Columnistas
Oasis
Es maravilloso un estado de amorosa aceptación; la sensación es que nada necesita ser cambiado.
Siga a EL PAÍS en Google Discover y no se pierda las últimas noticias


1 de jun de 2026, 02:19 a. m.
Actualizado el 1 de jun de 2026, 02:19 a. m.
La paz interior la disfrutas cuando practicas una amorosa y serena aceptación.
Amarte mucho es no hacer resistencia, no pelear con nada ni con nadie, ni con la realidad.
Amarte es aceptar, no controlar y dejar ir.
Crece en amorosa aceptación y gozas de paz infinita.
Es maravilloso un estado de amorosa aceptación; la sensación es que nada necesita ser cambiado.
Todo es hermoso y perfecto tal como es. El mundo está para ser disfrutado.
En una aparente imperfección, todo marcha como debe ser y todo es perfecto.
Afirma:
“Me amo. Me acepto como soy, acepto a los demás y acepto la realidad. Con aceptación y compasión comprendo que todo el mundo hace lo mejor que puede con lo que tiene. La vida evoluciona hacia su perfección y estoy en sintonía con las leyes del universo.”
Date el regalo de no luchar, no juzgar, no hacer resistencia y, por lo mismo, no sufrir.
Acepta con amor que lo que ves como “malo” te enseña algo y que todo es pasajero.
Te haces daño al apegarte a las personas o a lo material. Eso te quita libertad y causa dolor.
Necesitas mucho amor propio para no poner tu felicidad en alguien o en algo.
Creas apegos dependientes cuando no te amas y, entonces, tampoco amas de verdad a los otros.
En el amor verdadero no hay posesividad; liberas al otro en lugar de crear ataduras.
Vas mal cuando dices: “Eres todo para mí”, “eres la razón de mi vida”, “sin ti para qué vivo”.
Esa manera de querer genera sufrimiento y, al ser posesivo, quieres, pero no amas.

Conferencista y escritor. Autor de 25 libros, dos de ellos para Mexico. 25 años trabajando medios como prensa, radio y tv. Lleva más de 25 años escribiendo para El País.
6024455000






