Economía
Los colombianos trabajarán solo 42 horas a la semana; estos son los beneficios e implicaciones para las empresas
En julio próximo se cumplirá el plazo definitivo para la reducción de la jornada laboral en el país. ¿Qué impacto ha tenido la medida?
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18 de may de 2026, 11:39 a. m.
Actualizado el 18 de may de 2026, 11:39 a. m.
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En dos meses la jornada laboral de los colombianos bajará a 42 horas a la semana, de acuerdo con la Ley 2101 de 2021, que estableció la reducción progresiva desde las 48 horas. De hecho, hoy está en 44 horas.
Esto con el propósito de brindar espacio para mejorar la calidad de vida de los trabajadores, puesto que la disminución de las horas laboradas no implicó una caída en el salario.
¿Cómo ha impactado este cambio a las organizaciones y a las personas? El País hizo un sondeo en redes sociales para conocer la percepción de algunos caleños sobre la situación, el cual dejó en evidencia que no todos se han beneficiado de la norma.
“Para algunos trabajos, como vigilancia y enfermería, la reducción del horario laboral no se ve. La ley aplica esas horas como extras, pero siempre terminan dándole a uno en la cabeza”, expuso Jhon M. Fierro.
“A mi hija no le hicieron ningún ajuste. Es más, no le dan el Día de la Familia y no le dan el medio día por votar”, compartió otra usuaria.
“Siete horas diarias más dos horas de almuerzo, así está la carga laboral”, dijo otro caleño.
Y Margarita Jaramillo aseguró que “yo sigo trabajando 72 horas semanales, 6 días, 24 turnos al mes, de 7:00 de la mañana a 7:00 de la noche. Son sin derecho a prestaciones sociales ni vacaciones ni recargos nocturnos ni dominicales. Y lo más triste es que no alcanza el salario mínimo y soy técnico auxiliar de enfermería”.
Por el contrario, también hay caleños que reconocieron que sí sienten la reducción de la jornada laboral y que les permite tener más tiempo para la familia.
“Sí me ha servido mucho, de lunes a viernes llegó más temprano a la casa y solo voy al trabajo dos sábados al mes”, compartió otra usuaria en Instragram.
Así mismo, Rodrigo Rodríguez escribió: “Llego más temprano a casa” y Octavio Perdomo dijo: “Más tiempo para la familia, sin afectar el bolsillo”.
Por su parte, Kathe Rincón comentó que “en mi empresa ya estamos a 42 horas y quitaron los dos días de la familia”.
De acuerdo con cifras del Dane, a marzo de este año 10,4 millones de colombianos son empleados particulares, es decir que tienen alguna vinculación con una empresa, lo que implica que están directamente beneficiados con la norma.

