Megaestafa desde el piso 29: el call center que engaña a inversores incautos por toda América Latina
Megaestafa desde el piso 29: el call center que engaña a inversores incautos por toda América Latina
Personas de varios países latinoamericanos denuncian haber sido estafadas mediante inversiones telefónicas. Aunque las víctimas creen que las llamadas que reciben son de avezados asesores en ventas en Islas Mauricio, esta investigación encontró que el motor del millonario engaño son decenas de jovencitos en las ciudades de Armenia, Pereira y Cali, en el occidente colombiano. Todos trabajan para una empresa que gestiona la plataforma Invesa Capital, creada en Sudáfrica y con sede matriz en Chipre.
Por Hugo Mario Cárdenas López - Para EI País (Colombia), Búsqueda (Uruguay) y CONNECTASLa respuesta de Erwin León antes de colgar la llamada con sus victimarios es una súplica incesante; un lamento impotente y desgarrador: "Ustedes conocen bien el estado de mis cuentas; saben la situación en la que me encuentro. Estoy desesperado, me tienen en bancarrota".
Esa fue la última vez que el falso asesor de ventas lo llamó a Guatemala, en noviembre pasado, para anunciarle que había ganado un proceso de apelación (que él nunca hizo). Razón por la cual la compañía Invesa Capital, dedicada a la intermediación financiera y que ahora tiene en su poder los ahorros de toda su vida, tendría que retornarle 36.805 dólares, de los 56.000 que le tomaron hace dos años y se han negado a devolverle con las más absurdas excusas.
Pero la alegría duró poco. A Erwin le comunicaron luego con una supuesta asesora de Bank of America para tramitar la devolución del dinero, quien le advirtió que para recibir esa cantidad se le exigía “tener en su cuenta unos fondos sustentables o un saldo disponible por razones de seguridad financiera para saber que es el titular de los fondos y verificar que son dineros lícitos, evitar cuentas fantasmas o que sea un caso de fraude o lavado de activos”.
Lo llamativo es que la mujer empezó hablando con marcado acento español, pero con el paso de los minutos lo fue olvidando y terminó exigiéndole con un tono más latino que debía tener disponible en su cuenta al menos el 10% del valor del dinero que le iban a retornar: unos 3.680 dólares.
Fue entonces cuando Erwin suplicó que no lo engañaran más. Que ya había tocado fondo y que todo lo que le queda son deudas, como ocurre con centenares de personas en varios países de América Latina que siguen implorándole a Invesa Capital que les devuelva el dinero que le confiaron o que la propia empresa retiró de sus cuentas bancarias sin autorización previa.
La historia se repite por montones en ciudadanos de Uruguay, México, Chile y Honduras, principalmente, y en otro puñado de países donde han aparecido tímidamente centenares de inversionistas denunciando ser víctimas de esta modalidad de fraude financiero desde el 2023.
Todas las denuncias señalan a Invesa Capital, una empresa creada en Sudáfrica en el 2006 y que se ofrece como intermediaria (broker) para realizar inversiones en activos financieros y que figura como filial de una firma más grande, Imermarket, cuya sede se ubica en Chipre.
Esta investigación de la Unidad Investigativa del diario El País de Cali, en alianza con Búsqueda (Uruguay) y CONNECTAS, logró llegar al corazón de la que podría ser una de las estafas masivas más recientes y silenciosas en América Latina.
Durante tres meses de indagación, se estableció que los victimarios actuaron a través de sistemas VPN con los que las llamadas eran aparentemente realizadas desde Barcelona o Islas Mauricio. Pero en realidad, las comunicaciones nunca atravesaron el océano Atlántico; todo se realizó (y aún se realiza) desde tres oficinas en las ciudades de Armenia, Pereira y Cali, en Colombia.
El País habló con varios exempleados de estos call centers en Armenia y Cali, y encontró que quienes asfixian económicamente a los inversionistas tampoco son expertos asesores, sino un grupo de jóvenes formados en una suerte de ‘escuela de estafadores’, donde aprenden estrategias para que las víctimas no solo inviertan, sino que entreguen sus datos bancarios.
En el marco de esta investigación se hizo un barrido en plataformas donde se califica el nivel de confianza de los brokers. Se recogieron datos de 297 personas que aseguran haber sido estafadas desde Sudáfrica por Invesa Capital y el valor de lo que dicen haber perdido supera los 2 millones de dólares. Una decena de ellas accedió a entregar su testimonio.
