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Sí importa
Cepeda es igual o peor que Petro y su séquito, son cortados con el mismo serrucho, el que no distingue lo legal de lo ilegal. Les da lo mismo.
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31 de may de 2026, 12:46 a. m.
Actualizado el 31 de may de 2026, 12:46 a. m.
Al Gobierno y a su candidato no les importa violar la ley, incluida la electoral. Les tiene sin cuidado pues salvo les convenga no creen en ella como el cimiento de la organización social. A lo largo de sus vidas han evidenciado que nada les pasa si la incumplen y tienen claro que de tener consecuencia su atropello en esta coyuntura política será luego de los comicios y concluido el actual período presidencial. Por eso les resbala y trapean.
La Silla Vacía, uno de los medios independientes más rigurosos, publicó una relación de hechos, todos ciertos, de cómo Petro y Cepeda han torcido la ley electoral. Los ataques del Presidente contra Paloma y De la Espriella, su campaña abierta y descarada en favor del candidato del Pacto Histórico, y la interpretación mañosa de la prohibición a realizar actos en espacios públicos previo a las elecciones evidencian su esencia turbia, para criminal.
Violación de la ley con complicidad de autoridades llamadas a impedirlo o sancionarlo. La Comisión de Acusaciones de la Cámara anuncia la apertura de una investigación al Presidente por participación en política. Puro show. Van diez denuncias y nada le pasa ni le pasará pues tiene a la mayoría de sus integrantes de su lado; este es el día en que no ha resuelto nada de la violación de topes; cuando se pronuncie y si lo sanciona habrá terminado el Gobierno.
La Procuraduría General no se queda atrás. Salvo el caso insignificante de la embajadora en Haití, ha cohonestado con las irregularidades de los altos funcionarios del Gobierno. Gregorio Eljach, jefe de la entidad, le echa la culpa a la tramitología cuando no ha hecho nada para impedir las acciones perversas de algunos ministros como el de Salud que rayan con lo penal. El precio de ser ternado por el Presidente. Le debe el puesto y lo paga con tibieza.
La inacción de estas y otras autoridades es inaceptable; razón tienen quienes proponen eliminarlas. Pero lo realmente grave, más en una elección presidencial, es la conducta del candidato del Pacto Histórico a quien no le importa violar la ley, aunque su alcance y espíritu ha sido históricamente claro. Cepeda es igual o peor que Petro y su séquito, son cortados con el mismo serrucho, el que no distingue lo legal de lo ilegal. Les da lo mismo.
Les da lo mismo porque así han sido sus vidas, porque han hecho siempre lo que les da la gana, incluida la violación de la ley porque el establecimiento del que despotrican se los ha permitido. Si no fuese así se estarían pudriendo tras las rejas; por una paz maniquea y unas pruebas extrañamente declaradas nulas todo se les ha perdonado. Ahí están explotando al Estado y destruyendo la democracia. El epílogo triste de una impunidad consentida.
Llegamos así a la primera vuelta presidencial signada por acciones fraudulentas y violación de la ley electoral de parte del Gobierno y su candidato. Una práctica que seguramente se extienda tres semanas más pues nadie se los impedirá. El único que podría hacerlo es el elector pero lo más desconcertante y desesperanzador es que a muchos tampoco les importa y están listos a votar de nuevo por un régimen que pisotea por oficio la ley.
Cómo hace de falta la decencia, la que viene acompañada del respeto y acatamiento de la ley, en la sociedad, el servicio público, la actividad privada y en la política. Aterra la ligereza con la que muchos deciden su voto sin detenerse a pensar en la esencia de los candidatos; su trayectoria, preparación, honorabilidad, calidad humana, y en su actitud ante el cumplimiento de la ley incluida la electoral. Es claro que a Petro y Cepeda, entre otros embaucadores, la ley muy poco les importa. Sí importa y mucho. Hagámoslo valer.

Abogado y doctor en política de la Universidad de Oxford. Se desempeñó como Ministro de Educación, Embajador en La Haya, Alto Consejero Presidencial para la Seguridad Ciudadana, y Director de El País de Cali. Fue presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo y Gas. Actualmente es rector de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano.
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