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Los mensajes del presupuesto

Allí se refleja tanto el peso de una propensión al gasto que debería controlarse en épocas como la actual y la necesidad de recurrir al endeudamiento para atender la emergencia más grande padecida por nuestra Nación en el último siglo.

21 de octubre de 2021

Además de las propuestas y decisiones polémicas colgadas en su proceso a la ley que aprobó el presupuesto nacional del próximo año, la decisión contiene mensajes claros que muestran las realidades y los esfuerzos que el Estado realizarán para continuar y en lo posible acelerar la recuperación económica y social de Colombia. Es además un mensaje claro sobre la ruta que se seguirá en el futuro próximo.

Debe destacarse en primer lugar que la inversión del gobierno central y sus entidades deben llegar a $69,9 billones, un 18,8% superior a lo estipulado para el presente año. En ella se incluye la financiación de programas sociales como Ingreso Solidario, asistencia a la primera infancia, formación para el trabajo a través del SENA, Familias y Jóvenes en Acción, Colombia Mayor, créditos y becas del Icetex, la apuesta para contrarrestar las graves consecuencias que han dejado la pandemia, el cierre de la economía y las demás medidas para controlar la amenaza contra la vida de los colombianos.

También debe reconocerse que la educación será de nuevo el primer rubro en apropiación de recursos, con $49,5 billones. Es la confirmación del interés del gobierno en profundizar el esfuerzo para ofrecer lo que se reconoce como la mejor estrategia para romper la inequidad. Y la defensa y la policía recibirán $42,6 billones, cifra que si bien es alta deja preocupaciones en muchos sectores, ante el innegable crecimiento que han tenido la criminalidad rural y urbana, así como el fortalecimiento de los grupos armados ilegales a partir del crecimiento de los recursos que genera el narcotráfico.

Y les siguen los sectores de salud y protección social, $41,9 billones; trabajo, $34,7 billones; Hacienda, $24,3 billones; e inclusión social y reconciliación, $23,2 billones. Junto con otros temas de gran importancia para el país como la infraestructura, las transferencias obligadas a los entes territoriales, y el desarrollo de acciones urgentes para atender asuntos como la crisis del sistema penal y penitenciaria que siempre se quedan sin ejecutar, o la creciente exigencia del sistema electoral, el costo de la democracia para atender la renovación del Congreso y la elección del nuevo Presidente de la República, el presupuesto aprobado para el 2022 llegó a los $350, 4 billones, un 5,3% superior al del presente año.

De otra parte, los gastos generales serán de $209 billones y el servicio de la deuda llegará a $71,7 billones. Allí se refleja tanto el peso de una propensión al gasto que debería controlarse en épocas como la actual y la necesidad de recurrir al endeudamiento para atender la emergencia más grande padecida por nuestra Nación en el último siglo.

A grandes rasgos, así está definido lo que será la ruta del Gobierno en el próximo año, cuando Colombia debe continuar su camino hacia la recuperación. Con ingredientes que dan esperanza como la dinámica que presenta la economía y el impulso que ha experimentado el petróleo, rubro fundamental para las finanzas oficiales. Es la manera de reflejar la confianza en nuestro país, que renace y se consolida luego de dos años más que difíciles.

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