La minería ilegal

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La minería ilegal

Julio 20, 2013 - 12:00 a. m. Por:
Elpais.com.co

Según la Defensoría del Pueblo, en el 44% de los municipios del país existe minería ilegal, la cual representa el 30% de la actividad minera total. Esos datos los complementan las cifras del Ministerio de Defensa que indican que de 340 municipios con actividades de minería ilegal, las Farc hacen presencia en 87, el ELN en 30 y en 118 más son las bandas criminales. En total son 235 territorios en los que estos grupos manejan esa actividad.

No es casualidad que el mapa del conflicto armado coincida con el de la minería ilegal, cada vez con mayor precisión. Son dos fenómenos que hacen parte de una misma historia, la de esas zonas del país donde la presencia del Estado es débil, donde los recursos de la minería se usan para alimentar la guerra y existe una relación entre la guerrilla y las bandas criminales.Según la Defensoría del Pueblo, en el 44% de los municipios del país existe minería ilegal, la cual representa el 30% de la actividad minera total. Esos datos los complementan las cifras del Ministerio de Defensa que indican que de 340 municipios con actividades de minería ilegal, las Farc hacen presencia en 87, el ELN en 30 y en 118 más son las bandas criminales. En total son 235 territorios en los que estos grupos manejan esa actividad.La situación es paradójica, porque el Estado es el propietario del subsuelo, incluidos los metales preciosos, lo cual debería redundar en el desarrollo de una estructurada política minera. Por el contrario, pese a que Colombia cuenta con una tradición de explotación que data de tiempos coloniales, el sector tradicional no se ha podido organizar y es casi imposible separar la informalidad de la minería en manos criminales.Lo que se observa es una minería artesanal, ejercida por comunidades pobres como forma de subsistencia. Pero la gran minería, la que se da mediante altas inversiones de capital extranjero, a manos de poderosas empresas multinacionales, con procesos industriales, es un fenómeno bastante reciente.Es que según Fedesarrollo, mientras en el 2006 la industria minera pagó US $561 millones por impuestos, en el 2011 canceló US$10.000 millones. La importancia que adquirió la actividad minera llevó al presidente Juan Manuel Santos a hablar de la “locomotora minera”, en alusión al empuje que ésta debe dar a la economía nacional.Pero esa locomotora se ha estrellado con la minería ilegal, la cual, según la Procuraduría General de la Nación, aprovecha los vacíos que existen en la regulación y las limitaciones para llegar a los sitios donde está asentada. Y lo que es peor, sus actividades, en muchos casos, se desarrollan en áreas de protección ambiental, en parques naturales, páramos y zonas de reserva, como lo señala el ente de control.El impacto de esa ilegalidad en los recursos naturales es dramático. Según investigaciones merecedoras de crédito, cada año en Colombia la destrucción del suelo y la tala de bosques supera las 3.000 hectáreas; se usan cantidades incalculables de mercurio que intoxica los ríos y se arruinan los cauces con sedimentos. De ahí la preocupación del ministro de Medio Ambiente, quien señaló que “el país tiene que evitar que la minería criminal genere que la guerra del narcotráfico mute hacia la guerra por la minería”.El paro minero es el reto de los ilegales que usan a los mineros artesanales para tratar de imponer sus exigencias. Además de rechazar esa utilización, las autoridades deben concentrarse en desarticular esta red criminal, tan peligrosa y devastadora como el narcotráfico.

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