Judicial
Del oriente de Cali a guerras internacionales: Así es como estarían reclutando jóvenes con promesas engañosas
Con ofertas de pagos de hasta diez mil dólares mensuales se están promoviendo supuestas ofertas de empleo para combatir en diferentes países. Sobreviviente cuenta su experiencia.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias


29 de mar de 2026, 07:53 p. m.
Actualizado el 29 de mar de 2026, 07:53 p. m.
“Mi recomendación en estos momentos es que no vayan a pelear en guerras internacionales porque está muy complicado, está demasiado difícil”, afirmó Jair Gómez, un caleño que, buscando oportunidades económicas, viajó en 2023 a Ucrania para combatir en el conflicto con Rusia, y aunque volvió a Colombia luego de dos años y tres meses, muchos de sus compañeros no tuvieron la misma suerte.
A pesar de que el reclutamiento de compatriotas no es nuevo, recientemente el personero de Cali, Gerardo Mendoza, denunció supuestos ofrecimientos a ciudadanos en el oriente de la ciudad para combatir en conflictos armados internacionales, por lo que hizo un llamado urgente a la prevención, pues, según mencionó, a través de redes sociales se está propagando esta información peligrosa.
Según el funcionario, se están prometiendo salarios de hasta 10.000 dólares al mes y bonificaciones a quienes decidan luchar en guerras en Ucrania, Sudán, Rusia, Haití, Emiratos Árabes Unidos y Dubái.
Mendoza dijo a El País que “Colombia debería estar aportando cultura, arte, deporte, y, la verdad, no este tipo de personas que, por el contrario, nos desdibujan la buena imagen que tenemos como país”, además de que los ciudadanos ponen en riesgo su vida.
“Se trata de ofertas que resultan muy atractivas desde lo económico, pero que pueden terminar comprometiendo la vida y la libertad de quienes acepten”, señaló el personero, quien indicó que en algunos casos los colombianos que viajan a estos escenarios son considerados mercenarios, lo que puede derivar incluso en procesos judiciales en otros países.
En el caso de Jair, cuya chapa de guerra (apodo adoptado en Ucrania) fue Perseo, estuvo seis meses en recuperación tras la fractura de uno de sus brazos, proceso que tuvo que atravesar solo, en un país desconocido, lejos de sus seres queridos.

“Una onda explosiva me levantó y se me partió un brazo; a raíz de eso me retiré del primer batallón en el que estuve”, narró.
Iván Carvajal, consultor en seguridad y experto en inteligencia estratégica, aseguró que, a pesar de que este fenómeno es antiguo, se hizo más conocido en 2022 con el inicio del conflicto entre Rusia y Ucrania.
“Consideran que eso puede ser una opción de empleabilidad, sobre todo en sitios vulnerables o personas que no tienen empleo, que quieren salir de la ciudad y que, por alguna razón, sin importar los riesgos y por ganarse esa plata, asumen las dificultades de irse para otro país a pelear en guerras ajenas”, puntualizó.
Por este motivo no sorprende que los reclutadores se estén enfocando en el oriente de Cali, un punto con varias zonas vulnerables que han sufrido el abandono estatal y la escasez de oportunidades laborales y académicas.
“Aquí hay una clara explotación de la vulnerabilidad socioeconómica, o sea, se aprovechan de personas que tienen necesidades; por eso esos ofrecimientos se difunden mucho más fácil en esas comunas o barrios, no solo de Cali, sino de todo el país”, añadió Carvajal.
A pesar de que inicialmente salieron del país exmilitares y expolicías con gran conocimiento en combate, después se conoció que hombres que prestaron servicio militar e incluso sin experiencia se aventuraron a diferentes conflictos con el afán de generar ingresos.
Ante esta situación, la Personería anunció que interpuso una denuncia ante la Fiscalía General de la Nación para que se investigue si detrás de estas convocatorias podría existir una red que esté engañando a ciudadanos con falsas promesas laborales.
La entidad también pidió a la ciudadanía actuar con cautela frente a este tipo de ofertas que circulan en redes sociales y verificar siempre la información a través de canales oficiales antes de entregar documentos personales o aceptar propuestas de trabajo en el exterior.
Por el momento, se sabe que los hechos están siendo investigados por las autoridades competentes.
Así son captados los colombianos
Si bien los ofrecimientos de trabajo como mercenarios en conflictos internacionales no son exclusivos del oriente de Cali, sino que se han presentado en todo el país, expertos consultados por este medio de comunicación aseguraron que una característica de los interesados es que, en su gran mayoría, provienen de entornos vulnerables, tienen necesidades económicas o se les dificulta conseguir trabajos estables y bien remunerados.
Por este motivo, a pesar de los riesgos, los jóvenes deciden partir al extranjero. Asimismo, el contenido publicado en redes sociales, especialmente en TikTok, atrae a muchas personas, pues se habla sobre los supuestos beneficios de este trabajo.
Una de las principales maneras de reclutamiento es a través de videos que “muchos mercenarios colombianos están subiendo para seguir el reclutamiento en Colombia. Las narrativas de la guerra y la violencia en el país son tan poderosas que por eso hay un número alto de combatientes que van a guerras internacionales”, aseguró Néstor Rosanía, investigador y corresponsal en conflictos armados.
Agregó que las redes sociales se han convertido en una de las fuentes principales de reclutamiento, ya que no hay ningún tipo de legislación frente a esa actividad. “Entonces lo pueden hacer con toda tranquilidad y construyen la narrativa del héroe de la guerra y el cinematográfico. Por eso los jóvenes que muchas veces no tienen oportunidades laborales o tienen trabajos precarios creen que ir a una guerra internacional los va a convertir en héroes y que les va a dar la estabilidad económica que buscan”.

