Lograr menos de mil homicidios al año: ¿qué tan lejos está Cali de cumplir la meta?

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Lograr menos de mil homicidios al año: ¿qué tan lejos está Cali de cumplir la meta?

Julio 07, 2019 - 07:30 a.m. Por:
Alda Livey Mera Cobo | Reportera de El País
Patrullajes policía seguridad en Cali

Expertos de Naciones Unidas dicen que los homicidios tienen picos altos en fechas como el Día de la Madre, y este semestre falta el Día de Amor y Amistad, Halloween, Navidad y Año Nuevo, más la Feria de Cali, lo que hace difícil preveer una baja en 2019.

Foto: Oswaldo Páez | El País

Si en el primer semestre de 2019, los caleños tuvieron 15 días sin homicidios, la meta del resto del año es que sean 30 días con cero muertes violentas.

Esa es la consigna de la administración municipal que busca consolidar la tendencia a la baja de este índice en Cali que viene desde 2014 y poner el medidor por debajo de los 1000 homicidios. 2018 cerró con 1157 asesinatos (85 casos menos que en 2017), para una tasa de 47.3 homicidios por cada cien mil habitantes, la más baja en los últimos 26 años.

Para el Secretario de Seguridad y Justicia, Andrés Villamizar, la meta sí es posible. Argumenta que en los últimos cinco años cada semestre ha sido mejor que el anterior. Y el primero de 2019 es el mejor de la historia: tuvo una reducción del 13 %, con 531 asesinatos, comparado con 613 del mismo lapso de 2018.

¿Cómo bajar la cifra a 1000? Afinando la metodología ya establecida que combina el control puntual en sitios críticos por parte de la Policía, la Fiscalía y el Ejército, con trabajo de prevención social de la violencia desde la Alcaldía.

“Esa es la combinación de herramientas como intervención social en los territorios donde se concentra la violencia, con atención especial a jóvenes vulnerables involucrados en actividades delincuenciales y pandillas”, dice Villamizar.

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Además, se enfoca en prevención focalizada para evitar el efecto contagio. Sí, porque la violencia tiene un comportamiento similar al de una enfermedad infectocontagiosa, según los violentólogos: si ocurren homicidios en un barrio o comuna, surge la necesidad de ejecutar acciones de retaliación y venganza. Y si el homicidio es causado por estructuras delincuenciales, ese riesgo aumenta.

“La clave es el trabajo preventivo social de la Alcaldía, articulado y coordinado con la desarticulación de estructuras criminales por la Policía, la Fiscalía, el CTI y la presencia preventiva y disuasiva del Ejército”, dice el Secretario de Seguridad

La intervención operativa (controles, allanamientos, capturas) se hace con pie de fuerza de Policía, Ejército y CTI de la Fiscalía y se focaliza en puntos especí- ficos de barrios y vías de 8 o 9 comunas priorizadas del Oriente y ladera.

“Son 96 puntos identificados en las comunas 3, 6, 14, 15 y 21, donde hay mayor ocurrencia de homicidios. Y en el Distrito 4, comunas 20 y 18, en puntos como Meléndez y La Sultana”, especifica el coronel Miguel Botía, subcomandante operativo de la Policía Metropolitana.

En paralelo, la Alcaldía, de la mano con la Secretaría de Movilidad, hace intervenciones como el control de motocicletas, la herramienta más utilizada para cometer homicidios y atracos, en el que se detectan motos ilegales, sin documentos, que son las que usan los delincuentes.

Johan Loaiza, coordinador del Observatorio de Seguridad de la Alcaldía, confirma que en el primer semestre de 2018, 78 muertes las causó un sicario que se movilizaba en moto. En 2019, van 79.

