Editorial
Cali debe mirar hacia arriba
La capital del Valle necesita reglas claras para planificar su crecimiento y para que el nuevo POT abra la puerta a una ciudad más densa, dinámica y preparada para los retos del futuro.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias

15 de mar de 2026, 12:54 a. m.
Actualizado el 15 de mar de 2026, 12:54 a. m.
Las reuniones que viene adelantando la Alcaldía de Cali con la Fuerza Aeroespacial Colombiana para revisar las restricciones de altura en edificaciones cercanas a la Base Aérea Marco Fidel Suárez abren una discusión necesaria sobre el futuro urbanístico de la ciudad. Se trata de un diálogo complejo, en el que deben armonizarse las necesidades de seguridad aeronáutica con las aspiraciones de desarrollo urbano de una capital a la que le urge modernizar su modelo de crecimiento.
Durante años, la presencia de la Escuela de Aviación en el corazón de Cali ha condicionado la posibilidad de levantar edificaciones en altura en amplias zonas del área urbana. En un radio de cuatro kilómetros alrededor de la base, cualquier proyecto debe solicitar concepto de factibilidad, lo que en la práctica ha limitado el desarrollo de edificios superiores a cinco pisos en sectores estratégicos de la ciudad.
La propuesta de la Administración Municipal busca precisamente revisar esas restricciones en el marco de la formulación del nuevo Plan de Ordenamiento Territorial. La idea es impulsar procesos de redensificación en corredores clave como el Centro, la Calle Quinta, la Autopista Suroriental o la Avenida Simón Bolívar, además de áreas vinculadas al futuro Tren de Cercanías y al corredor verde del Centro Histórico.
Este enfoque no es menor. Las ciudades contemporáneas están llamadas a crecer de manera más compacta, reduciendo las distancias entre vivienda, trabajo y servicios. Apostarle a una mayor edificabilidad en zonas bien conectadas puede contribuir a disminuir tiempos de desplazamiento, aprovechar mejor la infraestructura existente y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
Además, la posibilidad de desarrollar edificaciones de mayor altura podría convertirse en un impulso importante para el mercado de vivienda en Cali, que ha atravesado momentos difíciles en los últimos tres años. La desaceleración del sector constructor ha tenido efectos directos sobre el empleo, la inversión y la economía de la ciudad.
Por eso es muy importante que las conversaciones entre la Alcaldía y la Fuerza Aeroespacial avancen con celeridad y espíritu de cooperación. Las normas internacionales sobre seguridad aérea deben respetarse, pero también es cierto que existen herramientas técnicas y de planificación que permiten encontrar soluciones equilibradas entre seguridad y desarrollo urbano.
La redensificación de Cali debe hacerse con criterios responsables. Expertos han indicado que Cali se encuentra en una zona sísmica de alta actividad, por lo que el crecimiento en altura debe ser razonable y estar acompañado de estándares de ingeniería y planeación. En ese sentido, propuestas de edificaciones entre doce y quince pisos en sectores determinados parecen un punto de equilibrio sensato.
Cali enfrenta hoy el desafío de evitar que su expansión continúe desplazándose hacia la periferia, donde el costo de llevar infraestructura y servicios públicos es cada vez mayor. Recuperar habitantes en el Centro y en corredores urbanos consolidados no solo es una estrategia de desarrollo, sino también una apuesta por la sostenibilidad de la ciudad.
De ahí que sea deseable que las mesas de trabajo entre las autoridades locales y la Fuerza Aeroespacial logren pronto un consenso. La capital del Valle necesita reglas claras para planificar su crecimiento y para que el nuevo POT abra la puerta a una ciudad más densa, dinámica y preparada para los retos del futuro. Mirar hacia arriba, en este caso, puede ser también una forma de avanzar.
6024455000