Solo en Uruguay hay una investigación en curso a partir de denuncias de víctimas de Invesa Capital, confirmaron fuentes de la Policía y la Fiscalía de ese país. Sin embargo, y hasta el momento de la consulta, no tenían sospecha de que es desde Colombia donde se originan las llamadas.
Así se orquestó el engaño
La bancarrota para miles de latinoamericanos se gestó a través de redes sociales como YouTube, Instagram, TikTok y Facebook, donde aparecieron llamativas ofertas en las que invitaban a los uruguayos a invertir en petróleo; a los chilenos a generar dividendos con las compras de oro de los bancos en Japón o a ciudadanos de Guatemala, Costa Rica y México a obtener rentabilidad con acciones de Amazon, Apple, Tigo, Tesla o criptomonedas, entre otros.
El señuelo, como se ve en los videos adjuntos, son publicidades realizadas con inteligencia artificial que utilizan personajes de la vida pública de cada uno de los países elegidos estratégicamente, según los exempleados. El cebo puesto por Invesa Capital queda plantado dando vueltas en internet; a sus ‘asesores’ solo les resta esperar que muerda la presa, la siguiente víctima.
La mala hora para los inversionistas se gesta cuando la persona seducida por tentativos mensajes en los que prometen jugosas ganancias deja su nombre y número telefónico en el apartado ‘Obtener más información’. Sin imaginarlo, el inexperto inversionista ha entrado a la piscina con tiburones.
Esa solicitud de información no llega a África o Europa, sino Armenia, Pereira o Cali, en el occidente colombiano, donde supuestos expertos se comunican con los interesados desde sistemas de conexión VPN que les permiten con un clic ocultar su ubicación real.
Utilizando identidades falsas o fingiendo acentos de otros países, inician el acoso telefónico a los interesados; pasan horas preparando a sus víctimas para que depositen su dinero en la plataforma de Invesa Capital, llenen el cupo de sus tarjetas de crédito o salgan a hipotecar y vender sus bienes.
“La gente en redes sociales veía publicidad de que podía invertir en YouTube, en Amazon, en Facebook y nosotros nos presentábamos como empleados directos de esas compañías”, explicó en entrevista con El País Silvana*, una asesora comercial que no tiene ni idea del mercado financiero, pero que trabajó con un libreto seduciendo a los clientes de Invesa Capital.
El propósito es que los potenciales ‘clientes’ abran una cuenta en la plataforma con un mínimo de 200 dólares con la promesa de enormes rentabilidades. “Y de ahí los pasamos al área de ‘Retención’, que es donde le sacan a la gente todo el dinero que tengan”, aseguró Silvana.
Viene entonces la siguiente jugada: esos 200 dólares, que monitorean los inversionistas a través de una aplicación que descargan en su teléfono móvil, en días se convierten en 500, en 800 y hasta en 1000 dólares. Llega entonces la llamada felicitándolo por su margen de ganancia y detrás se escuchan las voces de otros ‘asesores’ de Invesa que aplauden y celebran el supuesto resultado.
La víctima, sin saber aún que lo es, es comunicada con otra dependencia de la misma empresa donde lo incitan a invertir y a pensar en grande. A imaginar la rentabilidad si abonara 1.000, 5.000 o 10.000 dólares. La bola de nieve empieza a girar y la pantalla de su teléfono se llena de ceros.
Pero el sueño de la rentabilidad y el milagro económico duran poco: hasta que el cliente decide hacer un retiro. “Ahí empieza el trabajo del equipo de Retención de Invesa, que aconseja no descapitalizarse porque es un momento clave y la economía va en crecimiento”, explica Sebastián*, otro de los exasesores comerciales que promocionaban Invesa y quien pidió no revelar su nombre. Si la víctima insiste, le permiten retirar un bajo monto para llenarlo de confianza, pero el valor jamás supera el 20% de lo que han entregado, según los entrevistados.
