Editorial
El del Obrero, un ejemplo a seguir
Un optimismo que igualmente es resultado de la inversión de 20 mil millones de pesos que la Administración Distrital hizo en el barrio y de las proyecciones que estiman un crecimiento económico de entre un 35 y un 65 %...
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19 de oct de 2026, 01:19 a. m.
Actualizado el 19 de oct de 2026, 01:19 a. m.
En medio de la tristeza y la angustia que todavía embargan a los caleños tras el terremoto que el pasado 10 de agosto sacudió la capital vallecaucana, es necesario reconocer que, más allá de la urgente reactivación económica, la ciudad y sus habitantes necesitan razones para ver el futuro con esperanza y, por qué no decirlo, con alegría.
Justamente, ese es uno de los puntos positivos que tiene el proyecto de renovación urbana que, a partir de la salsa, el género musical insignia de Cali y todo lo que él representa, está transformando el barrio Obrero, especialmente en sus seis principales cuadras, que abarcan al menos nueve mil metros cuadrados y más de un centenar de predios, habitados por familias que llevan décadas residiendo en ese sector del centro de la capital del Valle.
Porque, al recorrer el eje cultural que se ha logrado consolidar alrededor de la tradicional ruta de la salsa, los caleños y sus visitantes pueden comprobar allí cómo es posible transformar un área gris, sucia, abandonada -o derrumbada- en un corredor lleno de color, ritmo y alegorías. El mismo que hoy por hoy está convocando a un público flotante no inferior a las dos mil personas que cada fin de semana llegan allí para disiparse de las preocupaciones que les genera la situación de la ciudad e incluso sus propias realidades particulares.
Es que no se necesita ser de aquellos que salen a rumbear cada ocho días para reconocer que la salsa está impregnada en el ADN de Cali, al punto que la industria cultural asociada a ese ritmo musical ha contribuido al desarrollo de la capital vallecaucana y al bienestar de sus habitantes, y es justo esa la sensación que se percibe al visitar no solamente las distintas sedes que conforman la Ruta de la Salsa, sino también los murales, las fachadas pintadas y las esculturas que en su conjunto asemejan una galería a cielo abierto, sino también al ver los rostros ilusionados de los antiguos y recientes residentes del Obrero.
Un optimismo que igualmente es resultado de la inversión de 20 mil millones de pesos que la Administración Distrital hizo en el barrio y de las proyecciones que estiman un crecimiento económico de entre un 35 y un 65 % para los comerciantes del sector por concepto de turismo y generación de ingresos, sin contar con el aumento de los negocios relacionados con las artes y los oficios asociados a la salsa por parte de moradores de esa histórica zona de Cali.
Es entonces el momento para pensar si las estrategias que se han puesto en marcha para lograr la transformación del Obrero, una meta que se propuso desde su inicio el actual Gobierno local, podrían dar luces para recuperar las zonas de la capital vallecaucana que resultaron más afectadas por el fuerte terremoto que todavía enluta a los caleños cuyos seres queridos fallecieron en medio de la tragedia y mantiene en vilo a quienes perdieron todos sus bienes materiales.
Queda la tarea para las instancias públicas, pero también para la empresa privada y las organizaciones sociales y cívicas que por estos días están dedicadas a pensar y diseñar proyectos encaminados a lograr la reactivación económica que urge la ciudad, pero que igualmente deben enfocarse en subir el ánimo colectivo de una población que siempre se ha caracterizado por su empuje y su alegría.
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