JGB, una empresa ‘hecha de su gente’
Valle con sentido

JGB, una empresa ‘hecha de su gente’

Noviembre 05, 2018 - 07:22 p.m. Por:
Elpais.com.co
JGb

Detrás de cada hecho o proyecto exitoso, hay siempre un gran equipo, o en muchos casos, una verdadera familia. Una de las empresas más icónicas por sus productos, se ha construido de la mano de sus trabajadores en estos 93 años: Estos son los rostros de JGB.

Para reconstruir la memoria de JGB es necesario indagar en los recuerdos de sus trabajadores. Allí, la mayoría de sus colaboradores podrían contar de memoria las transformaciones que ha vivido la compañía. Desde el trabajador que comenzó a sus 23 años y ahora está por jubilarse, hasta el que encontró el amor de su vida en esos mismos pasillos. Esas son algunas historias de una empresa que está ‘hecha de su gente’.

Adriana Quesada es quizá una de las joyas de la empresa. Este año completó tres décadas trabajando en el área de empaque. Cuenta con orgullo y con una sonrisa que le entrecierra los ojos, que fue ese 5 de enero de 1988, recién graduada del bachillerato, cuando entró a la compañía. Su sentido de pertenencia se percibe en todo. “Cuando voy por el supermercado y veo alguna góndola de nuestros productos mal acomodada, paro unos minutos y la organizo, porque siento que es mi responsabilidad”, cuenta mientras ríe.

Historias como la de ella abundan. Desde el área de producción hasta el administrativo: todos los colaboradores, desde los más jóvenes hasta los más antiguos, son personajes claves para la construcción de ese sueño que lleva 93 años materializado en los hogares de los colombianos.
La fórmula de la empresa, en casi un siglo de historia, es la misma desde que el señor JGB: ‘Jorge Garcés Borrero’, su fundador, dio inicio al proyecto en 1875. La idea de crear artículos farmacéuticos, a un costo accesible, sigue vigente con su producto estrella, Tarrito Rojo, y de eso dan fe todas las generaciones que han pasado por sus fábricas y oficinas.

Así lo cuenta Angelmiro Pulgarín, actual Líder de Productividad. Lleva 31 años en la empresa de sus entrañas. Para él, trabajar en JGB es mucho más que un asunto laboral, es más una deuda que tenía con la vida. Cuenta que desde que era niño, en su pueblo, La Merced, Caldas, ha tenido una conexión con la compañía. “Cuando yo era niño, en la finca en la que vivíamos, nos mandaban a estudiar con Tarrito Rojo en leche y vino blanco. Mi madre tenía la creencia que eso abría la inteligencia y toda la vida lo he consumido”, relata mientras baja la mirada y recuerda que fue desde allí, donde comenzó toda su historia.

“Luego, años después cuando llegué a vivir a Cali, pasaba en el bus Blanco y Negro por el frente de la fábrica, en la Carrera 5, y me olía a Tarrito Rojo, y en mi mente decía que algún día trabajaría aquí”, y allí está, en el lugar que lo transporta a su niñez todos los días.

La empresa que un día Jorge Garcés Borrero se pensó como una farmacia convencional, se ha convertido en uno de los lugares más anhelados para trabajar en la región. Ahí está también la historia de Johnny Alexander Villa, Coordinador de Seguridad y Salud en el Trabajo, quien cuenta que fue gracias a JGB que, siendo un joven de 19 años, pudo comenzar su vida laboral allí. Y hoy, casi 20 años después, sigue en la misma empresa con la que se ha construido desde joven.
Relatos como ese hay en cada pasillo, pues uno de los grandes objetivos de la empresa, es que los jóvenes que apenas egresan puedan abrir su panorama laboral en la compañía vallecaucana. Aportar, creer y confiar en el talento de los ‘millenials’, también ha hecho que la empresa de ‘Fluocardent’ y el ‘Tarrito Rojo’, puedan crecer a la vanguardia.

Lo mismo sucedió con Wilmar Arredondo, que cuando comenzó a trabajar allí, no sobrepasaba los 25 años. En sus 31 años en la empresa, dice que ya “echó raíces allí y ha levantado a su familia”. Ha tenido la oportunidad de estudiar su tecnología en electrónica, de aprender y hasta de enamorarse: no solo de su profesión, sino de la mujer que hoy en día es su esposa y madre de sus hijos. “Mi vida tiene a JGB justo en la mitad: mi familia, mi hogar, mi campo laboral, se ha forjado aquí”, dice.

En esos mismos pasillos también se enamoró Claudia Patricia Saavedra, la actual Planeadora de Producción. Ella, narra con picardía cientos de experiencias que ha vivido allí y la han hecho crecer de la mano de la empresa que le abrió las puertas cuando apenas estudiaba su tecnología industrial. “Mi esposo era el Jefe de Almacén en ese momento. Fue amor a primera vista. Ya llevamos 14 años de casados y una hija de 9 años que ama todos los productos de esta empresa”, cuenta mientras sonríe.

Así hay muchos más relatos de personas pujantes y valientes que cuentan que con la nueva administración de JGB, se han seguido tejiendo nuevos lazos humanos en la compañía. Esos valores, filosofía y sentido social, se han reconectado con los colaboradores y con los nuevos liderazgos que hoy en día están a la cabeza de la compañía.
Un siglo de historia para la región, con una empresa cuya fórmula secreta, es la calidad de su gente.

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