"Hay que implementar un modelo de prevención social de la violencia. Cali ya tiene uno muy bueno, hay que fortalecerlo, pero seguridad no es solo sanción y control, sino prevención”
Diego R. Quintero
Experto Unodc


O se hace intervención a bares y estancos con uso inde- bido del suelo y generan riñas y afectación a la seguridad y la convivencia. Y cierres a sitios de receptación de objetos robados. Estrategias que se reforzarán en las comunas 18 y 11, que tuvieron incremento en homicidios.

Villamizar también ve viable lograr la meta porque hubo reducción del 26 % de homicidios de jóvenes entre 18 y 24 años, porque en 2018 fueron 253 y este año fueron 151, según cifras del Observatorio. Y en menores de 18 años, la cifra se mantiene, 53 y 52 respectivamente. Ambos bloques poblacionales son los que ponen la mayoría de las víctimas.

El funcionario atribuye esta reducción importante de la violencia contra los jóvenes a los programas de inclusión social de jóvenes, como Gestores y Tratamiento Integral de Pandillas, Tips, que realizan con la Policía y la Universidad del Valle. “La idea es mantener y profundizar esos programas este semestre, para generar oportunidades y espacios de reconstrucción de tejido social, lo que ayuda a la contención de la violencia”, dice.

Cree en la viabilidad de la meta, porque los índices de sicariato y de uso de armas de fuego, también bajaron, por la labor de la Policía y de la Fiscalía para desarticular estructuras sicariales y bandas dedicadas al homicidio. Y de la Policía en la incautación de armas ilegales, pues la cifra de homicidios cometidos con armas de fuego es la menor de la historia.

En el primer semestre de 2018, fueron 501, pero en el de 2019 la cifra bajó a 417.

Diego Ricardo Quintero Martínez, coordinador de Seguridad Ciudadana, Anticorrupción y Reforma Penitenciaria de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en Colombia, (Unodc), rebate esta ola de optimismo y dice que desde el punto de vista técnico, no es posible predecir una reducción drástica en las tasas de homicidios.

“Los gobiernos se fijan unas metas, muchas veces ambiciosas, pero el homi- cidio es un fenómeno que no se puede ver de manera plana, porque responde a múltiples factores”, afirma.

Por ejemplo, en Cali, dice, responden a conflictividades sociales no resueltas, pero también a actividad criminal. Si bien Cali ha tenido una reducción sostenida, de las más altas en los últimos 25 años con 140 homicidios menos, dice, se está hablando de fenómenos criminales.

“Pero no toda violencia es criminal, hay muchas violencias irracionales por niños, niñas y adolescentes (NNA), jóvenes y personas en vulnerabilidad (estructuras 1, 2 y 3) que son instrumentalizados por el crimen organizado, pero no controlan la forma y la razón por la cual ejercen violencia”, sostiene Quintero.

El investigador se refiere a que el estudio que hizo Unodc con la Alcaldía de Cali, clasifica siete estructuras vinculadas al delito y opina que “la 1, 2 y 3 merecen un tratamiento de prevención en el círculo familiar, de la escuela, del barrio”.

El general Hugo Casas, comandante de la Policía Metropolitana de Cali, ve viable la meta. “Con la tendencia a la baja, Cali va por muy buen camino. Quisiéramos que la reducción de homicidios fuera más rápida, va a ser un poco más demorado que en otras ciudades, pero estamos asegurando que la ciudad no vuelva a tener los índices que tuvo, de 86 homicidios por cada 100.000 habitantes, o de 61, como en 2017 que recibí la ciudad”, comenta.

No obstante, admite que si Cali va en 47 homicidios/100.000 h., entre más se acerca a la media nacional (24), la tarea es más compleja, por la historia de la ciudad, por su ubicación geoestratégica y por las migraciones que recibió en años.

“Hay que superarlo reconstruyendo el tejido social con un trabajo social trascendental, combinado con el operativo. Si no hay un soporte social, vamos a jugar al gato y al ratón. Invitamos a los nuevos gobernantes que lleguen a Cali a continuar con ese proceso social, que ha sido bien importante en las dos últimas administraciones”, pide el general Casas.

