La sostenibilidad no es una moda
Valle con sentido

La sostenibilidad no es una moda

Octubre 21, 2018 - 06:27 p.m. Por:
Elpais.com.co
studio F

La sostenibilidad es la forma más antigua en el mundo de conectarnos unos a otros como especie. ¿Hay acaso un gesto más universal que el de darse la mano? Recuerdo de las puntadas que ha dado STF Group, sobre el tejido social del departamento.

Esta es una historia que nunca pasará de moda: STF Group lleva 10 años ayudando a sostener un colegio para niños y niñas en estado de alta vulnerabilidad social, ubicado en el kilómetro 22 vía al mar. Allí, donde las nubes bajan hasta la tierra, está ubicada la Fundación Amor, Vida, Esperanza (AVE).

La Fundación, que nació por iniciativa de la señora Carmen Eugenia Bravo Florez llamada, ‘Mama Carmen’, es una institución de carácter social con énfasis religioso, que forma a los chicos en principios y valores. Inicialmente, ‘Amor, Vida, Esperanza’ comenzó como un internado para adultos dependientes de sustancias psicoactivas y después se proyectó al trabajo con niños y niñas con un nivel alto de vulnerabilidad social; en la actualidad tiene 2 frentes de trabajo: un internado para niños y niñas y el colegio que recibe los internos de la fundación y niños externos de la zona, pertenecientes a familias con alto nivel de vulnerabilidad social. Desde allí, 460 niños y jóvenes pasan sus días enteros aprendiendo y estudiando gratis.

Su coordinadora administrativa, Clara del Pilar Osorio S., dice que “los niños son altamente vulnerables y requieren más atención: nosotros somos sus cuidadores, su familia”. Y el colegio no es una escuela convencional; tienen convenio con el SENA, y nuestros estudiantes reciben una doble titulación: Bachilleres y técnicos en Asistencia Administrativa, lo que hace que su jornada se extiendan toda la tarde.
En los 460 niños que atiende la Institución se encuentran los internos, sin embargo, las clases en la Fundación son para todos los chicos por igual. De modo que podría decirse que son una gran familia. Una familia que crece de la mano de una de las empresas de moda más queridas por los vallecaucanos.

Y aunque no son familia, entre los chicos hay trenzada una camaradería que en ciertos momentos los refleja como un equipo. En el colegio hay niños entre los 4 hasta los 20 años. A los internos, después de terminar el bachillerato, la Fundación les paga la universidad, y les permite continuar viviendo en el hogar, que, no los vio nacer, pero los ha visto crecer.

Eduard Samboní, docente y director del grado 11, cuenta que una de las mejores experiencias es ver a los chicos estudiando en la universidad. “Para nosotros es muy bonito cuando vienen contentos de sus clases, logrando cumplir su sueño de ser profesionales”.

Para el proceso universitario, la Fundación tiene un protocolo. A los que entran a primer semestre, los acompañan las primeras semanas hacia las instituciones en Cali; de tal manera que vivan su proceso de adaptación al manejo de la ciudad.

Después de vivir este proceso, los chicos pueden culminar una etapa que quizá no veían cercana en su vida, y convertirse en profesionales. María de los Ángeles López, es una estudiante de 14 años con una mirada intensa y profunda. Ella, cuenta que lo que más ha aprendido de la Fundación es que les enseñan a ser personas. Cuenta que sueña con ser médica, y la seguridad con que lo dice, hace a los maestros que están a su lado, sonreír de orgullo.

Como ella, son muchos los casos que se replican en ese colegio que parece una gran casa campestre. De allí, seguramente, egresarán grandes docentes, ingenieros, comunicadores y hasta médicos. Otro de ellos, Brandon Aldemar Erazo, de 9 años, dice que será comediante. Su sonrisa y sentido del humor, es su mayor talento.

Esta obra no sería posible, si el Presidente de STF Group, no hubiese tejido con hilos de solidaridad, esta obra social que ha llegado tan lejos. “STF Group desde que iniciamos nos ha brindado una mano. Son nuestro mayor benefactor. Ellos destinan un rubro mensual con el que logramos sostenernos, y sus trabajadores también se han involucrado en este gran gesto de generosidad”, cuenta Clara.

Pero la labor de la empresa no culmina allí. Durante el año, los trabajadores de una de las compañías de moda más importante de Latinoamérica, programan jornadas enteras para llevar recreación a estos chicos: llevan inflables, comidas rápidas, actividades y en algunas ocasiones se programan salidas a cine, al zoológico. Se ingenian la manera de compartir con los niños. Pero lo más importante, ponen ‘de moda’ la solidaridad.

studio f

Para el proceso universitario, la Fundación tiene un protocolo. A los que entran a primer semestre, los acompañan las primeras semanas hacia las instituciones en Cali; de tal manera que vivan su proceso de adaptación al manejo de la ciudad.

VER COMENTARIOS
CONTINÚA LEYENDO
Publicidad