Política
¿Qué está en juego con la crisis energética que padece Cuba? Expertos analizan la situación de la isla
La isla ha sido un referente de la izquierda en el continente. Las actuales condiciones en las que viven sus habitantes, sumadas a las sanciones de Washington, amenazan con cerrar definitivamente este capítulo en la historia de La Habana.
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22 de feb de 2026, 11:14 a. m.
Actualizado el 22 de feb de 2026, 11:14 a. m.
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La isla ubicada a pocos kilómetros de la costa de Florida, el último remanente de lo que en su momento fue un fortín para el comunismo en el continente americano, ha vuelto a estar de nuevo bajo la mira de los Estados Unidos, cuyo más reciente bloqueo energético ha desnudado hasta el extremo las precarias condiciones en las que viven sus habitantes.
Ocupada durante más de medio siglo por los Castro, primero Fidel y luego su hermano Raúl, desde el 2018 ha estado a cargo de Miguel Díaz-Canel, cuya figura no ha representado más que la continuidad del régimen político impuesto con los años por la dictadura que derrocó en su momento a Fulgencio Batista.
Según el analista político internacional John Mario González, el hecho de que Díaz-Canel esté a cargo no significa que el poder decisorio en la isla haya sufrido un cambio, puesto que este todavía lo sigue detentando Raúl Castro y los altos mandos militares.

“Él es, por decirlo de alguna manera, un mal sucedáneo. Alguien sin reciedumbre, que no parece tener el coraje que se necesita para alentar a la población frente a los objetivos del comunismo, y también resulta un muy mal gestor”, considera.
La importancia que tuvieron durante sus décadas en el poder los Castro, con su influencia tanto a nivel local como regional, ha contribuido a la pérdida de la legitimidad que representa Díaz-Canel en la isla, especialmente ante ojos extranjeros.
Para Juan Nicolás Garzón, docente de Ciencia Política de la Universidad de La Sabana, la ausencia de las dos figuras tutelares del comunismo en La Habana se ha traducido en una fuerza e influencia cada vez menor en el actual Gobierno.
“Una vez desaparecidos los Castro, se pierde esa impronta e influencia. En esta coyuntura se nota un régimen más débil”, dice y añade que dicho cambio pudo haber sido la razón por la que el gobierno de Donald Trump haya retomado su bloqueo, esta vez con el agravante de que Cuba no cuenta con el respaldo de Venezuela, luego de la captura de Nicolás Maduro en enero pasado.
La conjunción de estas circunstancias trae a la memoria un hecho similar, ocurrido en 1991, cuando cayó el muro de Berlín, lo cual tuvo repercusiones inmediatas en la isla y cuyo eco todavía se deja ver en la actualidad.
El antecedente soviético
En el apogeo del comunismo, durante lo que se llamó la Guerra Fría, Cuba supo mantenerse a flote, gracias al suministro de combustible que recibía de la entonces Unión Soviética, que veía la isla como un aliado estratégico en la lucha contra lo que llaman el imperialismo yankee.
Sin embargo, el idilio que representó esta suerte de pacto entre naciones acabó con la caída del muro de Berlín y el comienzo de la debacle del aliado soviético.
Lo que se vive hoy es, para Enrique Prieto-Ríos, profesor de Derecho Internacional de la Universidad del Rosario, un nuevo punto de inflexión para el destino de la isla. “Es la primera vez que veo la posibilidad cercana de que en Cuba pueda ocurrir un cambio”, señala.

En esto concuerda Garzón, quien, sin embargo, atenúa su postura: “Estos regímenes son muy resistentes. No podemos dar por sentado que el día de mañana el régimen cubano va a caer. Venezuela es un buen ejemplo. Si la operación militar no se hubiera llevado a cabo, probablemente tendríamos a Maduro en la misma circunstancia”, dice antes de agregar que uno de los hechos que hacen particular la situación de los habitantes de La Habana es, precisamente, la soledad en la que se encuentran en estos momentos a nivel regional.
“En los años 60 y 70 contaba con unas solidaridades y respaldos económicos que le daban oxígeno (...) Además, la presión social interna y a nivel internacional es muy grande”, dice.
Por su parte, en la isla sienten cada vez más el impacto de las nuevas sanciones, sin petróleo de Venezuela ni México. El turismo, el principal medio de subsistencia, se ha visto estancado por la falta de combustibles, pero muchos han buscado otras alternativas.
Euardo Romano no tuvo otra opción que vender su viejo automóvil de los años 50 para comprarse un triciclo eléctrico y seguir trabajando de taxista.
“Debido al tema de la gasolina y el petróleo, hemos tenido que coger esta alternativa, buscar un triciclo”, dijo a la agencia de noticias AFP este padre de dos niñas mientras aguardaba por clientes en un parque del municipio de Centro Habana.
Frente a esta coyuntura, el Gobierno comunista ha aplicado medidas de emergencia que restringen la venta de combustible (racionalizó la de gasolina y detuvo la de petróleo), además de reducir el transporte público, una actividad que ya estaba muy deprimida por el impacto de la crisis económica.
Con el paso de los días también se ha disminuido el número de taxis privados que circulan en la capital de la isla y se ha triplicado el costo del servicio, debido al alza del precio de la gasolina, que ahora se cotiza a cinco dólares por litro en el mercado negro.
“Es una situación difícil para la gente”, comenta Romano, que cobra 200 pesos (0,40 centavos de dólar) por el mismo tramo que un taxi privado reclamaría el triple del valor.

Sin otras alternativas para la movilidad, los triciclos eléctricos, con capacidad para entre seis y ocho pasajeros, se han convertido en un salvavidas para la mayoría de los cubanos.
El rol de los exiliados
Los analistas consultados están de acuerdo en que el papel de los cubanos que se han tenido que exiliar en los Estados Unidos será clave para el futuro de la isla. Entre estos, Marco Rubio, el actual secretario de Estado, es una figura clave, especialmente de cara a sus aspiraciones políticas en años venideros.
“Si nosotros pensamos en Marco Rubio hacia adelante, no solo fungiendo como secretario de Estado sino también con una aspiración política, un éxito en este frente sería una carta de presentación brutal de cara a una elección. Eso es algo que Rubio sabe y todo el escenario político norteamericano lo reconoce”, opina el profesor Garzón.
No es el único en alzar su voz. El opositor cubano José Daniel Ferrer está a favor de que Washington realice en la isla una operación como la que derrocó al venezolano Nicolás Maduro en enero pasado, si el Gobierno comunista de La Habana no acepta ceder el poder, según declaró a AFP.
“Siguen muriendo cubanos en las prisiones y en las calles por hambre, y ellos siguen en el poder oprimiendo y reprimiendo a la mayoría de la población”, dijo el disidente en una entrevista esta semana.
Por lo pronto, según medios estadounidenses, Rubio estaría sosteniendo conversaciones secretas con Raúl Guillermo Rodríguez, el nieto de Raúl Castro, en lo que sería una prueba de quién ostenta el poder en la isla.

Comunicador Social y Periodista con sensibilidad por las artes, las humanidades y la cultura. Con larga experiencia en la cobertura de la realidad social, tanto regional como nacional. Interesado en cubrir fenómenos de medioambiente, posconflicto y DD.HH.
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