Jair ‘Perseo’, por ejemplo, decidió partir a Ucrania luego de que un amigo, que ya se encontraba en ese país, lo animara a viajar. Con el objetivo de conseguir dinero para apoyar a su familia, el caleño buscó los recursos para cubrir el viaje luego de que su conocido le enviara una carta de invitación por medio del batallón al que pertenecía.
“Yo llegué a una ciudad que se llama Ternópil y me presenté en la oficina de incorporaciones. Duré como quince días haciendo el proceso de selección y luego ingresé al batallón 48, brigada 72, donde firmé el contrato”, explicó a El País.
Entre las cláusulas incluidas en el documento se señalaba que el colombiano debía permanecer mínimo seis meses en esa unidad e incluso se indicaba que, en caso de fallecimiento, existía un seguro que podría ser reclamado por la familia.
Tras su fractura, Jair salió de su batallón inicial y, luego de recuperarse, entró a otra unidad militar. “Estuve en el batallón 66, duré algunos meses allí. En esa segunda unidad me mataron muchos compañeros, colombianos y españoles”.
Natalia Zuluaga, subsecretaria de Seguridad de CaliA través del programa ‘En la Buena’ hemos llegado a más de 3.400 jóvenes en contextos vulnerables para ayudarles a construir proyectos de vida alejados de la violencia.
Para evitar estos trágicos acontecimientos, el personero de Cali, Gerardo Mendoza, sostuvo que los ciudadanos deben sospechar de propuestas laborales en el exterior que incluyan pagos exagerados y que se divulguen a través de redes sociales; de ser así, pueden contactarse con la entidad.
“En la Personería tenemos una línea de atención permanente 24 horas, que es la 318 335 5722; ahí siempre hay un personero delegado orientando al ciudadano o ciudadana que alguien requiera, tratando de proteger siempre los derechos humanos y los derechos fundamentales de la población”.
“Es un engaño”
La mayor motivación de los colombianos para participar en las guerras de otros países es el generoso pago mensual que se les ofrece. Sin embargo, estas dádivas serían engañosas y tendrían requisitos específicos.
“No hay una garantía frente a los pagos; muchas veces se les ofrecen pagos que no terminan siendo reales o completos”, afirmó Nestor Rosanía.
De acuerdo con Jair, se le prometió un salario mensual de aproximadamente 21 millones de pesos: Ejército ucraniano paga unos dos millones de pesos, a los que se les suman unos doce por bonos de la Otan y siete millones más por permanecer un mes más en posición de combate. Sin embargo, no todas las personas reciben este dinero.
“Desafortunadamente, uno se deja desvivir por la cantidad de dinero que dice en el contrato, pero no se toma la molestia de leer la letra pequeña o de traducir el contrato que está en ucraniano”, explicó el colombiano.