Por ello destaca políticas sociales de la Alcaldía como el Tips y el Tíos (Territorios de Inclusión y Oportunidad), como la base social para la labor operativa y preventiva que realiza la Policía.

Quintero, de Unodc, recomienda no enfocarse en una reducción temporal. Si Cali logra bajar a 1000 homicidios en 2019, sería una tasa del 40 %. “Pero las disminuciones que valen para Unodc, son las que son sostenidas en el tiempo; es mejor una reducción menor, pero estable porque implica que la desigualdad social, la violencia y las estructuras criminales sí están sufriendo una acción del Estado”.

Y cita la experiencia de Medellín, que en 2011 alcanzó su tasa más baja, menos de 30 homicidios/100.000 habitantes, pero hoy están en alza de nuevo.

Por eso, Unodc insiste en enfocarse en la prevención del delito, fortalecer los sistemas para resolver las conflictividades sociales en las comunas con altos índices de homicidios para la población diferencial de NNA y jóvenes vulnerables.

“Es importante trabajar con las secre- tarías de Paz y Desarrollo Social en resolver estas conflictividades, que son las que más aportan homicidios, la mayoría ejecutados por estructuras no organizadas o jóvenes de pandilla”, añade Quintero.

El esfuerzo por llegar a cero homicidios es de todos los días, afirma Villamizar, pero coincide en que en una ciudad como Cali, es difícil. Pero reitera que si se logró 15 días de cero homicidios en 2019, frente a 9 en igual lapso de 2018, es un aumento significativo. “Quisiéramos tener 30 días con cero muertes violentas, el doble de 2018, que totalizó 15, cifra que en 2019 logramos en solo seis meses”, reitera Villamizar.

“Los caleños tenemos que valorar más la vida, muchas muertes ocurren por dinámicas delincuenciales graves, pero otras son evitables, se dan por razones banales, por una deuda de $10.000 o una bofetada que desencadena en una riña y muerte violenta”, comenta el funcionario.

El mensaje poderoso, claro y contundente de Villamizar es que “Cali no es una ciudad condenada a la violencia. Hay cada vez más días en los que Cali pueda amanecer y dormirse las 24 horas sin un solo homicidio. Más aún, la meta no es tener solo muchos días de cero muertes violentas, sino que sean consecutivos. “Nunca en la historia de Cali, desde 1993 que hay datos confiables, se han regis- trado tres días seguidos sin homicidios; lo máximo son dos días consecutivos. La meta es lograr al menos tres o más días sin muertes violentas”, afirma Villamizar.

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Feminicidios

En el primer semestre de 2018, hubo 13 feminicidios en Cali y en 2019, bajó a 5. “Hay confusión porque la Fiscalía Seccional de Cali reporta las cifras de toda su jurisdicción, que es el Valle del Cauca, pero en Cali hubo una reducción”, aclara Andrés Villamizar, secretario de Seguridad y Justicia.

Se refiere a las cifras de homicidios contra mujeres –todos no son feminicidios–, que sí fueron 41 casos en 2018 y este 2019 van 24 casos, para una reducción del 40 %.

Esto gracias al trabajo preventivo desde las comisarías de familia que se han fortalecido, para reducir la violencia contra las mujeres, visibilizando las agresiones y judicializando los agresores. Y campañas de prevención en todo el Valle y en Cali, con un trabajo puntual con las pandillas, con un enfoque sobre violencia contra las mujeres.

“Hay un trabajo muy fuerte con la Policía y la Fiscalía, gracias al cual tenemos esclarecidos el 100 % de los feminicidios de 2019, con sanciones contundentes contra los feminicidas. Si bien hay casos que se hicieron muy visibles, lo que fue doloroso, como el de Lady Johana Soto, han logrado un efecto disuasivo porque la acción de la justicia fue contundente”, sentencia Villamizar. “También en agresiones sexuales, porque las mujeres son desproporcionadamente las más afectadas por la violencia sexual”.

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