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Panorama de la flota aérea en Colombia tras el siniestro del Hércules FAC-1016 en Putumayo

La caída del Hércules FAC-1016, que dejó 70 militares muertos en Puerto Leguízamo el pasado 23 de marzo, enlutó al país y abrió dudas sobre el estado real de la aviación militar.

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Acto de entrega de dos aeronaves C-130 Hércules, donadas por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos a la Fuerza Aérea Colombiana.
El Hércules C-130, pieza clave de la movilidad militar en Colombia, enfrenta hoy una crisis operativa por falta de repuestos y mantenimiento. | Foto: Alexandra Ruiz

5 de abr de 2026, 04:09 p. m.

Actualizado el 5 de abr de 2026, 04:09 p. m.

Esa mañana del 23 de marzo, la última comunicación que Jeison Mena Hurtado tuvo con su familia, que vive en Palmira, fue para darles una noticia que lo entusiasmaba. El soldado profesional, de 29 años, llamó a su madre para contarle que lo trasladarían a Bogotá; en su voz no había miedo, solo la alegría habitual que le valió el apodo de “Don Risitas”.

Jeison, un militar acuerpado que soñaba con comprarle una casa a su progenitora y rodar en una moto todo terreno blanca con rojo, subió al Hércules FAC-1016 con la disposición y la ilusión de quien lleva nueve años sirviéndole al Ejército Nacional.

Minutos después del despegue desde Puerto Leguízamo, Putumayo, el gigante de acero se precipitó a tierra, silenciando para siempre las risas de Jeison y otros 69 compañeros.

Llamas y una densa columna de humo negro se elevan desde un avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial que se estrelló durante el despegue en Puerto Leguízamo, Putumayo.
Tras la caída de la aeronave que transportaba 128 personas, entre pasajeros y tripulación, los equipos de socorro de la Fuerza Aeroespacial y el Ejército Nacional desplegaron una operación de rescate. | Foto: AFP

Para su hermana Dayana, el vacío es incalculable: “Él era un hombre ejemplar, un protector que siempre enviaba detalles a sus sobrinos. Tuvo un final muy duro para alguien que quería tantas cosas”.

La tragedia no solo dejó luto en los barrios Manuel José Ramírez o El Berlín, del municipio de Pradera, donde nació y creció, sino que también provocó una herida en la estructura de la seguridad nacional colombiana.

Radiografía de la aviación militar

El siniestro del FAC-1016 ha puesto bajo la lupa las capacidades reales de la aviación militar en Colombia.

Según Carlos Soler, uniformado retirado y exsecretario de Seguridad de Cali, la capacidad operativa del país está disminuida en un 50 %, tanto en aeronaves de ala fija como en helicópteros.

“Las aeronaves tienen unas horas de vuelo y, cada cierto tiempo, deben someterse a inspecciones técnicas rigurosas. Si no hay recursos para esos mantenimientos, no pueden seguir operando”, explicó.

En su diagnóstico, el problema no radica únicamente en la antigüedad de los equipos, sino en la reducción sostenida del presupuesto para su mantenimiento.

Soler advirtió que esta situación ha generado un efecto dominó: menos aeronaves disponibles implica mayor carga operativa sobre las que siguen en servicio: “Si disminuyen los recursos, disminuyen las horas de vuelo y se concentra el uso en menos equipos. Eso acelera el desgaste y pone en riesgo la operación”.

De acuerdo con el militar en retiro, buena parte de la flota presenta limitaciones: aeronaves en tierra por falta de mantenimiento, demoras en procesos técnicos en el exterior y una creciente dependencia de un número reducido de unidades activas: “Estamos entrando en un punto en el que las capacidades no están acordes con las necesidades operativas del país”.

Los Hércules C-130 son uno de los modelos más usados en el mundo para el transporte de tropas y material militar, y tiene capacidad para unos cien pasajeros con sus armas y munición.
Los Hércules C-130 son uno de los modelos más usados en el mundo para el transporte de tropas y material militar, y tiene capacidad para unos cien pasajeros con sus armas y munición. | Foto: DW

Pero el debate no se limita a cifras, el coronel Alberto Romero, excomandante de la Brigada 30 del Ejército, introduce un aspecto clave: la antigüedad de una aeronave no es, por sí sola, un factor determinante en su seguridad.

“Un avión no deja de ser útil por el tiempo de construcción, sino por las horas que ha volado y el mantenimiento que ha recibido. Hay aeronaves con décadas de servicio que siguen operando de manera segura porque cumplen con todos los estándares técnicos”, anota.

A pesar de que aeronaves como el Hércules tienen entre 30 y 35 años de antigüedad, Soler defiende que se les han realizado inversiones importantes, como el cambio de aviónica y turbinas más potentes para modernizarlos. “Con aviónica pueden durar otros 20 años, pero hay que irlos planteando” , señaló, sugiriendo que a mediano plazo la flota debe ser cambiada.

Romero insiste en que las causas de un accidente aéreo suelen responder a múltiples factores: “Generalmente hay tres variables: falla humana —como impericia, cansancio o error de cálculo—, condiciones climatológicas o fallas técnicas, que pueden estar relacionadas con mantenimiento o eventos imprevistos. En la aviación militar hay un cuarto elemento: el riesgo de una acción enemiga”.

Sobre el caso del Hércules FAC-1016, menciona que expertos pilotos creen que pudo existir un sobrepeso y un error en el cálculo de la pista.