De repente, y si el cliente insiste en el retiro, el dinero empieza a desaparecer y con una llamada le aseguran que es urgente invertir porque pueden perder los ahorros de su vida. “Hubo gente que vendía casas, metía lo de la universidad de los hijos, otros enfermos enviaban el dinero de sus medicamentos y decían desesperados que necesitaban generar dinero… Y uno les decía: ‘Sí, aquí vas a lograrlo. Aquí vas a poder generar esa rentabilidad’ —reveló Silvana, la exasesora de Invesa—, pero uno sabía que era mentira”.
La realidad, explican los exfuncionarios entrevistados, es que los clientes no tienen oportunidad de ganar porque su dinero no se invierte y el modelo está diseñado para que las víctimas entreguen todo su dinero a Invesa, que oculta el engaño con el argumento de falsas caídas del mercado.
Pero el engaño no se limita al poder de convencimiento de los nuevos ‘expertos asesores’. “Con maniobras, explica Sebastián, empujan también a las víctimas al abismo de la quiebra económica. “La aplicación de Invesa Capital está diseñada para que independientemente de si un depósito se realizó con éxito, le aparezca al cliente como ‘error’. De esa manera, una inversión de 1.000 dólares, por ejemplo, se puede intentar hasta cinco veces y el inversionista sólo se entera de que en realidad le han tomado 5.000 dólares varios minutos después”, señala.
“Nos insisten mucho en que ‘rayes’. O sea, que el cliente, así no tenga dinero, pase la tarjeta de crédito para nosotros obtener los datos. Y después cuando quiera retirar, sacarle el dinero que tenga en otra cosa. Son unos hijueputas en todo el sentido de la palabra”, agrega Sebastián, quien asegura que por lograr que una persona pase su tarjeta de crédito, también reciben bonificación.
El caso de Gonzalo*, un uruguayo pensionado que perdió miles de dólares con Invesa, explica por qué el interés en que los empleados del call center logren los datos de las tarjetas. “Para invertir tuve que darles la tarjeta y en la tarjeta la clave de acceso a todo; un día me desaparecieron 300 dólares y dicen que ellos no fueron y el banco no tenía constancia de quién los retiró; ahí empezaron los problemas”.
Algo similar le ocurrió a Walter*, un hondureño a quien llamaron con la ‘buena noticia’ de que le aprobaron un bono ‘no retirable’ para que supuestamente invirtiera de nuevo e intentar recuperar el dinero perdido. Para eso debía desbloquear primero su cuenta en la plataforma de Invesa y el número de clave asignada fue el 0222. A los diez minutos le informó su banco que le habían debitado 222 dólares.
¿Una incubadora de futuros estafadores?
Detrás de la operación de Invesa Capital en América Latina hay una empresa colombiana que, hasta hoy, quienes denuncian ser víctimas de esta megaestafa jamás habían oído mencionar: Gmor IT Solutions S.A.S, la misma que contrató a Silvana y a Sebastián. Esta firma, registrada en Armenia (Quindío) el 10 de noviembre del 2022, y cuyo representante legal es Juan Sebastián Moncada Díaz, tiene por objeto ser un centro de llamadas o call center, según los documentos en poder de El País.
Hasta este lugar, en el que se gestó la bancarrota y el desangre económico de centenares de víctimas en Latinoamérica, llegó la Unidad Investigativa de El País un sábado de finales de enero pasado para constatar lo que se esconde tras el nombre de la enigmática Invesa Capital.
La primera sorpresa es que detrás de las diademas y los micrófonos no se encuentran los expertos asesores que han escuchado las víctimas en sus llamadas a lo largo y ancho del continente, sino un pequeño batallón de jovencitos de pantalones cortos entre los 18 y 25 años de edad; muchos de ellos recién graduados del colegio y que no pudieron ir a la universidad para continuar sus estudios. Son casi adolescentes instruidos por funcionarios de Gmor SAS para ganarse la confianza de la gente y obtener la mayor cantidad de información; la misma con la que más adelante destruirían sus vidas. Su misión, reconocen, es captar víctimas en América Latina a cambio de comisiones.
La mayoría de ellos llegó a Gmor SAS a través de Computrabajo, una plataforma de empleos en línea. “Vi que necesitaban asesores comerciales sin experiencia para trabajar en Gmor SAS y el salario no era tan alto, 2 millones de pesos (500 dólares). Pero lo que sí era llamativo eran las comisiones, que decía que eran sin techo; el salario depende de uno”, cuenta Sebastián, de 19 años.
