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El refugio secreto en Cali que protege a mujeres en riesgo de feminicidio

Se trata de una casa de acogida, cuya ubicación es confidencial. Allí, mujeres y sus hijos reciben protección, atención integral y acompañamiento para salir del ciclo de la violencia de género. En 2025 fueron 52 las mujeres que recibieron protección y los feminicidios bajaron a la mitad frente a 2024.

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El hogar de acogida funciona en una ubicación confidencial para proteger a mujeres en riesgo inminente de feminicidio y a sus hijos.
El hogar de acogida funciona en una ubicación confidencial para proteger a mujeres en riesgo inminente de feminicidio y a sus hijos. | Foto: Foto generada por IA Gemini / El País

12 de abr de 2026, 07:18 p. m.

Actualizado el 12 de abr de 2026, 07:18 p. m.

La casa es de dos plantas. Tiene nueve habitaciones, cada una con baño, para albergar a mujeres en riesgo inminente de feminicidio junto con sus hijos. Hay una sala comedor donde se reúnen a las 8:00 de la mañana para desayunar; dos patios con jardines donde realizan actividad física o talleres de meditación, crianza y autoestima; una piscina para disfrutar el tiempo libre y tomar el sol. Quienes habitan este refugio secreto no pueden salir a la calle. Afuera, los agresores están al acecho.

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Nicole lleva dos meses en el “hogar”. Llegó después de una agresión que casi la mata. Su pareja la golpeó mientras dormía. Cuando la recibieron en urgencias, los médicos activaron la ruta que la trajo hasta esta casa, que no aparece en Waze o Google Maps.

—Allí podrías estar a salvo, no importa que seas migrante —le dijeron.

Nicole nació en Venezuela, donde también fue víctima de violencia de género. La diferencia es que tenía cerca a su familia. En Cali está sola.

El hogar de acogida funciona en una ubicación confidencial para proteger a mujeres en riesgo inminente de feminicidio y a sus hijos. En la casa, las residentes tienen  una rutina diaria que incluye talleres, tareas y acompañamiento psicosocial.
Foto: suministrada por Casa Matria a El País
El hogar de acogida funciona en una ubicación confidencial para proteger a mujeres en riesgo inminente de feminicidio y a sus hijos. En la casa, las residentes tienen una rutina diaria que incluye talleres, tareas y acompañamiento psicosocial. Foto: suministrada por Casa Matria a El País | Foto: Casa Matria

—En el refugio he aprendido a reconocer la violencia de género. Antes me parecía normal que mi pareja me insultara o me alzara la voz. Lo permitía. Lo pasaba por alto. Y todo fue escalando hasta que terminé en urgencias.

Sujeta un papel en el que escribió algunas respuestas para el reportero que indaga por su historia. “Hoy me defino como una mujer resiliente; una sobreviviente”, leo.

La ubicación de la casa casi nadie la conoce. Ni siquiera los comunicadores de la Secretaría de Equidad de Género de la Alcaldía de Cali o ciertos funcionarios de Casa Matria, el despacho que la dirige y financia. Además, el refugio es itinerante. El tiempo máximo que puede permanecer en un lugar es de dos años.

— Cuando se cumple ese periodo debemos buscar un espacio de condiciones similares y trasladarnos. Es una medida para garantizar la protección de las mujeres. Alguna vez el refugio se encontraba en la zona rural y hasta allá llegó un agresor —cuenta la fisioterapeuta Diana Lorena Polindara, coordinadora de la casa. Toma café caliente.

Por seguridad, las mujeres no pueden salir libremente ni usar celulares o redes sociales durante su permanencia en el refugio.
Por seguridad, las mujeres no pueden salir libremente ni usar celulares o redes sociales durante su permanencia en el refugio. | Foto: Casa Matria

Entre enero y marzo de 2026 14 mujeres han sido acogidas en el refugio. Durante todo 2025 fueron 52. En ese año, según el Observatorio de Seguridad, los feminicidios pasaron de 11 casos en 2024 a 5, en parte gracias a este hogar.

