducto en el país es de 83,2% y la de alcantarillado es del 73,1%. La brecha mayor se encuentra en la zona rural, donde apenas el 47% tiene servicio de agua potable y un 17,8% cuenta con saneamiento básico. Si el país alcanza el objetivo, se calcula que en cinco años se reducirá de 7.000 a 3.500 el número de niños que mueren por enfermedades relacionadas con el consumo de agua de mala calidad, deficiencias en el sistema de alcantarillado y en general por un ambiente insalubre. Sin duda, en las dificultades económicas está el obstáculo para que las naciones en desarrollo se pongan al día en materia de agua de potable y saneamiento básico. Pero cerrar la brecha que golpea al 40% de la población mundial depende de la voluntad de los gobiernos y de su capacidad para aplicar políticas públicas coherentes. Es cuestión de salud, pero sobre todo de defender la dignidad de aquellos seres humanos que padecen la desidia de sus gobernantes.

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