Luego de conocerse el dato del crecimiento de la economía colombiana que para el primer trimestre de 2026 se ubicó en 2,2 %, se generaron una serie de reacciones divididas entre el Gobierno, analistas económicos y dirigentes políticos. Coinciden en que el resultado refleja una recuperación moderada, aunque persisten dudas sobre la sostenibilidad del desempeño en medio de las presiones fiscales y la incertidumbre electoral.
Desde el Gobierno, el Ministerio de Hacienda destacó el dato como una señal positiva para la actividad económica nacional. “Buenas noticias para la economía. En el primer trimestre de 2026, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 2,2 % frente al mismo periodo de 2025, mostrando un avance en la actividad económica del país”, señaló la cartera en su cuenta de X.
Sin embargo, las críticas no tardaron en aparecer. El exministro de Hacienda José Manuel Restrepo, hoy candidato a la Vicepresidencia, aseguró que la administración de Gustavo Petro “definitivamente estancó la economía”.
Según afirmó, en su red social X, “creyó que a punta de derroche de gasto público y sobreendeudamiento iba a mejorar el país y acabó con sectores claves como construcción, agricultura, industria y minería”.
Para Wilson Tovar, gerente de Investigaciones Económicas de Acciones y Valores, el dato tiene un “sabor agridulce”. Explicó que la economía mostró una recuperación frente al débil cierre de 2025, especialmente impulsada por marzo, luego de un comienzo de año “bastante congelado”. El analista sostuvo que el crecimiento estuvo jalonado principalmente por el gasto público, que avanzó más de 5 %, junto con el comercio y parte de la actividad manufacturera.
Asimismo, indicó que, aunque el crecimiento “luce muy malo para la historia de Colombia”, sí resulta favorable frente al contexto internacional y latinoamericano marcado por tensiones geopolíticas, el aumento de los precios de la energía y la incertidumbre global. En ese sentido, afirmó que Colombia podría mantenerse entre las economías con mejor desempeño relativo en la región.
No obstante, advirtió que el segundo trimestre podría mostrar una desaceleración por cuenta del ambiente electoral, las altas tasas de interés y la persistencia de una inflación todavía restrictiva para la actividad productiva y el consumo.
En la misma línea, Daniel Velandia, Managing Director de Research y Chief Economist de Credicorp Capital, señaló que el resultado estuvo ligeramente por debajo de las expectativas del mercado. Aunque reconoció un mejor comportamiento del consumo privado frente al trimestre anterior, afirmó que se esperaba un mayor impulso derivado de factores como el aumento del salario mínimo.
Velandia destacó que el principal motor del crecimiento continúa siendo el gasto público, que crece a tasas reales superiores al 7 %, reflejado tanto en la administración pública como en un deterioro continuo de las cuentas fiscales. “Ese mayor crecimiento del gasto público impacta positivamente la actividad en el corto plazo, pero pagar la cuenta de ese deterioro fiscal seguramente le va a salir costoso al país en los próximos años”, afirmó.
El economista alertó, además, sobre la caída persistente de la inversión total, asociada, según dijo, a la elevada incertidumbre regulatoria en sectores estratégicos como petróleo, minería, agricultura, construcción, infraestructura, vivienda y energía.
Bruce Mac Master, presidente de la Andi, aseguró que al analizar el crecimiento económico tanto desde la perspectiva sectorial, como desde el gasto, preocupa la contribución del gasto público en el desempeño económico reciente, precisamente en un momento donde el principal problema económico es la sostenibilidad de las finanzas.
“El crecimiento lo está liderando el gasto público en un momento cuando el déficit fiscal está alrededor del 7 %, la caja está en mínimos históricos, el rezago presupuestal es significativo y el Ministerio de Hacienda está colocando TES a tasas del 14 % para lograr cumplir con este gasto desbordado”, subrayó.
Para el líder gremial es también preocupante que “el crecimiento del país se ha mantenido por debajo de nuestra tendencia histórica: prácticamente nos hemos estancado en el 2 % cuando hace unos pocos años estábamos en 4% y nuestra meta era niveles del 6 %, 7 %. Tampoco estamos generando las condiciones para el crecimiento futuro. La inversión se ha rezagado y hoy apenas alcanza el 17 % del PIB”.