La riqueza del Valle

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La riqueza del Valle

Diciembre 20, 2019 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

La diversidad natural es en tiempos de cambio climático y destrucción ambiental el patrimonio más importante con el que cuenta una sociedad. En el Valle hay una variada colcha de reservas y parques naturales a los que hay que conocer y además proteger de los riesgos permanentes que los asechan.

La Reserva Natural Forestal de Yotoco y su vecina la Laguna de Sonso, son dos de esos espacios en constante peligro por la intervención indebida que se les hace. Es como si quienes moran en sus cercanías, que además se benefician de sus bondades, no comprendieran que de su conservación dependen el agua para su consumo, la base de su alimentación y la calidad de vida para su entorno.

Sobre ello hace énfasis un estudio realizado por la doctora en Ciencias Agrarias María Cristina Papamija, profesora de la Universidad Nacional sede Palmira, acerca de las poblaciones de peces en dichas reservas. En síntesis lo que arroja la investigación es que acciones humanas están produciendo cambios biológicos en varias de las especies, limitando la diversidad genética y evitando su dispersión, lo que significa menos cantidad de animales en las fuentes naturales de agua.

Las causas son las de siempre, las que ha sido imposible erradicar por muchos esfuerzos que se hagan para proteger esos ecosistemas. Es la deforestación que afecta el recurso hídrico, las barreras artificiales que se construyen para desviar los cauces o represar el agua para uso en la agricultura, una explotación descontrolada de la fauna o la introducción de especies depredadoras que acaban con las demás.

Son en su mayoría las mismas razones que afectan al resto de los animales que habitan en la reserva de Yotoco, donde hay aves endémicas como la pava caucana en riesgo de extinción o donde cada vez es más difícil avistar los monos aulladores. Esas 559 hectáreas únicas en el departamento del Valle donde hay 40 nacimientos hídricos que surten 10 acueductos veredales, que además son un laboratorio de investigación científica, se merecen ser protegidas por las autoridades ambientales y por los 16.200 lugareños que se benefician del agua y los alimentos que les provee.

Es importante reconocer el trabajo realizado en los años recientes para rescatar la laguna de Sonso, incluido el esfuerzo que significó incluirla en la lista de humedales Ramsar, preservados mundialmente. Así como el compromiso de la Universidad Nacional con la reserva de Yotoco que es una de sus zonas protegidas, sobre la que ejerce vigilancia constante. Sin embargo, los riesgos están latentes como se demuestra con los daños que está sufriendo la población de peces.

El Valle no se puede quedar indiferente ante situaciones como esas, que son similares a las que viven otros parques naturales de la comarca o tantos ecosistemas que abundan en ella. Ahí se encuentra la riqueza que hará la diferencia para el departamento, que es hoy y será a futuro su bien más preciado, donde está la fuente para su progreso si se aprende a utilizarlos de forma sostenible, cuidando los recursos que proveen y comprendiendo que de continuar la depredación al medio ambiente la pérdida para la región será insuperable.

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