Según su experiencia, el pago se realiza cuando la persona ha estado en el frente de batalla, pues si no es el caso, solamente recibe el monto estipulado por el Ejército. “Si no entra el frente, no tiene derecho ni al bono de la OTAN, ni al bono de los 7 millones de pesos”.
De acuerdo con Rosanía, son los mercenarios extranjeros los primeros en la línea del conflicto, pues “los ponen de carne de cañón y el número de bajas y de combatientes es muy alto porque los cuadros de los países donde van a combatir no van a exponer a sus propios hombres, entonces colocan a los mercenarios internacionales”.
Por su parte, el consultor en seguridad y experto en inteligencia estratégica, Iván Carvajal, indicó que para él el reclutamiento de mercenarios constituye una nueva modalidad de trata de personas, puesto que muchos jóvenes van a la guerra con engaños de buenos pagos y terminan siendo explotados.
Natalia Zuluaga, subsecretaria de Seguridad de CaliLa escuela debe identificar habilidades, orientar a los jóvenes hacia opciones legales y formar en prevención de riesgos, especialmente frente a ofertas engañosas en el exterior.
“Tenemos militares presos en el exterior; por ejemplo, en Haití hay exuniformados detenidos, engañados, que terminaron en un complot que terminó con el asesinato del presidente de ese país y allá están presos y en las peores condiciones. Generalmente, esos son engaños y hay un alto riesgo de que mueran o de que los secuestren”, dijo Carvajal.
Si bien Jair logró regresar a Colombia y, según indicó, recibió el pago por sus servicios, recomendó a los jóvenes caleños no salir del país, ya que muchos de los compañeros con los que compartió en Ucrania murieron en combate y él mismo sufrió graves lesiones.
Muchos no regresan
Según los expertos consultados por El País, muchos mercenarios colombianos y de otros países son capturados, pero lamentablemente el fin de la mayoría es la muerte o desaparición .
“Las consecuencias jurídicas, fundamentalmente en el conflicto ruso-ucraniano: la legislación rusa tiene penas de prisión de más de 30 años a los mercenarios capturados en combate y colombianos; en este momento hay colombianos que están pagando penas en cárceles rusas”, explicó Rosanía.
Asimismo, el corresponsal en conflictos internacionales reveló que en muchos países, cuando los mercenarios son detenidos y torturados. “Las desapariciones son la constante. En la guerra ocurren torturas para sacar información y desaparecidos que terminan en fosas comunes; llegar a una cárcel es la excepción”.

De la misma manera, Carvajal indicó que estos hechos afectan psicológicamente a las comunidades, “porque además de la violencia en Colombia, tenemos familias con seres queridos en el exterior sin saber de su suerte, que no contestan el teléfono, que no mandan mensajes y a quienes jamás les pagaron la plata que dijeron que les iban a pagar”.
Por este motivo, el consultor en seguridad y experto en inteligencia estratégica indicó que las autoridades deben continuar prestándole atención a esta problemática. “Es difícil prohibirle a una persona que, por su voluntad, quiera irse a trabajar en algún, pero es posible que le podamos hacer las advertencias, decirle de qué se trata y que Migración Colombia endurezca su posición y sus obligaciones”.
Además, Carvajal añadió que también se debe prestar atención a hombres solos viajando a países en guerra, haciendo filtros más exhaustivos.
De la misma manera, los especialistas puntualizaron que es vital que se sigan realizando campañas de concientización, pero sobre todo llegar a zonas vulnerables, como el oriente de Cali, con inversión social y oportunidades laborales que disuadan el deseo de los jóvenes de unirse a ejércitos extranjeros.

Comunicadora social de la Universidad Santiago de Cali. He sido reportera en temas étnicos, tengo experiencia como periodista comercial y judicial. Disfruto la moda, las tendencias y soy apasionada por la lectura, el café y las buenas historias.
6024455000






