La cumbre del suspenso

La cumbre del suspenso

Febrero 28, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Antes de la cumbre en Hanoi, los voceros oficiales de los Estados Unidos daban a entender que el acuerdo con Corea del Norte era casi un hecho cumplido. Después de su prematura terminación, los mismos personajes dan por hecho que el acuerdo tomará tiempo.

Y se quedó instalado el recinto donde el presidente Donald Trump y el dictador Kim Jong-un firmarían el tratado con el cual se pondría fin oficial a la guerra de Corea iniciada en 1953, así como el posible acuerdo entre la potencia y el pequeño país que es hoy una de las peores amenazas por su ya innegable poder nuclear. Todo eso había sido promulgado a Occidente y a los mercados del mundo como una realidad casi inminente que demostraría la capacidad y efectividad de Trump para negociar y lograr sus cometidos.

Pero no ocurrió así. Y sin que pueda decirse que las negociaciones fracasaron, lo que el abrupto final demuestra es la manera lenta, detallada y muchas veces desesperante con la cual se negocia en Oriente. Esa faceta quedó patente para el Occidente desde el momento en que se iniciaron los diálogos entre Corea del Sur y del Norte, que suponen la reunión de un país dividido por la guerra fría entre las grandes potencias mundiales, la cual llevó a establecer el absolutismo comunista en un lado y la libertad y democracia en el otro.

El hecho es que no hay razones para que Kim Jong-un dé su brazo a torcer de manera inmediata. Sus antecesores en el poder absoluto, su padre y su abuelo, demostraron que los presidentes de los Estados Unidos no han estado dispuestos a desencadenar una guerra, ni siquiera ante la evidencia de que Norcorea estaba desarrollando su poder nuclear y balístico. Y mucho menos con Trump, quien a pesar de su retórica inicial ahora proclama a Kim como su gran amigo y un tipo inteligente.

Por ello la distancia en los anuncios de antes de la cumbre y los emitidos después de que tanto Trump como Kim salieron en estampida de Hanoi. Ahora, el presidente estadounidense se disculpa, dice que “a veces hay que irse” porque le pidieron concesiones imposibles, mientras el canciller de Corea lo desmiente y Kim guarda el silencio de siempre.

Sin embargo, es innegable que algo muy importante se está negociando entre Corea del Norte y del Sur para darle salida a un conflicto que ya perdió su razón de ser. Con ello, tanto Kim Jong-un como el presidente Moe Jae-in están en el camino de encontrar la forma de reunificar su país, lo cual aliviará la presión militar y permitirá a Corea del Norte superar las pésimas condiciones económicas de sus habitantes.

Decir que la cumbre de Hanoi fue un fracaso no es exacto, pues es evidente que hay avances y ella demostró que hay voluntad de negociación aunque existan grandes diferencias y muchos obstáculos por superar. Lo que sí fracasó fue el intento por convertirla en un show publicitario tan usual en el actual Gobierno de los Estados Unidos, necesitado de resultados que superen los escándalos producidos el mismo día por las declaraciones de Michael Cohen, exabogado y exescudero de Donald Trump, ante la Cámara de Representantes de su país.

VER COMENTARIOS
Columnistas