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Seguridad
y confianza

Julio 26, 2021 - 11:55 p. m. 2021-07-26 Por: Editorial .

Al lado de los problemas sociales ocasionados por la parálisis, el desempleo y la pobreza que desencadenó la pandemia, la inseguridad y las altas tasas de delincuencia que tienen su gran expresión en los índices de homicidios sigue siendo el gran dolor de cabeza de Cali. Por ello, el gran esfuerzo para recuperar la confianza empieza por devolverles la seguridad a los caleños, destinar los recursos que sean necesarios para ello y lograr que los ciudadanos sean partícipes del interés por protegerlos a ellos mismos.

La entrevista al Comandante de la Policía Metropolitana publicada el pasado domingo en El País sirve para entender hacia dónde se dirige la entidad en su objetivo de enfrentar y resolver los fenómenos delincuenciales que golpean a la sociedad caleña. Son hechos que no se originan en las revueltas y asonadas que se produjeron entre el 28 de abril y el 15 de junio cuando el crimen organizado y el desgobierno sembraron la anarquía, pero fueron incrementados de manera notable por el crimen organizado y las disputas territoriales por el control del tráfico de estupefacientes en las calles.

No hay nada nuevo: por el contrario, las estadísticas de homicidios han sido una constante en la ciudad desde hace varias décadas, obligando a que sucesivas administraciones municipales destinaran importantes recursos para atender lo que sin duda es una amenaza contra la vida en una ciudad. Tales iniciativas combinaron el apoyo decidido a los organismos de seguridad con el desarrollo de programas dirigidos a atender a comunidades de alto riesgo y a los jóvenes que pertenecieron a pandillas, logrando reducciones sensibles en el número de homicidios.
Ahora, la situación ha vuelto a agravarse, registrándose fines de semanas con más de 20 asesinatos, algo aterrador. Ante ello, el general Juan Carlos León hizo una cruda y detallada descripción sobre los fenómenos que, sin ser nuevos, revelan un recrudecimiento de conductas antisociales que destruyen la vida y la convivencia. Y reconoce algo que puede ser clave para romper esa tendencia.

Se trata de la recuperación de la confianza en la Policía y las autoridades de las comunidades más golpeadas por la violencia. Se trata de utilizar el diálogo para tender puentes que permitan a los ciudadanos conocer a quienes deben velar por su seguridad y combatir el delito, y de hacer que esos servidores públicos conozcan en profundidad la vida, los problemas y las necesidades de quienes deben proteger.

Como lo afirma el general León, tiene que ser un compromiso de largo aliento para lograr que ciudadanos y policías construyan los lazos que se requieren para conseguir el objetivo común. Para ello es necesario que la Administración Municipal disponga de los recursos necesarios tanto para revivir los programas sociales que venían arrojando buenos resultados como para fortalecer la acción de los organismos de seguridad.

En momentos de tanta confusión como los que ha atravesado la ciudad en los últimos tiempos, rescatar la tranquilidad y el respeto por la vida en Cali es una obligación de las autoridades y de cada uno de sus habitantes.

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