La chica de rojo, en auto muy caro

La chica de rojo, en auto muy caro

Abril 02, 2019 - 11:45 p.m. Por: Poncho Rentería

No ando en línea pesimista. Al mal tiempo buena cara, dicen que dijo Pambelé. No, no voy al problemón indígena que tras 24 días y mucho micrófono pinta para largo. Compañeros indígenas: aflojen la exigencia-ultimátum. A un presidente con diez millones de votos frescos no lo pueden apretar como si fuera el alcalde de Caloto. Compañero indígena, bájele al apretón. Punto.

Voy a la viuda millonaria de un Nobel de Literatura, del gran burlón Camilo José Cela porque su viuda, Marina Castaño, la que lo casó a los 80 años, puede ir a la cárcel. Mundo pícaro, ella estafó a la respetable Fundacion Camilo José Cela. Con su novio se embolsillaron 800 millones de pesos nuestros. Feo, Cela la dejó rica, vieja irrespetuosa con un grande de la literatura. Punto.

Hace meses me hicieron en Caracol radio una larguísima entrevista en ‘A vivir que son dos días’, un programón a fondo, un clásico con la música que amábamos de jóvenes. Me preguntan: ¿Usted cree en el diablo? Dije que sí, que mi diablo era la Dian, a la que le pago con juicio por los honorarios que recibo de Caracol Televisión, El Tiempo, El País, Aló, etc. Lo siento, Buenaventura calentó a la Dian porque un exfuncionario, dicen, pasó de pobre a millonario veloz como el Lamborghini rojo de su hija. ¿Y cuál político lo colocó allí? De pronto es un novelón. Esperemos. Punto.

En Cali tengo una inteligente y pilísima amiga periodista: la música Camila Upegui. Le pregunté por el escándalo en Buenaventura, fotos en un auto convertible Lamborghini rojo de una joven hija del duro de la Dian. Camila opinó: “Deben multarla no por lo otro, por mostradora de convertible rojo pantallero, creo que lo hizo para humillar a un exnovio, ese auto en Miami lo alquilan a veinte dólares para tomarse una foto”. Me sonó creíble la tesis de Camila.

No me gusta, pero ‘no hay arreglo entre el Gobierno y los indígenas’ es el titular de hoy. Punto. Penoso, han arruinado a miles de vendedores de mecatos y frutas y a los tenderos del camino, con pesar les digo, han perdido simpatías hasta entre los izquierdistas. Punto. Bruno Díaz, comentando el rojo convertible Lamborghini, dijo: “Ni más faltaba, ahora ven un negro ricachón y lo calientan, safa con el racismo, ojalá ese novelón no resulte un penoso auto-gol con autos rojos de marca exótica. ¿Y quieren tumbar a Duque?, me preguntan. No lo creo, son jefes muy sensatos-cuerdos y súper-sensatos.

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