Pablo Neruda feliz en Cali

Septiembre 22, 2020 - 11:45 p. m. 2020-09-22 Por: Poncho Rentería

Me encuentro en Café OMA de Bogotá con una leyenda, con el musical y talentoso Yuri Buenaventura. Este triunfador en París, Bruselas y Marsella. Tomándonos un capuchino, me dice: “Sorpresa, 10 días atrás quemaron 57 cuarteles de la Policía en Bogotá y la misma gente, antier, repitió la marcha sin matones, con algo de pacifismo, sin agredir a los policías.

“País demente con mil sorpresas”, me dice Yuri que ha vivido 30 años en Europa. Le conté mi sorpresa: ver a dos expresidentes de Colombia, el Nobel de Paz Juan M. Santos y don César Gaviria, por años líderes mimados de la alta burguesía, dándole apoyo político y personal a un ‘paro-marcha’ de sindicatos, el petrismo, el M-19, el partido Farc, muchos ‘elenos’, muchos liberales, extrema izquierda y muchos anarquistas. Un coctel exótico contra Iván Duque, un grotesco paro en plena pandemia y grave crisis.

Regio que la marcha ‘sindical-estudiantil’, algo ‘gavirista-santista’, no tuviera muertos ni graves encontronazos con la policía. Respondan: ¿Qué pasaría si destituyen a la Policía que hoy tenemos acusada en el banquillo? Fácil imaginarlo, despelote total, saqueos a edificios, bancos, bares, almacenes y librerías. Punto.

Hay antiloterías penosas, digamos la de un hermano menor con ambición de millones que pisoteaba el código penal y burlaba la autoridad. Por eso debo repetir unas frases que escribí en El Tiempo y El País hace 17 años sobre ese desafiante mostrador de ‘fortuna caliente’. Otra: “muchas veces por radio, prensa, televisión, revistas y en entrevistas radiales he rechazado la ostentosa vida de lujos de un insolente hermano, mío, menor en edad que la ley y la Dian ignoran”. Otra: “pido a la autoridad que le investiguen su ruidosa fortuna”. Otra: “hace poco lo denuncié ante el general Montenegro y gracias señor General, me apoyó y lo viene hostilizando por su mal ejemplo”. Lo sabido, ese novelón tuvo un penoso y luctuoso final. Punto.

Aleluya: Pablo Neruda Nobel y poeta antifascista estuvo feliz en Cali, 1943, fue huésped de su lector insigne, Harold Alvarado Tenorio que lo alojó tres días, hotel Aristi. Le encantó la Librería Nacional, la Plaza Cayzedo y el Café Los Turcos. Hoy 23 de septiembre, aniversario del viaje final de Neruda, un poeta grandioso que nos dejó ‘Los versos del capitán’, ‘Los 20 Poemas de amor y una canción desesperada’, ‘Canto de amor a Stalingrado’ y ‘amo el amor de los marinos que besan y se van’.
Compren su libro de ‘Memorias’,’ Confieso que he vivido’, es sensacional, leyendolo derrotan el tedio. Aleluya, volví a mi deporte y dichoso grité: “Buenas buenas, se acabó la pandemia con sus jarteras”.

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