Días después fue llamado a presentar una prueba psicológica en el Piso 35 del edificio Torre de Cali, donde están los administrativos de Gmor SAS. Seis pisos más abajo del emblemático edificio, en el 29, opera el call center desde donde llaman a nombre de Invesa Capital.
Solo quienes demuestran habilidades comunicativas logran pasar a la segunda etapa: la capacitación de nueve días, cinco teóricos y cuatro prácticos. “Son unos minicursos donde básicamente te explican cómo convencer al cliente, y uno lo ve así; pero luego descubres que te están preparando para estafar”, advierte Sebastián.
Ese diplomado fugaz de ‘experto en finanzas’ se basa en entender rápidamente cómo funciona el mercado financiero, conceptos de oferta y demanda, y en memorizar un discurso que Gmor SAS ha preparado para quienes operan la plataforma de Invesa. Sin embargo, ese documento de trabajo no se les entrega en físico, ni pueden sacar sus apuntes del edificio ni hablar fuera de lo que pasa en el piso 29, según un acuerdo de confidencialidad que deben firmar quienes llegan a la preparación.
“Lo que a ellos más les interesa son las ‘19 objeciones’, que es un libreto que debemos aprendernos y con el que quedamos listos para vendernos como expertos. Son básicamente las respuestas que damos a clientes a las preguntas o inquietudes más comunes; además porque íbamos a llamar a clientes ya ‘quemados’, que ya han sido estafados, y la idea era aprender a abordarlos para que vuelvan a confiar en nosotros”, indicó Valentín, otro joven que trabajó cuando recién se creó Gmor. “Para cada inquietud o duda teníamos lista una respuesta”, agregó.
Los directivos de Gmor SAS también les prohíben a los nuevos ‘gerentes de cuenta’ ingresar teléfonos móviles ni dispositivos electrónicos en el call center. Además, deben firmar un contrato, del que ninguno tiene copia. Tampoco pueden tomar fotografías ni llamar a posibles inversionistas en Colombia o Estados Unidos.
En respuesta a un cuestionario enviado a través de correo electrónico, la oficina de Relaciones Corporativas de Gmor SAS negó todo lo dicho por sus exempleados. Según la empresa, “Gmor no ha operado ni opera la plataforma de Invesa Capital”. Pero a renglón seguido aclara que “la única labor de Gmor es contactar a los potenciales inversionistas que ya han ingresado sus datos personales en la plataforma Invesa Capital para realizarles el proceso de conocimiento del cliente y las vinculaciones correspondientes”.
“La información relativa a cómo llegan las personas a Invesa Capital y de cómo se enteran del rol de intermediario financiero de dicha entidad, no es un tema del resorte de Gmor”, dijeron. Y afirman que “los empleados de Gmor IT Solutions S.A.S. reciben bonificaciones asociadas al cumplimiento de metas, al índice de satisfacción del cliente y a la ausencia de quejas y reclamos”.
Al preguntarles por qué utilizan sistemas VPN para ocultarles a los inversionistas que llaman desde Colombia, respondieron que “la legalidad de la operación de Invesa Capital es una cuestión propia para dicha entidad, no pudiendo Gmor dar respuesta por terceros. En todo caso, en el marco de la prestación de servicios, Gmor usa herramientas tecnológicas como redes privadas virtuales (VPN) por políticas de seguridad informática”.
Frente a la formación a los jóvenes, señalaron que es cierto que dura dos semanas, pero “se enfocan en el cumplimiento estricto de las funciones asignadas conforme a los lineamientos del cliente. Incluye formación en cumplimiento normativo, protocolos internos y código de ética corporativo”.
Desde Gmor negaron también que cuenten con un listado denominado “objeciones”. Cada empleado, aseguraron, “dispone de lineamientos internos que establecen prohibiciones y límites claros a la interacción con terceros, incluyendo: no prometer recuperación de dinero, no solicitar datos sensibles, no garantizar rentabilidad, no inducir a error, no crear cuentas o realizar depósitos por cuenta de terceros, entre otras conductas expresamente prohibida”. Justo lo contrario de las prácticas denunciadas por los empleados de Gmor SAS y las víctimas entrevistadas.
Pero hay algo que no cuadra en los datos de Gmor SAS. En una llamada inicial con Gabriel Buraglia, gerente de Relaciones Corporativas de la empresa, aseguró que las oficinas de Armenia no tienen nada qué ver con el call center del piso 29 de Torre de Cali. “Nosotros no estamos operando a través de Gmor en Cali”.
