El valor de las yubartas

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El valor de las yubartas

Julio 12, 2019 - 11:55 p.m. Por: Editorial .

Llegar a las cálidas aguas del Pacífico colombiano es la recompensa que reciben las ballenas jorobadas después de recorrer 8000 kilómetros desde la fría Antártida. Ese largo viaje y los gigantes que lo realizan representan el valor que tiene uno de los lugares más biodiversos del Planeta, considerado entre los 17 sitios prioritarios para la conservación del mundo.

Durante los próximos cuatro meses ese pedazo del mar de Balboa frente a los 865 kilómetros de costa colombiana será el hogar de las 3000 yubartas, como también se les conoce, que en promedio llegan cada año a cortejarse, aparearse y dar a luz a sus crías. Un atractivo y exclusivo espectáculo de la naturaleza que revela la importancia de preservar el Gran Chocó Biogeográfico, incluidas sus aguas marinas, así como el potencial ecoturístico que tiene el Pacífico nacional.

Hasta hace unos años las ballenas jorobadas eran consideradas especie en vía de extinción. Poco a poco su número ha aumentado y su nombre va saliendo de esa lista roja, en buena parte por el compromiso que ha demostrado Colombia para acogerlas en sus aguas de manera responsable y respetuosa.

El ejemplo de ello está en el Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga en el departamento del Valle, que por esta época se transforma en un gran santuario y en la mayor sala cuna del sur del continente donde nace el 22% de las crías de las ballenas jorobadas. La protección ambiental de esa gran reserva natural así como la concepción de un turismo responsable que recibe 30.000 visitantes al año y permite disfrutar del bello espectáculo sin perturbar la cotidianidad de las yubartas, han sido esenciales para ese propósito.

El valor que representan las ballenas jorobadas está ligado al valor que tiene el Pacífico colombiano. Si se entiende así, se puede comprender por qué es importante conservar esta gran región biogeográfica de 187.400 kilómetros cuadrados de extensión, donde se encuentra la mayor diversidad biológica del Planeta, habitan 2000 especies de fauna y flora únicas en el mundo, y está la más grande extensión de bosques tropicales húmedos del continente.

Cada ecosistema del Pacífico, desde sus esteros y manglares, sus ríos y selvas, y ese magnífico océano, funcionan como una materia indivisible: si uno se afecta, los demás sufren. Por ello no puede haber contradicciones como la del puerto de Tribugá que se pretende hacer en el Chocó, que significaría un costo ambiental de características alarmantes para la región, comenzando por la amenaza que representa para las ballenas jorobadas.

El progreso no significa necesariamente infraestructura, ni las selvas son señal de atraso; por el contrario, pueden ser sinónimo de civilización. Lo que se requiere es dar una mirada diferente a las posibilidades de desarrollo para una región con una riqueza natural exclusiva y un patrimonio cultural único.

Las ballenas jorobadas y el ecoturismo responsable que se hace alrededor de ellas revelan hacia dónde se deberían dirigir los esfuerzos para garantizar la conservación de la naturaleza y de paso llevar prosperidad así como bienestar al Pacífico, la región que más lo necesita en Colombia.

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