El desafío de España

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El desafío de España

Mayo 29, 2015 - 12:00 a.m. Por:
Elpais.com.co

"Si hay un hecho que refleja lo sucedido en las elecciones municipales y autonómicas que acaba de vivir España, es el que de sus 52 capitales provinciales solo una registró mayoría absoluta de un partido, el Partido Socialista Obrero Español, PSOE. ¿Qué le espera ahora a ese país que tras la transición de la dictadura franquista encontró en el bipartidismo la forma de la democracia?"

Si hay un hecho que refleja lo sucedido en las elecciones municipales y autonómicas que acaba de vivir España, es el que de sus 52 capitales provinciales solo una registró mayoría absoluta de un partido, el Partido Socialista Obrero Español, PSOE. ¿Qué le espera ahora a ese país que tras la transición de la dictadura franquista encontró en el bipartidismo la forma de la democracia?Cuarenta años después, la democracia española hace frente a la dispersión. Nuevos movimientos políticos con claros matices populistas, Podemos y Ciudadanos, empiezan a recibir el apoyo de quienes sienten la decepción o son víctimas dela crisis económica. La pregunta es si llegarán a generar el mayor remezón político y pacífico de la España reciente.En medio de la crisis económica y social de la que no termina de levantarse, España es escenario de un profundo debate sobre su futuro inmediato. Pero lo que acaba de suceder va más allá. Como en América Latina, una parte determinante del electorado ha echado mano de nuevas propuestas que sin digerir del todo y llenas de facilismos mentirosos, son vistas como alternativas de solución.Con ellas o sin ellas, porque también la abstención ha puesto su cuota, los españoles han dictado sentencias. La primera, el castigo al Partido Popular, envuelto en numerosos escándalos de corrupción a los más altos niveles e incapaz de encontrar salidas rápidas a los males que, comenzando por el desempleo, han deteriorado la calidad de vida de sus gentes. No en vano, España sigue marchando a la cola de la recuperación de los grandes de Europa.El retroceso del PP corresponde a la desaparición de 2 millones y medio de seguidores, lo que le significó perder las mayorías absolutas en 30 ciudades importantes, un descalabro sin antecedentes, así mantenga las más altas votaciones en otras 37. Aunque la crisis fue una herencia para Mariano Rajoy, la demora en solucionarla le pasó a cuenta de cobro a su gobierno y a su falta de carisma.En la otra orilla, el PSOE no puede considerarse como ganador. Si bien la izquierda gobernará en al menos la mitad de las urbes de la nación ibérica, esa realidad se diluye, puesto que la llave para abrir tal posibilidad depende de alianzas, incluso con sus tradicionales rivales, para poder conformar los gobiernos municipales y autonómicos.Es entonces cuando los de Podemos y los de Ciudadanos entran a jugar un papel crucial. De las alianzas con ellos dependerá el hecho de que, antes de quince días, las cuentas sobre la participación en el poder del PP y El PSOE se hagan verdad.Ahora debe saberse no cuánto se pacta sino cómo se pacta. Más que la búsqueda de las mayorías y la satanización del adversario, lo que debería encabezar esos acuerdos es el compromiso de lucha común contra la peor de las pestes, la corrupción. Y a evitar que su sociedad no siga perdiendo la fe en sus instituciones. Difícil de lograr, porque mientras el PP y el PSOE padecen la angustia de mantener el poder a cualquier precio, los nuevos pueden esperar a que sus rivales se derrumben para quedarse con todo.

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