Sin embargo, la violencia contra la mujer sigue desbordando las capacidades. A nivel mundial, lo advierte la ONU, una de cada tres mujeres ha sido víctima de violencia física o sexual; en Cali, ellas representan el 84 % de las víctimas de agresiones en relaciones de pareja.

La capacidad máxima del refugio es de 30 personas. Pero no todas las que tocan la puerta deciden quedarse: algunas trabajan, otras tienen hijos estudiando o cuentan con un amigo o un familiar que las recibe.

Desde el refugio, sin embargo, se les hace un acompañamiento con psicólogas y abogadas. En 2024, 443 mujeres recibieron esa asesoría.

El equipo del hogar acompaña a las residentes en procesos legales, emocionales y de reconstrucción de vida.
El equipo del hogar acompaña a las residentes en procesos legales, emocionales y de reconstrucción de vida. | Foto: Casa Matria

Gaby se quedó durante un mes, con sus hijos. Al principio le costaba el encierro, el aislamiento. Por seguridad, nadie puede tener celular ni acceso a redes sociales. Si los hijos estudian, se le comunica al colegio la situación y una pedagoga, dentro del refugio, les ayuda con las tareas que les programen, que luego envían por correo electrónico. Los niños tampoco salen. Si la mujer tiene un empleo, se conversa con el empleador y se buscan alternativas: vacaciones, licencias.

Gaby se levantaba temprano, se bañaba, les cepillaba los dientes a sus hijos, desayunaban, lavaban los platos que usaban, asistía a los talleres. Comenzó a hacerse amiga de las otras mujeres, a mirarse en ellas.

—Al charlar con otras personas que pasaron por lo que yo pasé, empecé a salir de la ignorancia en la que estuve. Aprendí a valorarme, a tener esa certeza de que como mujer valgo mucho. A partir de esa autoestima que se reconstruye se empiezan a identificar más fácil las banderas rojas que nadie debe pasar por alto: los gritos, los regaños, los insultos. Siempre terminan en golpes que te pueden llevar a la muerte. Quien me agredía ya está tras las rejas.

Gaby rapea. En las noches, cuando no tenía mucho por hacer y llegaban pensamientos “malucos”, los espantaba componiendo. Al refugio le hizo una canción que tituló ‘Gracias, Casa Matria’. Cuando rima, canta, Gaby se transforma.

Más allá de la protección, el refugio busca que las mujeres reconozcan la violencia y desarrollen herramientas para no volver a ese ciclo.
Más allá de la protección, el refugio busca que las mujeres reconozcan la violencia y desarrollen herramientas para no volver a ese ciclo. | Foto: Casa Matria

“Quiero dedicarle esta canción a Casa Matria, a todas esas mujeres que trabajan con el alma, hacen con amor su trabajo cada día, compartiéndonos su sabiduría. A todas las profesionales, que mi Dios me las bendiga; también a la guardia y a la que cocina. Me voy de este lugar aprendiendo nuevas cosas, que como mujer somos muy valiosas. A mis compañeras que se quedan en el hogar, que sigan adelante, que no vuelvan atrás; que luchen por sus vidas, que luchen por sus hijos, y también desearles que mi Dios me las bendiga. Gracias, muchas gracias. Gracias, Casa Matria”.

En la casa, como lo describe Gaby, todas son mujeres, incluyendo tres guardas de seguridad privada que vigilan las 24 horas. El único hombre es el conductor que lleva a las residentes a las audiencias o a las citas médicas. Son los únicos lugares a los que se puede salir, siempre con medidas de protección para esquivar a los agresores, que tienen acceso a los teléfonos donde les notifican las citas a sus exparejas.

— Hace unos meses, cuando llevamos a una mujer a una cita en su EPS, debimos sacarla por la puerta trasera porque su pareja fue a buscarla. Tenía el celular de ella con la información exacta. En otro caso coincidimos en una IPS: el agresor estaba allí, con apendicitis. Hubo altercados. Con lo que hemos vivido se podría hacer una serie de Netflix. Nosotras también estamos en riesgo —dice Diana, la coordinadora del refugio.

