¿Puede surgir una tercera opción en la carrera por la Alcaldía de Cali?

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¿Puede surgir una tercera opción en la carrera por la Alcaldía de Cali?

Julio 14, 2019 - 07:55 a.m. Por:
Olga Lucía Criollo / Editora de Poder
Votaciones

Elecciones / Imagen de referencia 

Colprensa / El País

¿Es posible que se conforme una tercería que le haga contrapeso a Jorge Iván Ospina y a Roberto Ortiz, que hasta ahora parecen acaparar el favoritismo para ganar la Alcaldía de Cali?

Para muchos, la respuesta a esa pregunta podría definir el nombre del sucesor de Maurice Armitage. Sin embargo, las opiniones están divididas respecto a si aún es factible que se logre crear consenso alrededor de uno de los otros 16 aspirantes al cargo o si a esa posibilidad ya le pasó el cuarto de hora.

Curiosamente, uno de los que parece estar tirando la toalla frente a esa alternativa es Michel Maya, quien durante 16 meses ha promovido esa idea con otros precandidatos independientes como Alexánder Durán y Hernando González, y algunos de partidos, como Ray Charrupí, Luis Alfredo Gómez y Danis Rentería.

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Y la frustración parece radicar en que, para él, los argumentos de por qué una tercería sería la ganadora son contundentes: a menos de cuatro meses de los comicios, la opción que parece ser la favorita no es la que encarnan Ospina u Ortiz, sino las de ‘No sabe, no responde’ y la del Voto en blanco.

En palabras de Maya, “hay un profundo rechazo generalizado a lo que significa la política tradicional, así que sin duda la Alcaldía de Cali está en manos de una tercería, entendida como no al ‘Chontico’ y no a Ospina”.

Además, en su cabeza rondan los 600.000 votos que obtuvo la Consulta Anticorrupción en la ciudad “sin buses sin maquinaria, sin nada” y las sorpresas electorales de las presidenciales.

¿Y entonces por qué la idea no ha logrado convertirse en realidad, pese a que solo en el último mes los llamados independientes se han reunido por lo menos en cuatro ocasiones?

Lo que plantea Michel es que la mayoría de los precandidatos tienen temor, “no creen que efectivamente se les pueda ganar a las campañas tradicionales y a las que tienen muchísimos recursos económicos”.

Según él, la magnitud de la inversión económica que registran las campañas de Ortiz, Ospina y Alejandro Eder “asustan” a quienes no están acostumbrados a hacer política de opinión, “porque creen que deben tener una gran estructura y mucho dinero para poder llegar al electorado”, lo que “ha sido un obstáculo grandísimo” para construir la tercería.

El otro problema es la falta de confianza, que lleva a los aspirantes nuevos a pensar en su futuro personal y político si no ganan la elección.

De hecho, Javier Duque Daza, profesor investigador del Programa de Estudios Políticos y Resolución de Conflictos de la Universidad del Valle, habla de candidaturas ficticias, aludiendo a quienes deciden apostarle a tomar esta elección “como una primera ronda para luego postularse al Congreso en el 2022 o, si obtienen cierta fuerza electoral, a ser considerados por otros políticos para incorporarlos a sus redes e impulsarlos a cargos nacionales”.

Otra alternativa

Pese al poco optimismo, Maya aún ve una última esperanza luego del 27 de julio, cuando se cierren las inscripciones ante la Registraduría y se inicie la campaña abierta con solo algunos de los 18 nombres que hoy están en el partidor.

Entonces, plantea, es posible que alguien “logre meterse en el corazón y en la cabeza de los caleños como una alternativa” y hacerse al voto de opinión.

Pero frente a este otro posible escenario de tercería tampoco hay argumentos unificados.

El profesor Duque dice que “las cuentas no dan”: “Entre los dos candidatos (Ospina y Ortiz) y los indecisos copan algo más del 70 % de las preferencias y esto deja muy poco espacio para un tercero”.

Y recuerda que “los electores se decantan por los favoritos, pues prefieren un candidato ganador, así no sea el de su primera preferencia, a uno perdedor, así sea el que más les gusta”.

Por el contrario, Juan Pablo Milanese, jefe del Departamento de Estudios Políticos de la Universidad Icesi, no descarta que Eder, cuya presencia en las redes sociales ha ido creciendo, se convierta en la alternativa que muchos caleños parecen reclamar.

