Contenido Exclusivo
¿Es realmente Donald Trump un ‘todopoderoso’? Expertos analizan algunas de las apuestas del presidente norteamericano en su segundo mandato
Marcado por decisiones impulsivas y declaraciones altisonantes, el segundo mandato del Presidente de los Estados Unidos ha cambiado la forma en la que el mundo entiende la principal potencia del orbe.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias


19 de abr de 2026, 04:02 p. m.
Actualizado el 19 de abr de 2026, 04:02 p. m.
Invasiones militares, alzas arancelarias a nivel mundial y declaraciones altisonantes como las de acabar con civilizaciones enteras han marcado el segundo periodo en la Presidencia del republicano Donald Trump.
Su injerencia en los principales conflictos armados vigentes hoy a nivel global (en Ucrania, la Franja de Gaza e Irán) parecen erigirlo como una figura preponderante en la geopolítica contemporánea.
Con tres años por delante en su mandato, crecen las dudas acerca del lugar que se está adjudicando el líder estadounidense en estos momentos, que raya en la imagen de un ‘todopoderoso’ cuyos designios están destinados a ser órdenes en cualquier lugar del planeta.

El cambio en su segundo periodo
El fenómeno del republicano, pese a la magnitud de lo ocurrido en los últimos meses, no es reciente. Ya desde su primer periodo en la Casa Blanca exhibió las mismas banderas que hoy defiende. Sin embargo, un hecho resulta innegable: la experiencia obtenida durante su primer gobierno (2017-2021).
Para Enrique Prieto-Ríos, profesor de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario, este aspecto resulta clave, habida cuenta de la capacidad armamentística y económica de que dispone Washington.
“El Donald Trump del segundo mandato es una persona más segura, y conoce el funcionamiento de la burocracia norteamericana. Ahí es donde él y su equipo comienzan a encontrar ‘grietas’”, explica.
Y trae a colación los bombardeos a lanchas en las aguas del Pacífico y el Caribe, bajo el argumento de que se trataba de organizaciones terroristas que representaban una amenaza para su territorio.
Invocar la seguridad nacional ha sido un pilar para la administración Trump.
A esto se refiere Vladimir Rouvinski, director del Laboratorio de Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Icesi, cuando asegura que esta ha sido otra de las razones que explican los cambios en la actual Presidencia de los Estados Unidos.
“En su segundo periodo Donald Trump está actuando de una manera mucho más decisiva y precisa. Una de las razones por las que está haciendo las cosas de esta manera tiene que ver con el hecho de que hay una hoja de ruta mucho más acertada y porque hay unos cambios en el proceso de toma de decisiones”, dice, en referencia a la Estrategia de Seguridad Nacional (ESN), que el Gobierno de EE. UU. publicó en diciembre y que especifica las principales líneas de acción en política internacional.
Con base en ella, la Casa Blanca se ha embarcado en los principales conflictos bélicos que se presentan en la actualidad en el mundo, teniendo a Israel como un aliado incondicional.
Mario Urueña, profesor de Derecho Internacional de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario, trae a colación la histórica relación que ha existido entre estos países, tanto en el ala republicana como en la demócrata, que en la actualidad tiene grandes implicaciones a nivel económico y de control de recursos naturales, dos de los principales aspectos que Washington ha priorizado:

“Estados Unidos escogió desde hace décadas a Israel como su gran aliado, no para garantizar la seguridad en esa región del mundo sino para crear lo que llamaría un “desorden controlado”.
Lo anterior en relación con las grandes reservas de energías fósiles con las que cuenta Oriente Medio.
Precisamente el petróleo fue una de las principales razones que motivaron la invasión en enero de este año a Venezuela, bajo la excusa de capturar al presidente chavista Nicolás Maduro para que respondiera por delitos relacionados con terrorismo y narcotráfico, y que ahora ha vuelto a ser central en el conflicto más reciente en Israel.
Este nuevo escenario, sin embargo, ha traído consecuencias inéditas para el éxito al que parece haberse acostumbrado el Jefe de la Casa Blanca en materia de política exterior.
Rafael Castro Alegría, profesor del Departamento de Ciencia Jurídica y Política de la Universidad Javeriana Cali, explica los motivos detrás del aparente fracaso en este frente: “La razón esencial es la capacidad de respuesta simétrica que tiene Irán. Este es un país con una geografía bastante montañosa, con una cúpula militar, religiosa y política muy diferente a la de Venezuela (...) El plan de cortar la cabeza más alta dentro del régimen para forzar una transición le salió bastante mal a Trump. Esta idea de lograr una transición rápida (como ocurrió en el país latinoamericano) es algo bastante ilusorio”.
Y menciona un hecho crucial en estos momentos: el cierre del estrecho de Ormúz: “Si bien era predecible que ocurriera, no hubo una preparación por parte de los Estados Unidos (...) El bloqueo naval que se ha anunciado no tiene el efecto esperado. Irán ya estaba limitando las salidas por el estrecho”.
Frente a esto, Mario Urueña hace referencia a otro aspecto central a la hora de entender la soterrada presencia de otras potencias mundiales y su forma de responder a los deseos del Mandatario republicano en la actualidad:
“En la medida en que los barcos deseen pasar por el estrecho de Ormúz tienen que pagar una tasa. Y esa tasa, impuesta por Irán, está negociada en yuanes. ¿Por qué es tan importante este movimiento? Si hay algo a lo que ni Trump ni ningún presidente de los Estados Unidos está dispuesto a renunciar es a la hegemonía del dólar”, explica.
Y añade que lo que está intentando Teherán, al poner en el centro de las negociaciones la moneda china, ha sido también una apuesta de otros líderes rebeldes de esta región, como el sirio Muamar el Gadafi, asesinado en el 2011.
Rupturas diplomáticas y guerra arancelaria
Las sanciones económicas y los aumentos arancelarios han sido otro de los elementos centrales en materia de disuasión por parte de los Estados Unidos en este segundo mandato de Trump.
Según Vladimir Rouvinski, este tampoco es un aspecto novedoso en la política exterior estadounidense.
“Durante prácticamente toda su historia, comenzando con el famoso discurso de Washington, donde decía que básicamente los Estados Unidos no deben intervenir en los asuntos más allá de sus fronteras, pasando por Theodore Roosevelt con la diplomacia del dólar. Durante una buena parte de lo que conocemos sobre la política exterior de este país siempre ha estado enfocada en herramientas económicas”, señala.
El uso que se ha hecho de dicho poderío económico ha llegado a extremos como los que se han visto en Cuba, donde el gobierno de Trump ha decidido imponer medidas restrictivas para quienes ofrezcan ayuda para paliar la grave crisis energética que ha sumido a la isla en una perpetua oscuridad.
Lo que sí parece ser una novedad es lo vocal que ha sido contra figuras históricamente respetadas en el ámbito de la diplomacia. Prueba de esto fue el reciente desencuentro que hubo entre el Mandatario estadounidense y el Papa León XIV.
Luego de declaraciones del Sumo Pontífice en las que criticaba lo que Estados unidos ha venido haciendo en Irán, no tardó la respuesta de Trump: “El Papa León dijo cosas que son incorrectas. Estaba muy en contra de lo que estoy haciendo con respecto a Irán, y no se puede tener un Irán nuclear”.
Agregó que el Sumo Pontífice era “muy débil en materia de delincuencia y en otras cosas”.

Poco después, llevó la respuesta más lejos, lo que muchos vieron como una ofensa: una imagen en redes sociales que parecía retratarlo como Jesucristo, y que, después de una oleada de críticas de líderes religiosos que lo acusaron de blasfemia, borró.
La imagen publicada en Truth Social mostraba al Jefe de la Casa Blanca con una túnica blanca y un manto rojo, tocando la frente de un hombre que parecía enfermo e irradiando luz sobre su cabeza. Una bandera estadounidense ondeaba de fondo, entre águilas y soldados en el cielo, y la Estatua de la Libertad junto a varias personas que miraban al presidente con reverencia.
Generada por inteligencia artificial, fue publicada el domingo por la noche y retirada el lunes. Preguntado sobre la publicación, Trump negó que estuviera intentando parecerse a Jesucristo: “Sí la publiqué, y pensé que era yo como médico y que tenía que ver con la Cruz Roja”. “Se supone que soy yo como médico, haciendo que la gente mejore. Y yo hago que la gente mejore. Hago que la gente mejore mucho”.
Esto, por supuesto, tuvo repercusiones en la esfera política, incluso en figuras de derecha, como la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, quien calificó de “inaceptables” las críticas de Trump al Papa León XIV.
“El Papa es el jefe de la Iglesia Católica, y es justo y normal que pida la paz y condene todas las formas de guerra”, afirmó en un comunicado.
La Mandataria vecina del Vaticano ya había hecho una declaración previa apoyando los esfuerzos del Pontífice por la paz y la reconciliación.
Estos gestos muestran, según el profesor Rafael Castro Alegría, una clara muestra del talante del Presidente norteamericano en materia diplomática.
“Trump no tolera ningún tipo de mediador moral que no acepta esa lógica suya. Puede aceptar un mediador funcional, como puede ser Pakistán en las conversaciones que ha habido con Irán, o Catar, en Gaza, porque le ayudan en los objetivos que tiene en el corto plazo. Pero ataca con una violencia retórica bastante grande a cualquier autoridad que juzga esas acciones desde un marco que vaya más allá del interés nacional”. manifestó.

Comunicador Social y Periodista con sensibilidad por las artes, las humanidades y la cultura. Con larga experiencia en la cobertura de la realidad social, tanto regional como nacional. Interesado en cubrir fenómenos de medioambiente, posconflicto y DD.HH.
6024455000