Pero la Unidad Investigativa del diario El País encontró entre los desechos extraídos de los pisos 29 y 35 del edificio Torre de Cali las pruebas que desvirtúan todo lo afirmado por Gmor SAS en sus respuestas. Entre papeles rasgados y manchados con residuos de comida, se encontraron evidencias de que las objeciones sí existen y hacen parte de un libreto establecido por Gmor SAS para la formación de los jóvenes que se ofrecen como expertos ‘gerentes de cuenta’ a quienes invierten en Invesa Capital.
Llama la atención una objeción en la que se enseña cómo responder a la pregunta de ¿por qué me pide documentación y las fotos de mis tarjetas? Dicen que la respuesta debe ser: “Nosotros como plataforma financiera debemos conocer quienes son nuestros clientes. Por su seguridad y la nuestra, como lo exige la ley, se debe legalizar la cuenta para evitar suplantación de identidad, lavado de activos o financiación del terrorismo, así como cuando usted abre una cuenta en su banco”.
Los documentos hallados en los desechos prueban también que no es cierto que dejaron hace tiempo de gestionar cuentas para Invesa. En los papeles recuperados se encontraron manuscritos de los empleados que revelan que al menos hasta diciembre del 2025 seguían llamando a nombre de Invesa Capital, e incluso figuran los correos institucionales de Invesa de varios de sus funcionarios.
También se encontró una extensa lista con los nombres de personas de diferentes países a las que deben llamar o que ya se han sumado a la plataforma con sus números de ID y los montos que depositaron.
Un detalle clave, y que le da parcialmente la razón a Gabriel Burgaglia cuando aseguró que Gmor SAS no opera en Cali, es que se encontraron papeles que prueban que en esa ciudad, Gmor cambió de nombre a mediados del 2025 y ahora figura como Bamos26. Pero en la misma dirección y en los pisos 29 y 35 de Torre de Cali, según los registros de la Cámara de Comercio.
Parece ser solo un cambio de nombre y logo, porque en un acta que firmaron los empleados de Bamos26 tras la entrega de nuevos equipos, autorizan en caso de daño el cobro de una indemnización correspondiente al 237% del costo del equipo; y quien cobrará dicho rubro no es Bamos26, sino… Gmor SAS.
Pero no es ese el único cambio; en un cuaderno hallado en la basura del piso 29, hay una frase subrayada entre paréntesis y en letras mayúsculas que advierte: (“NO DECIR INVESA”). Y en la misma página, un párrafo en el que está escrito que ahora “soy gerente de cuentas de Evostock”.
Tal como lo advirtió un exempleado de Gmor, las cuentas se están cerrando y ahora operarán bajo el nombre de Evostock, el mismo nombre de otra plataforma que captaba clientes en Uruguay con videos falsos en Facebook y en los que prometían a los potenciales usuarios la posibilidad de invertir en la estatal petrolera. De cualquier forma, el desprestigio de Evostock, al menos por ahora, es mucho menor al que arrastra Invesa Capital.
De Invesa a Gmor IT Solutions
Gmor SAS es una empresa que desde sus inicios ha trabajado para Invesa Capital, asegura Valentín*, quien laboró allí desde noviembre del 2022. Solo seis meses después de haber empezado a ofrecer los servicios de Invesa Capital, empezaron en distintas plataformas de internet las primeras denuncias alertando del fraude.
La primera conocida fue en mayo del 2023, cuando desde México Diana Sada escribió en TrustPilot, una plataforma que califica a los brokers: “Estafaron a mi mamá con 8000 dólares y le iban pidiendo cada vez más depósitos y que estaba ganando en sus acciones; cuando nos dimos cuenta de la estafa, solo tenía 1400 dólares y mi mamá tiene cáncer”.
Lo que vino luego fue una andanada de comentarios positivos de distintos países en América Latina celebrando que Invesa Capital les hizo ganar mucho dinero y cubriendo esos comentarios que los tildaban como estafadores. “Los mismos empleados de Gmor escribíamos comentarios para no dejar afectar la imagen, pero eso era insostenible”, reconoce Silvana, la exempleada.
