Como me defiendo, sigo de cerca a Rafa Nadal que derrotó a su rival el serbio Djokovic. Sigo cerquita al teso boyacense ciclista Egan Bernal, triunfando en el Giro de Italia. Con eso rechazo el odioso paro protesta irresponsable. Veo al alcalde Ospina con su Cali revolcado y él muy fatigado. Veo a Cesar Gaviria que se baja del pedestal de expresidente, lanza vainazos a unos “amateurs” que le molestan.

Juan Manuel Santos pide ver al presidente Duque pero sus íntimos asesores y leales servidores, Roy Barreras y Cristo, son implacables en su persecución al expresidente Uribe, al presidente Duque y al uribismo. Así no llegarán al encuentro. Los expresidentes Felipe González, Andrés Pastrana, Macri se auto-respetan, no soportan que les pellizquen las nalguitas. Expresidentes que en sus casas cuelgan 87 fotos con los presidentes de USA, con reyes, celebridades y eso los confunden, no aterrizan.

En Bogotá, los desayunos y almuerzos de periodistas son muy pesimistas sobre el futuro de Cali porque allí a muchos “capitanes de barrio, el sarampión ultra los está llevando a exigir un Gobierno popular y cabildos libertarios, sin autoridad, sin jueces ni leyes”. Un sueño ebrio, diría el poeta Alvarado Tenorio.

No me gusta que en el barrio salsómano y alegrón, el “Calipso” del Cali futbolero, pretendan montar una “zona liberada de gobierno”. Es tonto ese sueño. No sean ilusos, no cometan infantilismos políticos, no se monten en el “sarampión ultra”. Esos loquitos ultras desacreditan a la izquierda democrática no fusilera.

Los veteranos organizadores de huelgas y sindicatos tienen mucho verbo, si les preguntan por quema de buses, ambulancias y del MÍO dicen, sin ponerse colorados, que “los estigmatizan” (vaya palabrita) que son “calumnias de Duque y Uribe que manejan la dictadura represiva”. Uffff, esa prosa baila entre lo cómico y lo dramático.

Llegan periodistas a Bogotá, creen que está cerquita “la toma del poder por la clase popular”. Perderán los viáticos y el tiquete mis colegas españoles, habrá barbarie y guacherna pero el cascarón jurídico aquí es fuerte y don Iván Duque dará la pelea. Duque no es dictador como pregonan los ultras-aventureros políticos. Los obreros no están en las protestas, están trabajando. Marchan universitarios jóvenes que luego de las pedreas piden sánduche de jamón en su casa. “Mami, me la jugué toda, tumbé a cuatro tombos … fascistas hitlerianos”. Uffff, ni Almodovar imaginó esa comedia. Esos seudo-pacifistas que ignoran todo sobre Hitler, hoy machacan a ladrillazos a humildes policías. “Al carajo este paro irresponsable”, dice un letrero en el Parque del Perro. Y en el barrio Calipso, unos dementes incendian y matonean, a pillarlos y colorin colorao.