Para Henry Amorocho, profesor de Hacienda Pública de la Universidad del Rosario, los cambios laborales han presentado un beneficio positivo para los trabajadores, sobre todo en las grandes empresas, debido a que estas también han tenido la posibilidad de crear estrategias para mejorar la productividad, de tal forma que el costo que crece por hora salarial se compense con productividad, logrando de alguna manera equilibrio entre la parte laboral y la parte empresarial.
Destacó el académico que esto ha representado para el trabajador mejoras en la calidad de vida, con mayor tiempo libre para el descanso, la familia, educación o recreación, sin que se les reduzca su salario.
“El costo de la hora de trabajo aumenta, beneficiando desde luego el ingreso real por hora laborada, mientras que las compañías grandes están logrando la mayor eficiencia en jornadas más cortas”, afirmó.
Sin embargo, dijo que lo mismo no sucede en las micros, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), que son más del 80 % del total en el país.
Esto se presenta, según el profesor, por la informalidad en que opera una parte importante de estas microempresas en Colombia, por lo que cree que en este grupo de compañías la reducción de la jornada laboral no ha contribuido a tener contratos formales porque “indiscutiblemente eso genera un mayor valor por hora de trabajo en la contratación de mano de obra y desde luego aumenta los costos laborales por hora, sin una mejora inmediata en la productividad”.
En resumen, afirmó que “si uno mira la ecuación, hay beneficios compartidos de parte y parte, pero, lo que se observa en la práctica, y según las estadísticas de empleo del Dane, es que estamos bajando el desempleo con trabajo de baja calidad, es decir, con empleo que no está formalizado, que se da por cuenta propia o por informalidad, incluso con remuneraciones por debajo del mínimo en muchas partes”.
¿Qué dicen los empresarios?
Rafael Muñoz, director de Acopi Valle, aseguró que avanzar en mejores condiciones laborales para todos es importante para las organizaciones, sin embargo, consideró que estas decisiones deberían estar acompañadas con estrategias de productividad, incentivos empresariales y acompañamiento técnico para evitar impactos negativos en el empleo formal, sobre todo en las pequeñas compañías.
“Esto representa un incremento en el costo laboral para los que operan por turnos, horarios extendidos o fines de semana. Ellos tienen la necesidad de contratar personal o redistribuir los puestos y hay presión financiera”, comentó.
De acuerdo con datos de Acopi, la reducción de la jornada laboral, unida a otras medidas de la reforma laboral como el aumento de los recargos y cambios en horario nocturno, aumentó el costo por hora para las Mipymes entre 1,9 % y 34,7 %.
Con ello, argumentó que habría un 30 % de pymes que podrían verse en riesgo al no poder aguantar ese incremento y otro 58,4 % de los empresarios afirmó que tendrían que reducir entre uno y cinco empleados.
“Esto preocupa porque incrementa los niveles de informalidad y se verá reflejado en las microempresas que no logran asumir estos nuevos costos y que no han tenido tiempo para hacer los ajustes necesarios. Otros podrían agilizar los planes de automatización de muchos procesos para equilibrar el alza en sus costos laborales”, indicó.
Sobre el tema, Juan Carlos Ramírez, presidente de la Federación Colombiana de Gestión Humana (Acrip), dijo que las empresas, en especial las más grandes, ya se adaptaron a los cambios que indican las normas, lo que no significa que esto no implique costos adicionales.
Destacó que las organizaciones que pueden trabajar solo en la semana, ante la reducción de la jornada, lo están haciendo, pero contó que hay muchas que no pueden hacerlo, debido a que tienen operaciones 24 horas o 7 días, tanto en el sector productivo como en el de servicio.

“Por ejemplo, un call center no puede cerrar, y en esos casos la reducción de la jornada los obliga a hacer nuevos contratos. Hay una enorme preocupación por los costos onerosos que esto representa, no solo por esto sino por otras medidas que están en marcha”, señaló.
En medio de este panorama, otros ven oportunidades. Natalia Camacho, Training & Consulting Manager de Adecco Colombia, comentó que “desde nuestra experiencia hemos observado que las compañías que rediseñaron procesos y priorizaron la gestión por resultados han logrado mantener su productividad entre 5 % y 10 %, mientras que aquellas que solo redujeron horas sin cambios estructurales han registrado caídas de hasta 3 % en el desempeño por colaborador”.
Agregó que la etapa final de la reducción de la jornada laboral también abre la puerta para que las empresas revisen cómo organizan el trabajo, miden los logros y aprovechan mejor el tiempo disponible.

Según Camacho, “menos horas no reducen el desempeño si se acompaña de eficiencia operativa”, por lo que el efecto de la medida dependerá en gran parte de la capacidad de adaptación de cada compañía.
La experta recomendó a las empresas, para responder a los nuevos retos, la siguiente estrategia: gestionar por objetivos claros y no por presencialidad; automatizar tareas administrativas, liberando entre el 10 % y 15% del tiempo operativo; priorizar actividades de mayor impacto con apoyo de tecnología y analítica y fortalecer equipos más autónomos y multidisciplinarios.
“Salir el viernes más temprano es una de las prácticas más utilizadas por nuestros clientes y además contribuye al equilibrio entre vida y trabajo, un aspecto altamente valorado por las generaciones más jóvenes, incluso por encima de algunos beneficios tradicionales”, precisó Camacho.
De acuerdo con datos del Dane, en 2025 la productividad laboral por hora trabajada en Colombia, que mide el rendimiento, creció 0,40 %. Sin embargo, la productividad laboral por persona empleada registró una variación de -0,56 %.
La productividad en el país sigue siendo más baja que en naciones como Chile, que sobresale en la región.

Comunicadora Social de la Universidad del Valle con más de 30 años de experiencia en prensa, en especial en periodismo económico aplicado en varios medios de comunicación nacional.
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