Cuando Nicole llegó a la casa recibió un kit de ropa y aseo personal, un cuarto con baño y le informaron ciertas reglas: a las 8:00 de la mañana todas deben estar listas en el comedor para desayunar. Hay refrigerio, almuerzo, un segundo refrigerio en la tarde y cena.

Domingo: Especial Día de la Mujer. Mayor Martha Orejuela, Patrulla Púrpura, Policía.
Domingo: Especial Día de la Mujer. Mayor Martha Orejuela, Patrulla Púrpura, Policía. | Foto: José Luis Guzmán. El País

Durante el día se debe participar en diferentes actividades. Algunas ayudan en las labores de aseo o en la preparación del almuerzo, otras se encargan del cuidado de las zonas comunes, los jardines y la piscina; quienes viven con sus hijos los apoyan en sus tareas.

Después se asiste a talleres que realizan fisioterapeutas, psicólogas y trabajadoras sociales. Aunque no es el caso de Nicole —ella trabajaba atendiendo negocios de comidas rápidas para no depender económicamente de su pareja, aunque él le hacía perder sus trabajos al llegar a hacer escándalos y patear vitrinas—, la mayoría de las que llegan al hogar no tienen cómo sostenerse económicamente; dependen de quien las agrede.

De ahí que se busque capacitarlas en diferentes oficios. Porque salir del refugio no siempre significa estar a salvo.

— Mi plan es volver a Venezuela y montar mi propio negocio —dice Nicole.

La Línea Casa Matria 24/7 fue promovida en diferentes sectores como canal de atención inmediata.
La Línea Casa Matria 24/7 fue promovida en diferentes sectores como canal de atención inmediata. | Foto: Suministrado por Alcaldía de Cali

Gaby, cuya música es más conocida en Ecuador que en Colombia, cursó un taller de belleza y, por ahora, arregla uñas.

—Aunque por el refugio han pasado mujeres de todos los estratos económicos, incluso funcionarias, el común denominador es la dependencia económica con el agresor y un nivel de educación básico. Por eso, pese a las herramientas que brindamos, algunas regresan de nuevo como víctimas de la violencia de género. No es fácil salir de ese círculo. De momento no tenemos un mecanismo para garantizar que salgan con un trabajo estable. Casa Matria tiene una línea de empoderamiento económico que articula con empresas; salen ofertas de trabajo, pero no todas acceden —comenta Diana.

Daniela Konietzko, presidenta de la Fundación WWB Colombia, lo escribió alguna vez: cuando una mujer puede decidir sobre sus ingresos, decide sobre su vida y su libertad: “Invertir en la autonomía económica de las mujeres no es un lujo social; es la política de seguridad más efectiva que tiene un país”.

El refugio evita feminicidios, pero superar la violencia contra la mujer en una sociedad que la naturalizó aún implica enormes retos. Es una agresión constante que anula, que aplasta.

Más allá de la protección, el refugio busca que las mujeres reconozcan la violencia y desarrollen herramientas para no volver a ese ciclo.
Más allá de la protección, el refugio busca que las mujeres reconozcan la violencia y desarrollen herramientas para no volver a ese ciclo. | Foto: Casa Matria

En la casa recuerdan a una migrante que ni siquiera hablaba. Tampoco sus hijos. Su agresor no la dejaba bañarse. Le decía que si se arreglaba era porque tenía otro. La violencia era tan reiterada, cotidiana, que parecía normal.

Entre las respuestas que escribió Nicole para el reportero dejó lo que quisiera decirle a una mujer que esté viviendo esa violencia: “Que no se callen ni se aguanten malos tratos, tanto físicos como verbales. Hay lugares como Casa Matria donde brindan apoyo y nos ayudan a ver todo el valor que tenemos como mujeres”.

La casa sigue ahí, en una calle que no aparece en ningún mapa. Adentro, las mujeres aún aprenden a nombrar la violencia. Afuera, los agresores siguen buscando.

DATO

El Hogar de Acogida es una modalidad de atención de Casa Matria, una dependencia de la Alcaldía de Cali, que desde hace 10 años acompaña a mujeres víctimas de violencias basadas en género y donde muchas han encontrado la forma para sanar, reconstruirse y empezar de nuevo. La línea de atención: 311 - 612 - 0000

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