Día de reflexión

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Día de reflexión

Noviembre 20, 2019 - 11:55 p. m. Por: Editorial .

Hoy se realizará el paro convocado por sectores que protestarán por un variado conjunto de razones, de protestas contra políticas oficiales y situaciones que afectan a diversos sectores de la sociedad. También debe ser la posibilidad de reflexionar sobre lo que ocurre, sobre la responsabilidad que le cabe a todas las ramas del poder público y sobre la forma de ejercer la protesta social sin generar el caos y la violencia.

En las últimas semanas, el país ha estado sometido a las más variadas formas de información para comunicarle la intención de realizar el paro que hoy tiene lugar. Como ha sido reconocido y aclarado con oportunidad, en esas informaciones se usan argumentos y razones que han sido desmentidas por su contenido falso, o precisadas como corresponde, a través del diálogo directo con el Presidente de la República o de la aclaración de los funcionarios encargados de responder por los asuntos públicos.

Por supuesto, en Colombia hay muchas razones para la inconformidad. El nuestro es un país que si bien avanza y tiene una estabilidad institucional, arrastra con problemas graves en materias como la desigualdad, el desempleo, la informalidad y las limitaciones que vastos sectores de la población padecen para resolver sus dificultades y tener acceso a servicios fundamentales o a la satisfacción de necesidades como el derecho a una jubilación.

Y más grave aún, es la amenaza que representan las organizaciones criminales que giran alrededor del narcotráfico así como las dificultades y limitaciones del Estado para impedir la presencia de esas organizaciones y los atentados a las comunidades indígenas y a todos los colombianos que se opongan a sus designios. Allí está la causa principal de la tragedia que se vive en varias regiones del país y que debería estar en la primera línea de la protesta social que hoy tendrá lugar.

Hay pues muchas razones para marchar y protestar. Pero también debe quedar claro el rechazo a la violencia que desde muchos sectores se ha venido promoviendo a través de las redes sociales, la misma que se ha ido concretando mediante la actuación de grupos como el Eln o los que se han tomado las manifestaciones de los estudiantes de Bogotá. Eso ha desgastado la protesta social, generando temores y causando incertidumbre en la sociedad.

Y, como lo han expresado los dirigentes de los movimientos que encabezarán la protesta, debe quedar claro que hoy no puede ser el día para desatar la violencia, para retar a las autoridades y producir su reacción. De ello depende el clima de tranquilidad que se requiere para que la protesta social tenga el efecto que de ella se espera como transformadora de la realidad nacional.

Así las cosas, hoy debe ser el día para la protesta pacífica que permita oír la voz de la inconformidad, tan necesaria para cualquier democracia. Debe ser el día para la reflexión acerca de los problemas que afectan a la Nación y la manera de resolverlos por los canales creados para el efecto de la Constitución, de las instituciones que rigen al país y del debate civilizado que conduzca a las soluciones y al entendimiento nacional.

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