Según el Registro Único Empresarial y Social (RUES) de Colombia, la empresa fue creada por Sebastián Montúfar Morales, un joven ingeniero caleño egresado de la Universidad Autónoma de Occidente. La dirección que entregó para notificación judicial y administrativa es la de un restaurante ubicado en el kilómetro 6 de la vía Armenia – Pereira.
El País consultó con fuentes de Interpol sobre esta megaestafa, que convirtió la plataforma de Trustpilot en el paño de lágrimas de avergonzadas víctimas que bajo anonimato cuentan la manera como fueron estafadas. Pero no existe un caso abierto porque hasta hoy, nada apuntaba a Colombia.
“El punto a favor para los delincuentes cibernéticos es que la mayoría de las víctimas no denuncia o se niegan a aceptar que fueron estafados, porque mantienen la esperanza de que les devolverán el dinero. O porque les da vergüenza reconocer que perdieron todo en un robo digital y temen que la gente lo sepa, sobre todo sus familias”, dijo un investigador de Dijin Interpol Colombia.
Documentos obtenidos por El País revelan también la relación de Gmor con una empresa española creada también en el 2022, Tianguis Consulting SL. Con sede principal en Barcelona, España, fue fundada por Jonathan Enciso López, mencionado por varias personas en un caso similar de presunto fraude con inversiones en Europa a través de la compañía InvestMarkets. Se trata de un broker creado en Belice, un paraíso fiscal, y por los mismos dueños de Invesa Capital: Mario Kyriakou y Bongani Goodenough Mngadi.
Sobre su presunto nexo con Tianguis Consulting, los directivos de Gmor reconocieron que la empresa española “ha prestado servicios puntuales de consultoría y asesoramiento en materia de compliance (cumplimiento normativo), en el marco de una relación estrictamente profesional e independiente”.
Sin embargo, en la base de datos de Panjiva, un portal que detalla los registros comerciales de importaciones y exportaciones alrededor del mundo, figura que Gmor IT Solutions SAS recibió de Tianguis ocho envíos de mercancías despachadas desde Taiwán, Hungría, China y Vietnam, según manifiestos de importación.
Se trató de maquinaria industrial, equipos de comunicaciones, tecnología, hardware, almacenamiento y diademas telefónicas, así como electrónica de consumo por un valor declarado de 10.383 dólares. Dos de los envíos tienen fecha de enero del 2024, cuatro más del 11 de abril del 2025 y otros dos del 24 de abril del mismo año.
El País buscó de varias maneras comunicarse con los directivos de Tianguis Consulting SL en Barcelona, pero al cierre de esta edición no había obtenido respuesta.
Y aunque las directivas de Gmor SAS se han cuidado de que sus empleados no realicen llamadas o busquen clientes en los Estados Unidos para evitar líos con la justicia norteamericana (según los empleados consultados), habrían incurrido en delitos en ese país por la presunta falsificación de extractos bancarios de entidades estadounidenses.
Así lo demuestran documentos aportados por algunas de las víctimas, a quienes les hicieron creer falsamente que les habían consignado dinero a través de entidades financieras como Bank of America y la plataforma de pagos Moneygram.
No obstante, El País encontró que esas supuestas consignaciones, que nunca llegaron a sus clientes, tienen errores de tipografía y hasta se cambia la palabra ‘Federal’ por ‘Feredal’, simulando un documento emitido por el Servicio de Impuestos Internos (IRS) norteamericano.
La Embajada de Estados Unidos en Bogotá expresó su preocupación por las denuncias recogidas en esta investigación y por el posible daño que este esquema puede causar a la población en general. La Portavoz del Gobierno norteamericano en Bogotá aseguró que “la presunta suplantación de instituciones financieras estadounidenses y entidades del gobierno de los Estados Unidos, de ser cierta, coincide con tácticas de fraude conocidas y sería completamente ilegal”.
“Si bien la Embajada no puede autenticar ni confirmar formalmente la legitimidad de los documentos del Bank of America o Western Union, espera que las autoridades locales pertinentes en los países afectados revisen la información y determinen si corresponde tomar medidas adicionales”, indicó la funcionaria diplomática.
