¿Funcionó la prohibición al consumo de licor y drogas en parques de Cali?

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¿Funcionó la prohibición al consumo de licor y drogas en parques de Cali?

Septiembre 12, 2019 - 11:30 p.m. Por:
Redacción de El País
Consume en parques de Cali

En el parque de los Estudiantes, también conocido como ‘Jovita’, es frecuente ver a jóvenes consumiendo marihuana.

Oswaldo Páez / El País

Son las 12 del medio día y, a esa hora, un olor concentrado de marihuana se toma el Parque de Jovita, ubicado sobre la Calle 5, contiguo al Colegio Santa Librada.

En medio de un alto tránsito peatonal y vehicular, por lo menos quince jóvenes, entre los 18 y 30 años, se están fumando un ‘porro’. Carlos Serrano, uno de ellos, asegura que no sabía que en ese lugar el consumo de licor y de alucinógenos está prohibido.

“Aquí es bastante frecuente ver estudiantes y personas consumir cannabis porque este es un sitio en el que uno se relaja y luego sigue su camino ”, dice con voz pausada el joven, quien trabaja como vendedor de dulce y reconoce, sin ningún problema, que consume marihuana en un espacio prohibido.

Según comentan las personas que visitan o transitan de manera frecuente por el parque de Jovita, pese a que el pasado 13 de agosto, hace justo un mes, la Alcaldía de Cali expidió un decreto con el que prohibió el consumo de alcohol y sustancias alucinógenas en 437 parques y entornos escolares de la ciudad, así como en 79 equipamientos culturales (entre museos, teatros, salas de exposición...) y 80 equipamientos recreativos o deportivos, esta medida no se está cumpliendo.

De acuerdo con Jorge Gamboa, presidente de la Fundación Vecinos de San Antonio, este barrio es un claro ejemplo de que el decreto ha sido “un canto a la bandera”, ya que en zonas como la colina de San Antonio, donde también quedó prohibido el consumo, es recurrente “ver a personas fumando marihuana todos los días”.

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“El parque del Acueducto se ha vuelto otro sitio de consumo peligroso hasta altísimas horas de la madrugada. Desde luego, ese turismo barato que tenemos con los mochileros nos ha afectado porque ellos en sus países no tienen problema de fumar marihuana al aire libre. Además hemos detectado que algunos cuidadores de carros son expendedores de vicio”, señala Gamboa.

Y agregó que el consumo de licor también es frecuente en espacios como la colina de San Antonio y las esquinas que quedan a menos de 200 metros de la escuela Carlos Alberto Sardi, ubicada en la Carrera 5, entre calles 2 y 3. Esto, porque “en el barrio cada vez hay más establecimientos nocturnos”.

Por su parte, Elizabeth Pantoja, asevera que en el parque El Ingenio, pese a que el consumo de licor y alucinógenos también quedó restringido, es algo que tampoco se está cumpliendo y sobre lo que no hay “ningún tipo de control”.

“Lastimosamente uno ve que con el decreto no ha habido una disminución del consumo, práctica que es frecuente, sobre todo, en las orillas del río Meléndez y en los senderos y matorrales del parque. En estos lugares, si usted sale a hacer deporte después de las 5:00 p.m., se puede encontrar a muchos jóvenes fumando marihuana y, algunos de ellos viven, en el sector”, dice la moradora del barrio El Ingenio.

Ruth Delgadillo, psicóloga mexicana experta en temas sociales y adicciones, sostiene que consumir alcohol y sustancias alucinógenas en espacios públicos donde está prohibido son conductas que persisten debido a que “son hábitos sociales”.

“Por ejemplo, culturalmente el mensaje es: no hay problema si consumes alcohol porque éste es diversión. Otro factor que influye es que los ciudadanos no perciben el riesgo de ingerirlo o hay una indiferencia a la afectación que pueda tener en la salud. El decreto, por sí solo, no tendrá los efectos esperados y, por eso, se debe trabajar en la construcción de hábitos para un sano desarrollo y en las acciones preventivas en los niños y adolescentes, así como en el consumo moderado en los adultos”, refiere Delgadillo.

“Controles sí se están haciendo”

Según el teniente Dante Barragán, asesor jurídico de Seguridad y Convivencia de la Policía Metropolitana de Cali, en la ciudad se han expedido 63 órdenes de comparendo desde que entró en vigencia el decreto de prohibición del consumo de licor y alucinógenos en entornos escolares, parques y espacios públicos de la ciudad.

“Lógicamente, en el momento se puede decir que son pocas órdenes, pero cuando se ve al infractor realizando esta actividad, la patrulla de vigilancia va y realiza el respectivo comparendo”, afirma Barragán.

El oficial señala que las zonas de la ciudad en las que más se han impuesto comparendos son las comunas 1, 2, 3, 14, 15, 16 y 18, en barrios como Meléndez, El Vallado, Los Mangos y Mariano Ramos, donde “se tienen la mayor cantidad de parques priorizados”.

Entre tanto, Andrés Villamizar, secretario de Seguridad de Cali, añade que se ha logrado la “la focalización de más de 50 puntos críticos que la comunidad venía reportando insistentemente, pero que no se habían podido intervenir porque no se contaba con la reglamentación que permitiera la intervención de las autoridades”.

“Igualmente, en lo concerniente a entornos escolares, el decreto ha permitido que la ciudadanía vuelva a solicitar la presencia de la Policía para que intervenga en estos espacios, especialmente, en las horas de entrada y salida de los estudiantes a las instituciones educativas”, sostiene Villamizar.

Por último el funcionario hace hincapié en que la aplicación del decreto depende, en gran parte, de la denuncia ciudadana. “Seguiremos pidiendo a los caleños que se contacten a través de la línea 123 para que los uniformados actúen de manera oportuna y así se logre evitar el consumo en zonas infantiles, escolares y de ambiente familiar”. Los reportes también se pueden hacer al cuadrante o al CAI de Policía más cercano.

“Controles sí se están haciendo”

Consumir bebidas alcohólicas o sustancias psicoactivas en un área de influencia de 200 metros alrededor de instituciones o centros educativos tiene una sanción de $441.664.

Entre tanto, consumir estos productos en parques u otros lugares que no estén ubicados en inmediaciones de entornos escolares, es una conducta que sancionada con un comparendo $220.832.

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