Esta visión técnica es respaldada por Juan Pablo Yepes, piloto instructor de Hércules, quien sostiene que, si bien el sobrepeso es una hipótesis válida, la investigación de la FAC debe considerar un abanico más amplio de variables.

Factores como la temperatura, el combustible a bordo, una posible falla de motor inmediatamente después del despegue o incluso la vegetación circundante —como parecen sugerir algunos videos del accidente— pudieron ser determinantes para el desenlace fatal.

Para el piloto instructor, la durabilidad de estas aeronaves es relativa: “La vida útil de un avión no depende únicamente de los años. Hay factores como la confiabilidad, el flujo de repuestos y los ciclos de vuelo que determinan cuándo debe salir de operación”.

En ese sentido, considera que los Hércules aún pueden operar con seguridad, siempre que cuenten con mantenimiento adecuado, aunque reconoce que el país debe empezar a planear su reemplazo. “Se pueden seguir operando, pero es importante pensar en una renovación a mediano plazo”, concluye.

El piloto retirado desde 2018 advierte sobre las consecuencias del actual “desorden presupuestal” en la fuerza.

La Fuerza Aérea dispuso de varias aeronaves para la atención de los heridos en Putumayo. Entre ellas está el King Air medicalizado y el C-130 con capacidad para 50 camillas.
Estos son algunos de los militares que fallecieron hace dos semanas en el accidente aéreo registrado en Putumayo. Eran oriundos de distintas ciudades del país y los colombianos se unen al dolor de sus familias. | Foto: FAC

Según Yepes, la falta de repuestos no solo implica una pérdida de capacidad operativa, sino que genera riesgos directos para la seguridad operacional, al afectar el entrenamiento continuo de las tripulaciones.

“El factor humano se ve afectado por las restricciones de horas de vuelo que están directamente relacionadas con la falta de entrenamiento continuo de las tripulaciones”, explica.

Y agrega: “No se puede asegurar que el sobrepeso haya sido el factor principal. Eso le corresponde determinarlo a la Fuerza Aeroespacial Colombiana. Todo lo anterior debe ser aclarado durante la investigación”.

A pesar de este panorama, la Fuerza insiste en que la operación no se ha detenido. Tras el accidente del FAC-1016, la institución activó de inmediato otra aeronave Hércules para garantizar el traslado de personal médico y continuar con las misiones estratégicas en el país.

Según información divulgada por la Fuerza Aeroespacial Colombiana, actualmente la flota de aviones Hércules opera con dos aeronaves activas (FAC-1005 y FAC-1018), mientras otras dos (FAC-1015 y FAC-1017) se encuentran en mantenimiento programado, a la espera de recuperar la capacidad plena en el corto plazo.

En la práctica, esto significa que una parte sustancial de la movilidad estratégica del país —transporte de tropas, evacuaciones médicas, carga logística y misiones humanitarias— depende de un número reducido de aeronaves.

Esto contrasta con datos de GlobalMilitary, en los que Colombia se ubica en el puesto 39 en la clasificación mundial de fuerza aérea, con 437 aeronaves.

Por su parte, la FAC enfatizó que, pese a la tragedia, el equipo Hércules ha sido fundamental para el país: en 2025 trasladó a más de 17.000 personas y en lo que va de 2026 ya ha transportado 4800 pasajeros y 476 toneladas de carga.

En el accidente del avión Hércules C-130 de la FAC ocurrido en Puerto Leguízamo (Putumayo), murieron 69 integrantes de la Fuerza Pública.
Ellos son algunos de los militares que fallecieron hace dos semanas en el accidente aéreo registrado en el sur del país. Eran oriundos de varias ciudades del país. | Foto: Ejército Nacional

Sin embargo, las cifras contrastan con otro panorama: el de una flota exigida al máximo. La crisis descrita por Carlos Soler no se limita a los aviones de carga, ya que en la aviación del Ejército el escenario es crítico: de los 19 helicópteros MI-17 rusos, que son los encargados de mover la logística y la comida, todos están en tierra.

Esta parálisis, afirma el exsecretario de Seguridad de Cali, ha obligado a que los Black Hawk asuman toda la carga operativa, provocando que estas aeronaves se desgasten el doble o el triple de rápido, al consumir sus horas de vuelo de forma acelerada.

De los 74 Black Hawk disponibles, solo están volando 45. El resto se encuentra fuera de servicio por mantenimiento, un proceso lento que requiere enviar las turbinas a Estados Unidos para entrar en un turno de espera con la empresa Sikorsky para realizar el proceso de mantenimiento. Según Soler, “vamos a quedar sin aviación de helicópteros de asalto y transporte de tropas”.

A este escenario se suma una realidad operacional desbordada. Según el exmilitar, el enemigo creció de 6800 hombres a casi 30.000: “Las capacidades no están acordes”, concluyó.

La tragedia del FAC-1016 es el recordatorio amargo de que cuando la aviación militar falla, lo que se desploma no es solo metal, sino los proyectos de quienes lo dieron todo por servir al país, como lo hicieron Jeison Mena y 69 uniformados más, vidas truncadas en segundos.

Comunicadora social y periodista, egresada de la Universidad Santiago de Cali, con diplomado en Derechos Humanos. Apasionada por contar y transmitir historias, con interés en cubrir temas políticos, sociales y judiciales.

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