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Mamá perfecta, suegra peligrosa
Es una paradoja, pero el poder que se tiene como madre, utilizado como suegra, es demoledor.
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5 de may de 2026, 01:00 a. m.
Actualizado el 5 de may de 2026, 01:00 a. m.
Se ha repetido por siglos de los siglos que el núcleo de la sociedad es la familia, dándole un protagonismo desbordado y responsabilizándola de todo lo bueno que le sucede a un ser humano. Sí, leyó bien: hice la diferencia. Lo bueno es la gestión familiar, la madre incluida. Pero lo malo, entonces, es responsabilidad individual. El ‘chino’ o la ‘china’ resultaron con malas inclinaciones tomadas posiblemente de los amigos, de su entorno o ahora de las redes. Esa idealización de la familia encumbró a la madre al olimpo de la perfección; por lo tanto, aquel que se atreva a cuestionarlo debe ser un mal hijo, anormal o un depravado.
Pero ahora, en vísperas de la celebración de la madre, vale la pena intentar revisar la creencia sobre lo que es una madre y más ahora con el movimiento tan profundo que vive la sociedad. Porque el cambio se inicia desde el concepto de pareja: el hombre dejó de ser el rey y al lado tiene una compañera que ya no le baja la cabeza tan fácil. Muchos hombres no saben manejar a esta ‘nueva’ mujer. Y esta mujer, atrevida, desafiante, posesiva, busca su realización personal por caminos aceptables o equivocados, pero busca darle sentido a su vida. El trabajo, el estudio, las amigas, un amante o los hijos. Si su pareja no la llena, puede volcar toda su energía en los hijos para compensar la falta.
Y es allí donde se gesta la dualidad “madre perfecta, suegra peligrosa”. Porque viuda o separada del ‘sinvergüenza’ marido ‘usa’ al hijo o a la hija como bastón. Cumple el rol de madre amorosa, omnipotente, eficaz, complaciente: puede fácilmente dedicarse a sus hijos y en especial al que ella escoja como preferido. Pero esos privilegios maternales tienen un costo muy alto: no existe mujer u hombre capaz de desbancarla. Ninguno califica para el puesto. Ella sigue siendo la única y la mejor. ¿Quién se le mide a ese desafío? El hijo o hija quedan atrapados en una cárcel de amor castrante y tóxico.
Entonces encontramos casos como el de México donde, aunque no lo crea, esta historia hoy por hoy es casi el pan de cada día, con el cambio tan abrupto de la familia. Ausencia del padre, empoderamiento de la madre, utilización de los hijos.
Historias como esa se repiten y repiten, no terminando en asesinatos, pero sí en intromisión, manipulación, victimismo y disolución de matrimonios a causa de “mamás perfectas, suegras horrorosas” que destruyen todo a su paso. Es una paradoja, pero el poder que se tiene como madre, utilizado como suegra, es demoledor. Cambian de silla, de madre a suegra, y te encuentras con mujeres irreconocibles con hijos e hijas que les tienen pavor y no logran la autonomía necesaria para crecer y marcar un límite.
Si tú no sales de esa casa materna, es decir, si no logras desprenderte de la madre y darle su lugar detrás de tu pareja, no podrás construir una nueva familia. No has crecido, así el calendario marque años de vida. Sigue escogiendo a la madre: “Primero conociste a la mamá que a la esposa”.
Por ello, el mejor consejo, el más prudente y eficaz, es distancia, no solo geográfica, sino también emocional. Y de parte de la “madre perfecta, suegra horrorosa” también se necesita colaboración. Debe ‘soltar’ a sus hijos, debe dejarlos volar así se equivoquen. Porque lo paradójico es que madre y suegra son las dos caras de una misma moneda. Y mientras más idealices un lado, más deformas la realidad, fomentando el lado oscuro y manipulador del otro.
La mujer madre es un ser humano que no puede ser perfecta, y nuestro compromiso como sociedad es no colocarle estándares de excelencia tan altos que la atrapen en un rol cada vez más complejo. Es humana y falla. Tiene derecho a su vida personal y no es la ‘única’ responsable de lo que le sucede a un hijo o hija. ¿Existen los papás?

Psicóloga, conferencista de temas de pareja, cambio y espiritualidad. Licenciada en Letras. Directora de los programa de televisión Revolturas, Despertar de la Conciencia en el Canal 14, y "Consultándole a GloriaH" en el Canal 2 en Cali. Colaboradora habitual de la radio en Oye Cali, El corrillo de Mao . En 2009, ganó el premio Rodrigo Lloreda Caicedo a la mejor columna de opinión en El País. Autora de los libros Hablemos del Amor , "Amarte no es tan fácil" y Dónde esta mi papá´.
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