“Si para los primeros días de agosto él alcanza más del 10 % de intención de voto, tiene chance de pelear”, sentencia el docente y evoca, primero, que hace cuatro años Armitage alcanzó esa “barrera sicológica” en ese mes y, segundo, que Ospina y Ortiz “disputan electorados similares”, lo que le daría chance de escalar al exdirector de la Agencia Nacional de Reincorporación.

Eder, a su vez, reitera una y otra vez que a su candidatura es bienvenida “cualquier persona o movimiento que quiera cambiar la forma cómo se hace la política para que podamos proyectar a Cali”, pero no da espacio a la posibilidad de que sea su nombre el que se sume al de otro aspirante.

Al obstáculo económico se suma el deseo de figuración. “El ego siempre es un factor que hay que tener en cuenta en política”, anota Milanese, quien deja en claro que “todos quieren que el que se baje sea el otro”.

Pero otra cosa plantea el precandidato Hernando, ‘el profe’, González: “Si hacemos encuestas o nos medimos en elecciones internas, como en EE. UU., y me ganan democráticamente, estoy dispuesto a caminar calle por calle, barrio por barrio, para ayudar en lo que realmente sea un movimiento cívico, independiente por Cali”.

Es que él, que recogió 107.795 firmas para respaldar su inscripción, tiene una visión más optimista. “Si los que estamos trabajando por esta tercería nos despojamos de egoísmos y vanidades, podremos construir una mejor ciudad para nuestros hijos. Llegó la hora de elegir un alcalde independiente”.

Consciente de que a la tercería no le quedan más de dos semanas para concretarse “o perdemos”, agrega que sin dinero también se puede elegir Alcalde en Cali: “Tenemos que educar a la gente, apelar al voto libre, al que piensa, al que sabe que si hoy le pagan por un voto, mañana estará renegando, que es el 80 o el 85 % del electorado”.

Pero otra cosa afirma Lina María Orozco, coordinadora del Observatorio Cali Visible de la Universidad Javeriana, quien resalta que en la capital del Valle el abstencionismo en las últimas elecciones ha rondado el 50 %.

“El voto de opinión y esa coalición puede llegar a ser interesante en términos de configurar algún conjunto de fuerzas políticas alrededor de estos candidatos, pero eso no quiere decir que yo piense que la Alcaldía de Cali pueda llegar a ganarse sin coaliciones ni alianzas, como lo confirma el caso de Armitage, que empezó a puntear cuando a su campaña adhieron Dilian Francisca Toro y José Luis Pérez”, plantea.

Más convocados

En medio del escepticismo, Ray Charrupí, que cuenta con el respaldo del Partido Colombia Renaciente, dice que está convencido de la fortaleza que tendría una tercería y por eso convocó “a los más preparados candidatos al CaliPanismo” (campaña que llama a un relevo generacional y a sacar la guerra sucia de la política), pero se queja de que sus compañeros Durán, Maya y Gómez) “se han distraido y han permitido que sus campañas tomen el rumbo y estética de la política tradicional que la gente no quiere”.

“A los políticos les interesa ganar uniéndose con quien sea, yo no soy político, me interesa es transformar y eso solo se hace con los buenos y correctos, y sobre esas bases estoy y estaré interesado en una tercería”, afirma Charrupí.

Por su parte, Alexánder Durán, tras haber presentado 105.000 firmas ante la Registraduría, espera que en un mes las cifras digan quién debe ser el ‘ungido’ para convertirse en la tercera alternativa para suceder a Armitage.

El aspirante independiente asegura que la idea es que la tercería la encarne “alguien que tenga posibilidad de ganar” y que para ello “se debe tener la entereza para decir: pienso que otro lo puede hacer mejor que yo. Suena muy sencillo, pero en la práctica no es fácil, así que, aparte de una encuesta, debe existir confianza en el otro y debe haber una valoración que nos permita objetivamente definir qué posibilidades reales tenemos”.

Finalmente, las cuentas de Danis Rentería, que tiene el aval de Colombia Justa Libres, pasan de largo por los 45.000 votos que sacaron en las legislativas y lo convencen de que él puede asumir el carril del centro que, en su opinión, Ospina Y Ortiz han dejado vacío.

“Yo tengo ese partidor real, esos votos están en las urnas, entonces sería preguntarles a los otros partidos: ¿ustedes con cuánto arrancan?”, dice antes de anotar que hasta ahora no se ha hecho ninguna encuesta en las 1100 iglesias cristianas existentes en la ciudad y en las que, de la mano de Dios, también hace campaña con el convencimiento de que debe ser él quien ocupe el CAM durante los próximos cuatro años.

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