Sobre la falsedad en esos documentos adjuntos en este informe, desde Gmor respondieron que la empresa “no emite certificados de consignación ni documentación bancaria a nombre de terceros, no actúa como intermediario financiero y no gestiona fondos de clientes. Gmor rechaza de manera enfática y categórica cualquier señalamiento relacionado con la elaboración o entrega de documentos falsos o la suplantación de entidades financieras, por carecer de fundamento y ser contrarios a sus políticas y a la ley”.
El salto de Europa a Latinoamérica
Poco antes de que Invesa Capital apuntara hacia América Latina, su plataforma ya arrastraba el desprestigio ante los señalamientos de presuntas víctimas de estafas en Estados Unidos, Canadá y Europa, especialmente en Suiza, Alemania, Francia y España.
Una investigación del medio Suizo SRF Impact, de inicios del 2024, reveló que los centros de llamadas operaban para la casa matriz desde países como Grecia, Chipre, Rumania, Filipinas y, sorpresivamente, Colombia, bajo la misma modalidad de acoso telefónico.
Asegura el informe periodístico que la ciudad de Limassol, en Chipre (conocida como la pequeña Dubai), es el centro de muchas de las operaciones de estas redes de empresas. Varias de las direcciones utilizadas corresponden a edificios de apartamentos o locales comerciales con actividades distintas.
A través de OCCRP, una organización con sede en Ámsterdam y que colabora con investigaciones periodísticas sobre corrupción y crimen organizado, El País tuvo acceso a toda la documentación que tienen las autoridades en Chipre y Sudáfrica sobre Imermarket e Invesa Capital.
Bajo la titularidad de Mario Kyriakou, director y uno de los accionistas de Imermarket, figuran más de un centenar de empresas similares a Invesa en Chipre, Sudáfrica, Reino Unido y Rumania. Varias de ellas vinculadas con millonarias estafas en Europa, según la investigación periodística.
Dos semanas después de que El País solicitara información al Gobierno de Sudáfrica ante las denuncias de estafas en Latinoamérica, el pasado 17 de noviembre el Financial Sector Conduct Authority (FSCA, entidad que regula a los brokers en Sudáfrica) anunció finalmente la apertura de una investigación contra Invesa Capital, sus directivos e Imermarket, la casa matriz.
En el marco de esta investigación, El País se comunicó con el FSCA, que a través de correo electrónico explicó la situación actual de Invesa. De acuerdo con este organismo público sudafricano, Invesa Capital se encuentra inscrita en Sudáfrica y tiene una licencia como proveedor de servicios financieros (FSP) de Categoría I, que le permite prestar asesoramiento y servicios de intermediación en relación con instrumentos derivados, acciones, instrumentos del mercado monetario y bonos, entre otros.
El FSCA aseguró que avanza una investigación contra Invesa Capital y las partes relacionadas con esa plataforma (los titulares son Bongani Goodenough Mngadi y Marios Kyriakou): “La FSCA tiene sospechas razonables de que las partes investigadas podrían haber infringido o estar infringiendo diversas leyes del sector financiero que administra en Sudáfrica”.
Confirmó además que han recibido 28 quejas recientes de presuntas víctimas en Europa y África, y que colaboran con autoridades reguladoras en varios países para facilitar las investigaciones. Pero que “hasta el momento, no ha contactado con las autoridades reguladoras de Latinoamérica”.
Sin investigaciones judiciales en marcha (porque como se dijo, no hay denuncias concretadas por los afectados), algunas entidades financieras en América Latina han empezado a advertir a sus clientes que se abstengan de invertir en Invesa Capital, ante el alto riesgo de ser víctimas de estafa.
Autoridades en Chile, Costa Rica y Uruguay han señalado que Invesa Capital e Imermarket no son entidades supervisadas por sus organismos de control. Y han advertido a sus ciudadanos de investigar cuidadosamente antes de realizar cualquier inversión, para no caer en estafas.
Pero la pesadilla para antiguos y nuevos inversionistas está lejos de terminar. En los últimos meses han vuelto las llamadas ofreciéndoles, esta vez, mediación para recuperar su dinero a cambio de un porcentaje del mismo y consignando inicialmente entre 200 y 500 dólares para empezar a trabajar.
Las llamadas se siguen recibiendo desde Islas Mauricio, a nombre de una empresa distinta a Invesa Capital. El acento de los asesores es el mismo, con la misma información y saldo de las cuentas de quienes han perdido el capital y los ahorros de su vida.
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