Judicial
“Mis nietos preguntan cuándo vuelve su papá”: el relato de doña Blanca, madre del soldado caleño condenado en Rusia; pide que lo repatrien
La temporada de Navidad y fin de año fue especialmente difícil; no sabe nada de su hijo desde mediados de 2025.
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7 de ene de 2026, 11:52 p. m.
Actualizado el 7 de ene de 2026, 11:52 p. m.
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“Yo solo pido que, por favor, me colaboren; de corazón se lo pido. Si me tocara arrodillarme para que me devuelva a mi muchacho, yo lo haría; ese es el mensaje que le mando a la Cancillería, al Presidente y al Alcalde de Cali”, dijo entre lágrimas a El País la señora Blanca Mantilla, mamá de Miguel Ángel Cárdenas, un caleño de 33 años capturado en Rusia por participar como mercenario en la guerra con Ucrania.
Desde el 10 de junio de 2024, cuando fue detenido, su familia no ha tenido comunicación con él y solo lo han visto en videos difundidos a través de redes sociales. Por ello, según su mamá, la temporada de Navidad y fin de año es especialmente difícil, ya que indicó que no ha podido escuchar la voz de su hijo en más de dos años.
Según comentó paso estas fechas con su señora madre, su nuera y sus nietecitos de 14, 12 y 11 años. “Los niños lloran mucho, demasiado, ellos me dicen, abuela, ¿qué vamos a hacer sin papá? ¿Cuándo será que papá regresa?“.

Mientras otros niños disfrutaron rodeados de regalos, sus nietos solamente tuvieron una muda de ropa, que con mucho esfuerzo lograron comprarles. “Yo como pude trabajé, les compré su ropita, pero niño Dios no hubo”, afirmó la mujer, quien explicó que desde la captura de Miguel Ángel la situación económica se ha visto afectada, ya que lo que trabaja la mamá de los niños es únicamente para sostenerlos en lo básico.
Por su parte, doña Blanca labora como operaria de máquina plana en fábricas de ropa, aunque su salud se ha deteriorado desde que su hijo, quien asegura viajó a Ucrania el 16 de abril de 2024 para cuidar edificios, fue detenido por soldados rusos.
“Estando allá (en Ucrania), los rusos les salieron con drones y los enfrentaron. A todos los compañeros se los mataron, a ocho muchachos, y el único que quedó vivo, dándole gracias a Dios, fue él porque se entregó a ellos y lo tienen retenido”, dijo Mantilla a El País, sin embargo no ha sido fácil tener información sobre el estado real de Miguel.

Afirmó: “Nosotros nunca nos hemos comunicado con él, nunca nos han dado una llamada ni una foto, nada. La última vez que lo pasaron por las redes fue cuando lo condenaron (en junio de 2025), pero no hemos sabido nada de él.
Tiempos difíciles
Desde la captura de Miguel, la salud de doña Blanca se ha deteriorado, impidiéndole realizar sus actividades diarias y, como si fuera poco, debe realizarse dos cirugías; sin embargo, el trámite con su EPS ha sido tortuoso y no le entregan las autorizaciones a tiempo.
“A veces me pongo a pensar que si me hacen esa cirugía y yo me tiro a una cama, ¿quién va a luchar por mi hijo? Yo tengo que esperar el regreso de mi hijo porque yo tengo fe en que Dios me lo va a devolver”, aseguró.
La mujer explicó que su hijo viajó a Ucrania engañado, pues le dijeron que su única labor era servir como vigilante de edificios abandonados, pero al ser capturado lo condenaron por ser mercenario pago en la guerra con Rusia.
Su objetivo era trabajar un tiempo para terminar de pagar su casa y ahorrar para sacar adelante a sus hijos, pero sus sueños se vieron truncados. A pesar de que doña Blanca ha viajado en diferentes oportunidades a Bogotá para tocar las puertas de la Cancillería para pedir que le colaboren para poderse comunicar con su hijo y, de ser posible, repatriarlo, no ha recibido respuesta.

“Yo les pido que me lo devuelvan aquí a Colombia para que él vea crecer a sus hijos; los niños se mantienen muy afligidos porque no se dan cuenta del papá. Si él tiene algo que pagar, que lo pague desde acá desde Colombia”, agregó la señora Blanca.
La mujer puntualizó que si pudiera hablar con su hijo, le diría que esté tranquilo, que ella y su nuera están haciendo lo posible para proteger a sus niños. “Le diría que no se preocupe por los niños, porque sea como sea, así como él una vez me colaboró, yo ahora lo tengo que hacer por esos niños. Hay que luchar para ver cómo me lo devuelven para acá”.

Comunicadora social de la Universidad Santiago de Cali. He sido reportera en temas étnicos, tengo experiencia como periodista comercial y judicial. Disfruto la moda, las tendencias y soy apasionada por la lectura, el café y las buenas historias.
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