El viento y El Quijote

Septiembre 19, 2022 - 11:40 p. m. 2022-09-19 Por: Aura Lucía Mera

Escuché en una ocasión que el viento es la voz de Dios. Nadie sabe de dónde sale. Nadie lo escucha hasta que se convierte en furido huracán. Del viento dependen las lluvias, las sequías. Las nubes obedecen sus órdenes. Silencioso e invisible, es el director de la orquesta terrestre.

Viajo hasta Campos de Criptana y antes de llegar paso por “aquel lugar de La Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme”. Ya entiendo por qué, no lo digo porque yo tampoco quiero acordarme. Lugar inhóspito, candente, solitario y seco.

Campos de Criptana, los molinos. De pronto en esa Castilla - La Mancha, se sube una cuesta empinada y a pesar de los más de 30 grados, un viento feroz y a ráfagas envuelve todo. Allí siempre estuvieron los antiguos molinos contra los cuales El Hidalgo luchó hasta quedar exhausto. Enormes gigantes blancos de astas negras.

Creo que todo lo que sucede es consecuencia de una eterna y continua cadena de sucesos aparentemente puntuales y separados. Miro a mi alrededor, veo esa infinita extensión plana y árida, siento que me elevo y las ráfagas ponen en peligro de hacer volar mi gorra hacia el nunca jamás. Caigo en cuenta, Cervantes pudo escribir El Quijote de La Mancha gracias al viento, sin esa fuerza misteriosa sus aventuras, las del Hidalgo y Sancho no existirían. Jamás hubieran existido ni molinos ni aspas, ni enemigos. Tampoco hubiera cabalgado hasta Puerto Lapice, ni entrar a esa fonda a recuperar fuerzas, descansar, y conocer a Dulcinea, enamorarse, comer sopa de migas o pisto.

El viento tuvo la culpa. O el honor. Sin su presencia etérea jamás Cervantes habría pasado a la inmortalidad. Su Quijote flaco y alucinado; su fiel escudero regordete y pragmático; su Rocinante sumiso y famélico no existirían. La Mancha sería parte de un paisaje duro que desaparece vertiginosamente cayendo abruptamente en Despeñaperros para darle paso a Jaén y entrar en Andalucía.

Me pregunto también ¿qué hubiera pasado si a Wilde no le encarcelan por enamorarse de un jovencito? No existiría La Balada de la Cárcel de Reading. ¿O si Miguel Hernández hubiera logrado escapar hacia Francia? Nos hubiéramos perdido de La Nana de La Cebolla. ¿Y si Sánchez Mejías no lo hubiera matado un toro por tener que torear en la plaza que no era el día que no era? Lorca jamás hubiera escrito
El Llanto, uno de los poemas más bellos de la literatura española.

Si la mamá de Beethoven, pobre y maltratada hubiera abortado, ¿dónde estaría la Novena Sinfonía? Y si Wallis Simpson no engatusa al rey, no estaríamos viendo en directo el entierro de la Reina Elizabeth, ni comentando los chismes de Harry y Megan, etc.

Si Franco y Hitler no hubieran bombardeado ese pequeño pueblo no existiría Guernica, esa obra inmortal que muestra toda la brutalidad de esa guerra fratricida, no superada todavía por los españoles. Aunque ya no se maten entre ellos, la verdad verdadera está lejos de conocerse. Hemos avanzado más en Colombia en cinco años que España en casi 90.

Pensando en Colombia si Guillermo León Valencia no hubiera bombardeado Marquetalia, ¿existirían las Farc? Si Ricaurte no hubiera prendido un cigarrillo en San Mateo, no habría salido en átomos volando. Creo que desde que pasamos de anfibios a homus erectus y crueles nada obedece a la casualidad. Nada es azar ni sucede porque sí. Y tiene un por qué, aunque no lo sepamos, ese eterno presente en que existimos por un ratico desde el comienzo tuvo una razón y así seguirá.

Amo el viento que mueve, remueve, jamás está quieto y no se deja ver. Gracias a Campos de Criptana existe esa joya eterna de la literatura universal, siempre actual, siempre nueva, siempre diferente. Ya empaqué dos piedras de ese campo desolado arropado por la ventisca.
Me ponen los pies en la tierra. Y aterrizo en la realidad. Me gusta ser parte de la cadena, por eso nadie muere. Continua sin saberlo o a lo mejor se entera, depende del viento.

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